Siguiendo los pasos de Francisco Solar: otros dos anarquistas confiesan envío de bombas

Los hermanos Avaca Mancilla fueron condenados hace pocos días por el envío y activación de artefacto explosivo que detonó en una comisaría en Talca. Previo a lograr un juicio abreviado, los sujetos declararon y admitieron ante la fiscalía ser los autores de una conducta que se calificó como "terrorista".




“Niego el derecho a juzgarme a todos aquellos que no entiendan la voz de mi anhelo”. Por medio de esta cita, de Renzo Novatore, anarquista italiano, los hermanos Ignacio y Luis Avaca Mancilla comienzan el comunicado en que confirman que confesaron ante el fiscal que lleva su causa por enviar un artefacto explosivo a una comisaría en Talca. “¿Quieres juzgarme? ¡Bueno, entonces! Pero nunca podrás juzgar mi verdadero ser”, remata el encabezado.

Ignacio Andrés y Luis Enrique Avaca Mancilla son gemelos y fueron formalizados en mayo del año pasado por los delitos de fabricación de artefacto explosivo, envío de encomienda explosiva, lesiones menos graves y daños a una comisaría. Esto último, ya que los hermanos enviaron, a través de una encomienda, un artefacto explosivo que tenía como destino la Cuarta Comisaría Cancha Rayada, en la capital de la Región del Maule. Tras reconocer autoría en estos hechos, el Ministerio Público logró una segunda condena por “conductas terroristas”. La primera fueron los atentados en el Subcentro de la estación Escuela Militar.

A meses de que comenzara la investigación, los jóvenes decidieron reconocer “la autoría del hecho que se nos imputa y hemos hecho expresa nuestra motivación política y ética”, señala el texto difundido en un sitio anarquista. La confesión sigue la línea de lo realizado por Francisco Solar, reconocido anarquista que admitió haber enviado un artefacto explosivo en contra del exministro Rodrigo Hinzpeter.

La bomba de estos gemelos iba dirigida al comisario mayor de Carabineros Sergio Figueroa Beltrán. Respecto de su objetivo, según los mismos anarquistas: “No lo conocemos en persona, pero reafirmamos la elección sabiéndonos enemigos de todo aquel que por decisión (obviamente) propia vista uniforme y sea cómplice del monopolio de la violencia en nombre de un Estado, teniendo por excusa el orden y el bien común”.

Los jóvenes aseguran que colaboraron con la investigación “respondiendo a las preguntas más técnicas”. En detalle, dieron a conocer al fiscal “parte del proceder previo al hecho expresando autoría de las tareas comunes y por separado que realizamos”.

En palabras de ellos mismos, el envío de esta bomba fue un “paso de las palabras a la acción en demostración de nuestra crítica destructiva hacia las instituciones que ejercen la violencia en nombre del Estado”. Respecto de los motivos, políticos y éticos según ellos mismos, buscaba “infundir terror en parte de la población, específicamente en los uniformados”.

Cerca del mediodía del 26 de noviembre de 2020, el artefacto detonó en la oficina de Figueroa, quien abrió el paquete a su nombre. En el mismo lugar también estaba el sargento segundo Isaac Martínez. Ambos funcionarios resultaron con daño auditivo.

A pesar de su confesión y responsabilidad “política”, como señalan ellos mismos, no muestran su arrepentimiento: “De lo único que podríamos arrepentirnos es de ciertas decisiones y procederes técnicos que de haber sido tomados con mayor cuidado hubieran cambiado nuestro presente y lo que hoy son consecuencias”.

“Nada ha acabado (...). Enjauladxs, jamás derrotadxs!” (sic), cierra el comunicado.

Gemelos idénticos

Luis e Ignacio vivían, hasta ser detenidos, camino a San Clemente, a unos 30 minutos de Talca. Los gemelos idénticos, que sólo pueden ser diferenciados por un lunar, según alguien que los conoce, estudiaron en el Liceo Abate Molina de Talca (LAM). Provienen de una familia de escasos recursos, lo que ha motivado a diferentes movimientos en Talca a realizar colectas para pagar su defensa en esta causa. “Luis e Ignacio a la calle” , “Gemelos Avaca afuera”, se lee en algunos rayados en Talca.

Ambos jóvenes, hoy de 22 años, cursaron sus estudios en el nivel A, donde están los alumnos de mejor rendimiento en ese colegio. Como inteligentes y destacando su excelente rendimiento escolar los describe un excompañero de curso. “Les iba bien en todo”, asegura.

Son descritos como personas introvertidas y siempre estaban juntos, no eran de reunirse con mucha gente. A pesar de nunca estar en ningún movimiento político, siempre tuvieron tendencia al anarquismo. De hecho, durante las Fiestas Patrias se negaban a participar en las típicas clases de cuecas y, de hecho, inventaron una “cueca antipatriota”. “A nadie le extrañó que estuvieran involucrados en lo de la bomba, era algo que se podía prever”, asegura la misma persona.

Lo sujetos accedieron a un procedimiento abreviado y fueron condenados por “envío y activación de artefacto explosivo” y debieron cumplir con la pena de tres años y un día de cárcel, medida que fue sustituida el 17 de enero de 2022 por firma semanal y prohibición de salir del país.

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