Por qué nos gusta tanto ver series médicas

Es uno de los géneros más exitosos de la pantalla y el éxito de “House” o “The Good Doctor” lo confirman: el interés por ver a doctores y doctoras nunca decae. Más aún, en medio de una pandemia.



Las series médicas se han vuelto un subgénero en sí mismas y gozan de buena salud en la historia de la televisión. Material hay de sobra: personas que salvan a otros de la muerte o logran dar con un diagnóstico eficaz; rivalidad entre ellos; amores que surgen en el quirófano o por tantas horas juntos en turnos interminables; dilemas éticos y morales; infinidad de enfermedades para tratar y, claro, el poder que ejercen las batas blancas. Un dato revelador de Chile: este año, la carrera con más postulantes entre quienes dieron la Prueba de Transición Universitaria fue Medicina, con 25.098 personas que optaron por ella.

Quizás porque nacimos con ayuda de un doctor o doctora, porque crecemos yendo a sus consultas, porque hasta antes de morir los vemos, la figura del médico resulta familiar, cercana y despierta curiosidad como ningún otro oficio. El interés nunca flaquea. Que lo diga “General Hospital”, serie que partió en 1963 y sigue produciéndose, con 14 mil capítulos al aire, sobre los doctores de la ficticia ciudad de Port Charles. Literalmente los personajes de la última temporada son los nietos del primer ciclo y en ella han actuado desde Elizabeth Taylor hasta Ricky Martin.

La ficción insigne de la última década es “House” (disponible en Amazon Prime Video), un drama médico que se despegó de varios clichés y se atrevió a correr el cerco, con un doctor tan inteligente e irónico como insoportable. Narciso y maniático, Gregory House (brillantemente interpretado por Hugh Laurie, a quien injustamente nunca le dieron un Emmy por ese papel) era protagonista y antagonista de la misma historia, con guiones particularmente hábiles en sus primeras temporadas. Es cierto, ya en su octavo ciclo uno se preguntaba cómo sus compañeros de hospital seguían soportándolo, pero la historia de “House” siempre estuvo del lado del protagonista y justificó su forma de ser. Y, en el fondo, Gregory podía darse el lujo, por descifrar casos que nadie más podía resolver.

“The Good Doctor”, que acaba de estrenar su cuarta temporada en Amazon Prime Video, tiene el mismo espíritu -mal que mal, comparten al mismo creador-, pero el Dr. Shaun Murphy sí tiene corazón y una razón médica para ser tan especial. Su condición del Síndrome del Sabio lo hace hábil para dar diagnósticos certeros, pero su autismo le pone cuesta arriba el relacionarse con la gente. En este ciclo, además, se le muestra más propenso a tener una relación sentimental estable, en una temporada que parte con el COVID-19, pero que luego da un salto en el tiempo e imagina un mundo sin coronavirus, en una decisión acertada, porque los dramas médicos, por lo general, apelan a dar esperanzas y por estos días estamos más propensos a querer ver cómo será el futuro que a seguir mirando lo que estamos viviendo hoy.

Tras un año de pandemia difícil para todos, donde la llamada “primera línea” de doctores ha sido protagonista admirable, la serie “The Good Doctor” no puede haber vuelto en mejor momento. La ficción, afortunadamente, no pierde la perspectiva de las cosas ni olvida que es una obra de entretención. Hay doctores con mascarillas, distanciamiento social y drama, pero los libretistas no han cedido a su vocación de contar una historia central cercana. No es “New Amsterdam”, por suerte, esa serie relamida y donde todos los doctores son buenas personas y amables hasta el hartazgo. Tampoco es “Grey’s Anatomy”, esa telenovela donde el hospital es apenas una excusa para mostrar un casting espléndido en looks y demasiados amores (¿A qué hora trabajan, entre tanto coqueteo?).

La principal virtud de “The Good Doctor”, tal como sucedía en “House”, está en lo atípico de su protagonista y en el interés que provoca aquello. En la duda de saber cómo va a reaccionar en la siguiente escena, en la posibilidad de ver en pantalla a alguien con tantas dudas y contradicciones y no solo certezas, que para eso hay ya demasiadas series con ese tipo de protagonistas.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.

Se trata de un estudio del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, que demostró que el virus del herpes es muy efectivo para tratar cánceres avanzados. La investigación descubrió que RP2, una versión modificada del virus, eliminó las células cancerosas en una cuarta parte de los pacientes que se sometieron al tratamiento.