¿Piñera, en medio de la crisis, al cambio de mando en Argentina? Suspenso a ocho días de la ceremonia

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Argentinian President Mauricio Macri (R) speaks next to his Chilean counterpart Sebastian Pinera, at the Casa Rosada presidential palace in Buenos Aires, Argentina, on April 26, 2018. - Macri received Pinera to strengthen bilateral ties and explore the...

Se tuvo que bajar de la COP25 y de la cumbre del Mercosur de este jueves y viernes. El próximo martes asume Alberto Fernández en Buenos Aires y sigue en suspenso si el Presidente asistirá, teniendo acá su apoyo por los suelos. En el gobierno hay voces que dicen que hará un viaje flash de ida y vuelta; otras, que lo decidirá a última hora.




Quedan exactamente siete días para saberlo. En medio de un estrecho callejón político, con cifras de encuestas que revelan una caída en el respaldo incluso en su propio sector, índices económicos apremiantes y flancos en el orden público y en derechos humanos, ¿puede o no viajar al extranjero el Presidente? ¿Es prioridad o no cumplir con tales compromisos? El próximo martes 10 Mauricio Macri le entrega el poder a Alberto Fernández en la sede del Congreso en Buenos Aires, y hasta ahora no se ha comunicado oficialmente si asistirá Sebastián Piñera.

Al menos en lo que va de esta semana, el mandatario ya ha debido bajarse de dos viajes. Uno, a la inauguración de la COP25 en Madrid, a la que envió un saludo en video explicando que acá ha habido "una ola de violencia criminal, que hemos enfrentado con los elementos de la democracia y del Estado de Derecho, resguardando los derechos humanos de todos". Dos, la 55° cumbre de presidentes del Mercosur, este jueves 5 y viernes 6 en Bento Gonçalves, Río Grande do Sul, Brasil. Allá lo reemplazará el canciller Teodoro Ribera.

Dicho encuentro será la despedida internacional de Macri gracias a que Jair Bolsonaro lo adelantó: además, el presidente brasileño se ha trenzado en dimes y diretes con Fernández desde la campaña.

A diferencia de Macri, con quien lo une una amistad personal y política de años, Piñera no conoce en persona al nuevo mandatario trasandino de raíz peronista. Solo han hablado por teléfono. Están en veredas opuestas en un continente polarizado en que el color político de turno determina alianzas y quiebres entre gobiernos. Sumado a la historia y todo lo que implica ser el vecino número uno, asistir a la ceremonia del martes ha sido y es un número fijo en la agenda internacional de los mandatarios chilenos. Eso es lo que rescatan en el gobierno. Pero también recalcan que puede ser riesgoso atraer más señales de rechazo si emprende un viaje -por breve que sea- que podría ser incomprendido.

Que viaja, que no viaja

Desde los recovecos del Ejecutivo y también desde la Cancillería circulan distintas versiones. Según una, no se ha tomado ninguna decisión, pero hasta hora el Presidente no ha dicho que no va a ir, que en tal caso ya lo habría comunicado; que logísticamente no es tan complicado ir, pero que es riesgoso.

Dos, que no está definido para nada, y que depende completamente de cómo evolucione la situación acá, que Piñera puede decidirlo a última hora y que gravitará el estado de la seguridad. Que con Fernández hablan y él "entiende perfecto por lo que estamos pasando", y que si no va, pues no hay ningún desaire. Y tampoco un costo.

La tercera versión, allegada a Relaciones Exteriores, sostiene lo contrario: que ya está resuelto que el Presidente viaje a Argentina, incluso pese al cuadro actual. Que eso estaría "oleado y sacramentado" desde hace varios días. Que ir es una señal muy relevante de los compromisos internacionales, que se trata de un socio estratégico. Y que hasta estaría definido ir y volver lo más rápido posible.

De ser así, agregan, el Presidente viajaría "trabajando" de ida y vuelta, el tiempo justo para asistir a la ceremonia de traspaso, y no se quedaría a cenas ni otras actividades. Además, es un vuelo corto. ¿Bilaterales tampoco? Hasta ahora no hay noticias de ninguna en la Cancillería. Pero sí, recalcan, aprovecharía el viaje para tener una con Fernández. Sería la primera vez que estén cara a cara.

Piñera y Ribera tienen como método que donde va uno, no va el otro, para distribuirse los viajes. Para ese día 10, el canciller no tiene agendadas actividades que le impidan ir a Buenos Aires.

Pero la fecha podría tener otra complicación. Esa misma semana, entre ese día y a más tardar el jueves 12 de diciembre, se votará en la Cámara de Diputados la acusación constitucional contra Piñera. En el papel no corre riesgo de que se apruebe, y al contrario de lo que pasa con los ministros que enfrentan ese trance, sobre el mandatario no pesa arraigo mientras dure el proceso. Otra cosa es como se lea la señal de viajar.

La acusación también impactó en la agenda del canciller Ribera, que esta mañana debió comparecer ante la comisión revisora del proceso, que lo había citado.

Una embajada sin cabeza

En La Moneda algunos cercanos a Piñera dicen que pese a no poder salir al exterior, él "no está aislado" y que "sigue conversando" con varios gobernantes extranjeros. En esa lista de llamados, aseguran, han estado Donald Trump, Angela Merkel, Shinzo Abe, Pedro Sánchez, Emmanuel Macron, el mismo Macri, el recién electo en Uruguay Luis Lacalle Pou, Iván Duque y Mario Abdo Benítez.

Estos dos últimos, los presidentes de Colombia y Paraguay, estaban hace nueve meses y fracción junto a Piñera en la frontera colombo-venezolana, en el Puente Cúcuta, en aquel operativo al que apostaron por una rápida caída de Nicolás Maduro. Y hace solo casi dos meses, Piñera esperaba ganar más bonos en las grandes ligas, tratando de intermediar entre Macron y Bolsonaro luego del round de ambos en la cumbre del G7.

Hoy, desde que estalló la crisis ese viernes 18 de octubre, el Presidente -que se sepa- solo ha podido salir una vez de Santiago: el 20 de noviembre, a sobrevolar en helicóptero los incendios en Valparaíso.

Mientras en Argentina apuran los preparativos para el fin de la breve era Macri, la representación diplomática chilena se encuentra acéfala, luego que anteayer domingo el hace rato renunciado embajador Sergio Urrejola tomara sus últimas cosas y abandonara la sede y residencia que ocupaba. El abogado había enviado en agosto una carta a Piñera que a fines de septiembre se filtró a la prensa, en la que acusaba "dificultades" y "deficiencias", relato que no cuadraba con las discusiones a gritos, conflictos con funcionarios que lindaban con el maltrato verbal y despidos del personal (hasta de un mayordomo) que describían en la Cancillería y en la embajada.

¿Hay nuevo embajador ya? No. Con la crisis ha quedado en segundo plano, dicen en el gobierno. "Es prioridad, pero no hay apuro", resumen en Relaciones Exteriores, donde dicen que eso estaría en la etapa de "listas de nombres". A cargo de la misión ha quedado el encargado de negocios, Óscar Fuentes.

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