Telerrehabilitación: los desafíos de la kinesiología tras la pandemia

La atención remota ha desafiado a los sistemas de salud no sólo de Chile, sino del mundo producto de la pandemia. ¿Cómo tratar y rehabilitar a las personas mientras se encuentran confinados en sus hogares por la cuarentena? Expertos de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Sebastián abordan el nuevo escenario para la Kinesiología.




Las limitaciones que ha impuesto la pandemia han golpeado al sistema sanitario, personas que requieren de atención por enfermedades crónicas o que deben mantener terapias de rehabilitación para mejorar su calidad de vida, se vieron interrumpidas.

En ese contexto, la atención kinesiológica fue particularmente afectada y puesta a prueba, pues el medio de atención de esta especialidad es eminentemente presencial, trabajando principalmente a través del “hands on”, que es atender al usuario literalmente con las manos encima.

Así, el desafío de las y los kinesiólogos desde el confinamiento ha sido atender de manera remota a personas que cumplan con los requisitos para ello.

El Colegio de Kinesiólogos emitió tempranamente, el 22 de abril del año pasado, una Guía práctica de telerrehabilitación. En el documento de 36 páginas, presentado al Ministerio de Salud, se detallan las implicancias del modo de telerrehabilitación, sus desafíos, limitaciones y posibilidades específicas, experiencias internacionales exitosas (como la australiana), además de incorporar checks list, un modelo de consentimiento para el paciente y una ficha de preconsulta, entre otros.

A ello, se sumaron aspectos específicos y prácticos relacionados con las tecnologías necesarias y las conexiones a Internet, como tener velocidades mínimas de carga y descarga de datos no inferior a 0.512 mega bytes por segundo o el no uso de redes Wifi públicas para las consultas, consejos válidos tanto para pacientes como para los profesionales.

La telerrehabilitación

“Como telerrehabilitación se define a la rama de la telemedicina enfocada principalmente en la rehabilitación, con un enfoque biopsicosocial de los pacientes”, explica el kinesiólogo Jaime Pantoja, director interino de la carrera de Kinesiología de la U. San Sebastián (USS) en la sede de Santiago.

Afirma que “la kinesiología adoptó este término (y no el de telemedicina o de telesalud), porque se trata de la prestación de servicios que utiliza la tecnología para atender a las personas, minimizando la barrera de la distancia, que fue el problema que impuso el coronavirus al restringir o impedir la movilidad de los pacientes. La telerrehabilitación también reduce los tiempos y los costos asociados al transporte de los pacientes y las esperas, consecuencias positivas de la aplicación de este modelo remoto”.

El profesional explica que, a nivel mundial, la telerrehabilitación se ha venido implementado desde hace mucho tiempo en países desarrollados. Pero en Chile ha habido cierta resistencia debido factores geográficos y, sobre todo, por la brecha digital en el acceso a internet y a un dispositivo con conexión estable, así como a un lento proceso de alfabetización digital de la población, sobre todo de adultos mayores.

Los kinesiólogos Jaime Pantoja y Gabriel Araya, director interino de la carrera de Kinesiología de la USS en la sede de Santiago y académico de esa misma carrera, respectivamente.

“Se trata de una modalidad remota que hay que saber adoptar paso a paso, y sin pausa, porque llegó para quedarse. Este modelo implica revisar los derechos y deberes de los pacientes, los temas éticos, los usos de plataformas, la privacidad y la efectividad misma de la prestación kinesiológica”, sostiene el académico, a la vez que agrega que “todo esto también constituye un desafío para la preparación de los profesionales digitales que vamos a tener a futuro. Porque el estudiante va a tener que usar la telerrehabilitación dentro de sus clases para luego poder ejercer como profesional, y eso significa adecuar el currículum desde los primeros años para formarlos y sensibilizarlos en este proceso”.

Dentro de los beneficios para los pacientes es que incorpora su entorno familiar, permite que realice sus ejercicios en el horario que disponga, además que se puede visualizar sus avances de manera online, y puede obtener una retroalimentación con el especialista a través de una video llamada.

Trabajo interdisciplinario y conexión emocional

Gabriel Araya, académico de la carrera de Kinesiología en la sede de Santiago de la USS, afirma que la experiencia adquirida en 2020 fue que “la telerrehabilitación favoreció el razonamiento clínico y el trabajo interdisciplinario. Esta situación virtual nos permitió interconectarnos; por lo tanto, como profesionales podemos ver a un paciente junto a un equipo compuesto, por ejemplo, por un kinesiólogo, un terapeuta ocupacional o un fonoaudiólogo, y que conversen en un mismo espacio. Esto antes era más complejo por los espacios, la distancia y tiempos, y de todas maneras ha enriquecido los espacios de salud, que ya no son por separados, sino que son interdisciplinarios, con un trabajo más profundo e integral con la persona”.

Araya agrega que, como desafío en la interacción remota con los pacientes, los profesionales actuales y futuros deben aprender a desarrollar habilidades blandas más que nunca. El académico de la USS dice que “debemos humanizar el contacto con el paciente, porque como la virtualidad no permite ni palpar ni sentir al otro, solo vernos y escucharnos de modo digital, se debe hacer el mayor esfuerzo para aplicar métodos y protocolos de conexión emocional con el paciente como un aspecto fundamental para la obtención de resultados en salud”.

Experiencias de atención remota

En 2020, la Facultad de Ciencias de la Salud de USS, de la cual depende la carrera de Kinesiología, implementó un curso de telerrehabilitación para sensibilizar de manera temprana a los estudiantes con este nuevo modelo, de modo que entiendan los derechos y deberes del paciente, así como los pro y contras del uso de las plataformas.

Jaime Pantoja afirma que “los estudiantes tienen que vivir este proceso, porque lo van a usar y la evidencia muestra que hacer telerrehabilitación no tiene menos beneficios que una rehabilitación presencial, así como hacer clases virtuales no significa menos aprendizaje que una clase presencial. La clave está en hacerlo adecuadamente”.

Otro modo llevar a la práctica experiencias con atención kinesiológica digital el año pasado fue la implementación de dos proyectos en colaboración con las municipalidades de Estación Central y La Reina.

En la primera comuna, se buscó contribuir a la funcionalidad e independencia de los adultos mayores mediante la actividad física. Para ello, la USS y la municipalidad implementaron talleres donde las kinesiólogas Bernardita Esteva y Emilia Sein se juntaron en modo remoto semanalmente con diferentes grupos mayores para entregarles pautas de ejercicio físico. Se usaron bandas elásticas, sillas o el propio peso corporal. Pero previo a los talleres, hubo que acortar de algún modo la brecha digital: se compraron celulares, planes de datos y se hizo alfabetización digital. Todos estos cursos contaron la asistencia virtual de alumnos de tercero y cuarto año.

Una imagen de los talleres que impartieron en 2020 kinesiólogas de la USS a grupos de adultos mayores de Estación Central.

En la Reina, en tanto, el objetivo fue llegar con atención temprana kinesiológica a niños y niñas de entre cero y seis años con trastornos del desarrollo psicomotor. El trabajo a cargo de la kinesióloga y docente Tamara Dathe se centró en los menores, pero también en la educación de los padres, incluyendo cápsulas audiovisuales especiales.

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