El pollo contraataca
Es casi fílmico: de adorado a enjuiciado, señalado, hasta ahora que otra vez aparece deseado. El pollo nunca se ha ido, es cierto, pero sí se le perdió la pista en restaurantes y ventas varias que dejaron atrás los puestos de pollo asado tan presentes en los noventa. Ahora arremete con nuevas producciones, influencias, consumos y sobre todo diversidad de oferta. Nosotros, trutrito en mano, vamos y vemos sus novedades empezando el 2021.

Las Estupendas, el asiático
Es un delivery con dos encantos: empanadas y karaage, aquella grandiosa técnica japonesa de pollos deshuesados y fritos, untado en una salsa teriyaki casera que no deja ni el suspiro cuando se prueba. Esta creación cuidada y casera es hecha por un antiguo trabajador del restaurante asiático Temple, que partió enamorándose del plato, hacerlo en su casa, después a sus amigos y desde septiembre –felizmente– para el que quiera. Es trutro corto deshuesado y con piel, macerado 18 horas con ajo, jengibre y sake –entre otras–, luego rebozado en fécula de arroz y papa. Así un crujir de dioses que llega con una mayonesa spicy y la salsa casera agridulce, concentrada y muy rica para sumergirlos. Ahora se agregó una versión coreana que los baña en picante y dulce realmente estupendo. Repartos solo los domingos y pedidos hasta el viernes. Pronto una dark kitchen para tenerlos todos los días. @lasestupendas.stgo

Neighbor, el consciente
Tal como lo dice su nombre, el local habla de barrio y de ser buen vecino: conexión, buen ambiente y atinado con el medioambiente. Partieron con la pandemia haciendo delivery en marzo. Luego abrieron local con terraza para atardeceres. Su carta ganadora es el pollo asado o al spiedo, esa belleza de cocinarse dando vueltas por el fuego y sobre sí mismo que los deja irresistibles. Dos cosas los hacen brillantes: los pollos son 100% naturales –de ahí su menor porte y fuerza en la carne– y el adobo, una magia de 16 horas previas entre especias y jugos que lo dejan sabroso y diferente. Otro a la sal, marca más el carbón de su asado, perfecto para los puristas. Hay papas fritas –una versión con algo de picores y cortadas en rejilla–, pastelera, ensaladas y así. Además de sus pizzas y helados artesanales.
¿Y el medioambiente? Además del origen del pollo, tienen acopio vecinal de aceites usados para convertirlos en biocombustible; convenio y promoción para hacer compost con @organik_cl y todos sus envases son reciclables y compostables, teniendo por pilar lograr ser un restaurante de basura cero. Vitacura 5456. @neighborchickenpizza

Pollo Sabroso, el migrante
Si bien el pollo asado es un plato global, Latinoamérica lleva la delantera en arraigo y consumo de la preparación. Así, y gracias a la creciente población venezolana en Chile, es que vemos nuevos estilos –y sabores– apareciendo. Y aquí, un local de delivery donde el pollo asado se hace en un proceso de condimentado y maceración por 24 a 48 horas y cocción lenta. El sabor, además de lo jugoso, es a una cubierta de ajo, orégano y papelón –el jugo de caña secado o el azúcar de Venezuela–, que da todo el toque distintivo, un sabor que responde a su idiosincrasia y que rápidamente conquista y que se corona con una pincelada mágica de agua, papelón, vinagre, ajo y otras maravillas. Detrás está la familia Velásquez que, como dicta la tradición, lo ofrecen con yucas fritas, ensaladita de repollos y hallaquitas, algo así como una arepa redonda envuelta en hoja de maíz, diferente a las con relleno de carnes varias que hacen para Navidad y que siguen a la venta hasta fin de mes. Dr. Luis Middleton 1682, Providencia. @elpollosabroso

Chicken Love You, el gringo
Partieron hace cuatro meses con un local de delivery y retiro en Vitacura. Muy pronto estrenaron un segundo en la misma comuna y para febrero llegan a Santiago Centro y en marzo a Lo Barnechea. Así le ha ido con su pollo frito a Pipe Sánchez, el hombre tras la marca que después de comerse el planeta probando sánguches volvió con el preciso para lanzarse. Su único secreto fue y será la calidad: carne del trutro corto deshuesado y sin piel –por ahora importado sin marinar desde Estado Unidos pero ya en conversaciones con productores nacionales–, que se deja reposar en suero de leche y especias –para mayor jugosidad final y textura– entre 8 y 18 horas. Luego un apanado de almidón de maíz, más harinas y especias, que además de hacerlo hipercrujiente le da un saborcillo sabroso. Hasta ahora la oferta son siete sánguches con tantas chanchadas, picores y juegos como mezclas irresistibles –todas además en versión tofu–, sumado a acompañamientos varios. Pronto lanzarán los trutritos fritos con coleslaw, papas fritas y muchas salsas. Lo otro muy choro es la entrega: bella caja de cartón que crea flujos de aire asegurando que no se moje y se convierte en la propia bandeja para servirse esta ricura. @chickenloveyou.cl

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