Columna de Mauricio Morales: La pelota siempre al 10

El ministro de Hacienda, Mario Marcel, junto a su par de la Secretaría General de la Presidencia, Giorgio Jackson.



Por Mauricio Morales, analista político y académico de la Universidad de Talca

El gobierno no ganó, pero evitó una derrota de proporciones. El peor escenario era la aprobación del quinto retiro universal. Lo que en principio parecía un duro revés, se transformó en un empate a cero. El gobierno no obtuvo su mejor resultado, y la oposición no capitalizó el desorden de la centroizquierda. Aunque comprometió el envío de un proyecto de reforma constitucional sobre la no expropiación de fondos, no hay garantías de que sea aprobado.

El resultado no es malo para el gobierno, pues lo consiguió sin jefe de gabinete -por la ausencia de su ministra del Interior- y con un Presidente que ha oficiado más como jefe de Estado que como jefe de gobierno y de coalición. Fue el ministro Marcel quien hizo la labor de contención. Tuvo, eso sí, que transigir en sus convicciones, proponiendo a regañadientes un retiro acotado.

¿Cómo seguir de aquí en adelante? El gobierno debe tomar decisiones. Dado que siempre es mejor un final con dolor que un dolor sin final, lo primero que urge es un cambio en la jefatura del gabinete. La ministra Siches no puede seguir en un corralito comunicacional, siendo excluida de las decisiones más relevantes. Lo segundo, es que Marcel necesita avanzar en tres reformas centrales: tributaria, pensiones, y sueldo mínimo. Ese plan debe ir acompañado de anuncios para ayuda social, pues nadie está libre del sexto retiro, sobre todo si la derecha queda herida de rechazarse la reforma de no expropiación de fondos. En tercer lugar, el ministro Jackson necesita anotar un gol, a no ser que se considere de su autoría la caída del quinto retiro y del proyecto del gobierno, especialmente si a este último no le puso el empeño necesario. En cuarto lugar, la ministra Vallejo requiere de un golpe energético para transmitir ya sea los proyectos del gobierno o sus logros. Cacarear el huevo es la tarea fundamental de un buen vocero.

¿Hay algo más para Marcel? Hasta ahora es el ministro más claro y pedagógico. Si la situación política se torna inmanejable, es una carta seria para tomar Interior. Otra cosa es si el Presidente dará ese golpe de timón, y si Marcel sigue con ganas de bregar con un Congreso hostil y con una coalición tipo “flan”. Pero sea como sea y pase lo que pase, la pelota siempre al 10.

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