Las urgentes tratativas de La Moneda ante el desorden oficialista y los factores que influyen en la pugna UDI vs. Blumel

Los ministros Gonzalo Blumel (Interior) e Ignacio Briones (Hacienda) lideraron las conversaciones con Chile Vamos y la oposición. Foto: Agenciauno

Las divisiones en la derecha deciden si hoy pasa o no una nueva valla el proyecto que permite el retiro anticipado de fondos de las AFPs, un tema clave para el gobierno. Mientras, el conflicto entre la UDI y La Moneda que tiene al ministro del Interior como blanco de sus disparos pasa a una nueva fase: su presidenta ha declinado reunirse con el Presidente, pero la durísima declaración de su Comisión Política contra Blumel no fue compartida por tres ex presidentes del colectivo.




“¿Por qué tenemos que creerles ahora?”. Fue la dura pregunta que lanzó hoy en la mañana uno de los diputados UDI a los ministros del comité político -Gonzalo Blumel, Claudio Alvarado, Ignacio Briones y Cristián Monckeberg- durante la reunión que se desarrolló, pasadas las 8.00, en las dependencias del Ministerio de Hacienda, en la cual algunos parlamentarios participaron de manera presencial y otros a través de Zoom.

Ahí, el gremialismo presionó al gobierno para que entregue más medidas para la clase media con la advertencia de que, de lo contrario, diputados podrían apoyar el proyecto que permite el retiro anticipado del 10% del fondo de pensiones, el que se sigue discutiendo a estas horas en la Cámara de Diputados.

La pregunta del parlamentario -que se desarrolló en un encuentro calificado como uno de los “más tensos”- dio cuenta de la desconfianza y fractura de las relaciones entre el partido encabezado por Jacqueline van Rysselberghe y La Moneda a raíz de una serie de episodios. El quiebre se transparentó tras la decisión del Presidente Sebastián Piñera de no vetar el proyecto del límite a la reelección, lo que dejó a más de 90 alcaldes sin poder repostular.

El planteamiento de ese diputado, que según recuerdan algunos fue Javier Hernández, fue secundado por su par Juan Antonio Coloma, quien puso sobre la mesa un listado de iniciativas en que el gobierno pidió el apoyo de la UDI y que terminaron cediendo, a juicio del gremialismo, ante la izquierda. Así, Coloma enumeró varios proyectos en los que el Ejecutivo dio su brazo a torcer, entre ellos, el bono covid, la jornada laboral de 40 horas, reajuste al sector público y postnatal.

En esa línea, los diputados manifestaron que en todas esas iniciativas se les pidió ayuda, pero que ellos terminaron pagando los costos políticos. “Esa línea de crédito se acabó”, recalcan algunos para justificar su malestar y para dar cuenta que la relación entre el partido y el gobierno no puede seguir así. Esto, recalcando que el gremialismo debe influir en las decisiones de La Moneda.

Luego, según las mismas fuentes, intervino el jefe de gabinete. Blumel, según presentes, hizo una autocrítica respecto de la relación del gobierno con la UDI y dijo que entendía el malestar que había con el gobierno. Ahí, de acuerdo a las mismas versiones, fue interrumpido por la jefa de bancada del partido, María José Hoffmann, quien le habría recalcado que él era la cara visible del gobierno y, por tanto, el problema también era con él.

De todas formas, Hoffmann, cuentan presentes, no personalizó la discusión en Blumel y valoró la disposición del gobierno a escuchar y a tener un “nuevo trato” con la UDI.

El jefe de gabinete, entonces, hizo un llamado dramático para asegurar el rechazo a la iniciativa. De acuerdo a las mismas versiones, Blumel hizo hincapié en que era necesaria la unidad en el sector y que el resultado de la votación del retiro de fondo de pensiones sería clave para el futuro del gobierno y la coalición. Esto, porque se ponía en riesgo la gobernabilidad. El titular del Interior, además, planteó que de aprobarse esta iniciativa se le concederá un punto a la oposición, donde algunos sectores quieren derrumbar el sistema de pensiones, y se abrirá una discusión ideológica. Un punto que también habría sido recalcado por el ministro de Hacienda: Briones afirmó que esto no solo se trata del 10%, sino que se abre una puerta a que después se pida más.

Los mensajes de los ministros dieron cuenta de la preocupación que existe en la materia, la que escala, incluso, hasta el Presidente Piñera, quien se comunicó directamente con algunos diputados. Entre ellos, Sergio Gahona, quien es uno de los UDI que se manifestó abierto a aprobar la iniciativa.

La inquietud de Palacio era tal, que los secretarios de Estado no han dejado de hacer gestiones para evitar el descuelgue oficialista en la votación. En paralelo, han difundido minutas con instrucciones y todo el gabinete -incluso el jefe del Segundo Piso Cristián Larroulet- se han desplegado por redes sociales para dar cuenta de lo “negativo” que es, a su juicio, el retiro de pensiones.

“La UDI ha llegado a un límite en términos de confianza y hasta ahora necesitamos claridad de que vamos a retomar la influencia en el gobierno”, manifestó Hoffmann al término de la cita, agregando que “en esto quiero ser súper clara, a nosotros se nos acabó la paciencia”.

Para el gremialismo lo más importante era que el gobierno cediera y entregara transferencias directas o un Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) especial para la clase media, mejoras en las condiciones de entrega de créditos y subsidios de arriendos. Estas medidas fueron consensuadas con RN y Evópoli quienes también se reunieron con los ministros del comité político.

Así, mientras terminaba la cita con la UDI, en la Cámara comenzaban las intervenciones de los diputados respecto al proyecto y dos diputados RN anunciaban que votarían a favor: Miguel Mellado y Erika Olivera. En este escenario, partió la reunión con el partido liderado por Mario Desbordes, instancia en la que, según presentes, Briones hizo hincapié en las dificultades que había en entregar más transferencias directas porque los recursos económicos acordados en el acuerdo con la oposición también debían ir destinados a reactivación.

Con todo, la UDI no salió conforme de la cita porque no hubo, a su juicio, una propuesta concreta del gobierno. Por esta razón, le pidieron a los ministros que les hicieran llegar, a las 12.30, un planteamiento por escrito titulado como “nuevas medidas para la clase media”, la que se envió justo al cierre de esta edición.

Ahí, entre otras materias, se recoge una de las demandas de la UDI y se incorpora la entrega de un IFE “plus” para la clase media. Con esto, algunos en la bancada gremialista transmitían que se descomprimía el ambiente y se iniciaba “un nuevo trato” con el partido. Las mismas fuentes dicen que, con este nuevo escenario, probablemente la mayoría se alinee y vote en contra del proyecto de retiro de pensiones o que algunos se retiren de la sala. Eso sí, otros recalcaban que “faltaban medidas” y recalcan que el Ejecutivo debe hacer público este compromiso a través de una declaración, cuestión que realizaría el propio Piñera en las próximas horas.

La Moneda, por otra parte, recibió un espaldarazo en los hechos de parte del exministro Pablo Longueira, fundador de la UDI. “Entre popularidad y coherencia, no hay dónde perderse”, le advirtió a los diputados UDI en una carta de una hoja que les envió presionándolos para que rechacen como uno la reforma que se está votando hoy respecto al retiro de fondo de las AFP. Y lo hizo echando mano a la historia del partido

“No están en cualquier partido político. Están en uno que tuvo un fundador que fue ejemplo de coherencia sin límites frente a la demagogia y el populismo. Y fue mártir por ello. Facilitar hoy con su voto, de cualquier forma, una reforma que es la negación más clara de los valores, principios y estilo de hacer político de la UDI sería inaceptable”, les escribió. “No se dejen arrastrar por las redes sociales y el aplauso del adversario”, les advirtió.

La factura política que le guarda el gremialismo

Hasta ahora, al menos desde la mesa UDI se multiplican las señales de molestia. Anteayer el Presidente Piñera le envió un recado a Van Rysselberghe para invitarla a una cena en su casa junto a un grupo de siete u ocho parlamentarios para intentar apagar el conflicto, pero la respuesta de senadora sigue vigente al momento de publicar esta nota, cuando ya va el sexto día de este asunto: No esta semana.

Además de la nómina de reclamos que le enrostraron hoy los diputados UDI al gobierno, está la factura que los más críticos de Blumel le tienen anotada, y que ayer se hizo patente en la polémica declaración de la comisión política del partido.

En las filas UDI cuentan tres episodios que visten su molestia con el jefe de gabinete. La primera es la acusación constitucional que castigó a Andrés Chadwick en diciembre. El ministro del Interior no fue -y ningún otro- a la sala de la Cámara cuando ésta la votó y el abogado Luis Hermosilla estuvo solo en la testera. Eso lo costó severos reclamos de la presidenta Jacqueline van Rysselberghe, de disidentes suyos como Jaime Bellolio y otros, quienes acusaron que no quemó todas sus naves gestionando votos a cambio de llegar a un entendimiento con la oposición para evitar que prosperara la acusación contra el Presidente.

Después, anotan una serie de desavenencias entre Blumel y la entonces ministra de Educación Marcela Cubillos, que pese a no ser militante es vista como propia en el colectivo. Entre ellas se cuentan diversas diferencias políticas y, sobre todo, la forma en que ambos enfrentaron el boicot a la PSU de 2019. Hoy Cubillos es una crítica del ministro y el domingo pasado dijo que compartía la entrevista en que JVR lo acusó (el viernes pasado en T13) de una conducción débil.

Luego de eso vino el asunto de la dupla Sichel-Ward, de cuya salida de sus despachos de La Moneda la UDI culpa a Blumel. El gremialismo reclama que el ministro del Interior (ex Segpres) no le dejó cancha a su sucesor Felipe Ward, además de apuntarlo como uno de los causantes de la salida de Sichel -que es independiente, pero la UDI lo había hecho casi suyo- del comité político. La baja de Sichel les dolió más con la llegada del RN Cristián Monckeberg.

Los reparos de los ex presidentes gremialistas

Hoy, el factor Blumel comienza a revolver el ambiente interno en el partido porque hay ex presidentes gremialistas que están en contra de la forma como se ha exteriorizado la crítica. Aunque gran parte del fondo de los reclamos contra el gobierno, el Presidente y el ministro son compartidos por los distintos lotes internos gremialistas, congelando las pugnas entre la mesa y la disidencia, éstas ya comienzan a revivir cuando ya va el sexto día de este conflicto.

El problema parece tener que ver con las formas, la principal de las cuales fue la declaración de la Comisión Política que se filtró ayer en el mañana. El texto personalizaba la crítica en muy duros términos en el ministro, acusándolo de la “evidente falta de conducción política que se arrastra hace tiempo y que exhibe el ministro del Interior” y lo culpaba de su “actuar errático” e “incapacidad” no solo en materias políticas sino también en el orden público. En la UDI dicen que no exageró lo discutido en la asamblea, pero que otra cosa era ponerlo así por escrito.

Entre quienes rechazaron el tono de la carta hubo al menos tres ex presidentes del partido: Patricio Melero, Javier Macaya, y Ernesto Silva.

En la trama detrás del “guapeo” gremialista que tiene a la coalición oficialista en una severa crisis, también se cuenta el proceso eleccionario interno de la UDI, que se producirá en noviembre próximo. En este, según ella misma lo ha dicho, Van Rysselberghe está dispuesta a competir por segunda vez, aun cuando hay un debate legal respecto de si el límite a la reelección de autoridades recién aprobado incluye también a las directivas partidistas.

La norma también impide que los jefes de partido sigan más de dos períodos, dicen en la disidencia. El secretario general Felipe Salaberry -a quien se le adjudica la tesis de la interpretación legal de que sí puede competir de nuevo- ha examinado textos sobre la materia. Mientras, en los otros partidos plantean que con la dura postura de la UDI, su presidenta busca aunar fuerzas.

En Evópoli, a sabiendas de todos esto, han intentado reforzar la defensa a Blumel aludiendo a las divisiones internas de su rivales. El ministro ha dicho en público que en esto hay “responsabilidades compartidas”. Y el presidente de su partido, Hernán Larraín Matte, juega otra ficha en esta partida aseverando que “la presidenta de la UDI debe asumir sus responsabilidades y buscar alinear a su partido en el futuro. Se opuso al límite a la reelección, y sin embargo, esa ley fue aprobada con votos de senadores y diputados UDI. Le pidió un veto al Gobierno para esa ley, pero no fue capaz de ordenar los votos de su propio partido, de sus parlamentarios”.

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