“Pasaporte minero”: qué es y cómo acelera la movilidad de los trabajadores de la industria
Las grandes empresas mineras, al alero del Consejo Minero, además de la asociación de proveedores, el gremio de la construcción y organismos del Estado avanzan en la homologación de requisitos de las y los trabajadores para facilitar la movilidad entre las distintas faenas.

Conseguir un pase de acceso puede ser una de las acciones más tediosas en la industria minera. Exámenes de altura, chequeos completos e incluso test de idoneidad forman parte de los requisitos en algunas de las faenas, los que, si bien son muy necesarios para asegurar la compatibilidad de los trabajadores con las labores que deberán desempeñar, se vuelven agotadores al tener que repetirse en cada uno de los sitios de trabajo, y más aún en el caso de personal contratistas que se desempeñan en más de un lugar o que se van moviendo.
Para facilitar este punto, en la industria nació la idea de crear una suerte de “pasaporte minero”, que es, básicamente, la homologación de las evaluaciones de salud y los cursos de inducción que posee cada minera por separado, pero que ahora se unificarán los criterios, con el objeto de acelerar la movilidad del personal de una empresa a otra.
Este plan contó con el respaldo del gobierno, a través de la Subsecretaría de Previsión Social y la Subsecretaría de Minería; y desde el sector privado, participaron la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (APRIMIN), la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y las empresas socias del Consejo Minero. Entre estas compañías se incluyen a Anglo American, Antofagasta Minerals, Barrick, BHP, CMP, Codelco, Collahuasi, Freeport-McMoRan, Glencore, Gold Fields, Sierra Gorda, Kinross, Lundin Mining, Rio Tinto, South32, SQM y Teck.
Este hito marca el cierre de la primera etapa, tras la cual las empresas firmantes ya pueden homologar específicamente los exámenes y permisos señalados.
¿De qué se trata este pasaporte minero?
Desde el Consejo Minero explican que lo que se buscó atacar es el hecho de que los procesos de estandarización tienen muchas dificultades, entre ellas, las inercias de cada compañía, diversos involucrados dentro y fuera de estas, temas técnicos y de detalle. Esto permitirá promover la consistencia técnica entre los requisitos que establecen las distintas empresas: facilitar la movilidad de las personas que, por razón de su trabajo, ingresen o permanezcan en faenas de la industria minera; mejorar la seguridad; y finalmente, aumentar la productividad; o bien el cambio de compañía.
Desde el gremio añaden que hoy, algunas evaluaciones requeridas en minería, como aquellas asociadas a exposición a sílice, plomo o arsénico, o las que incorporan prestaciones especializadas como pruebas del VIII par o test de esfuerzo, pueden tener plazos de entrega de entre tres y 10 días hábiles. Asimismo, el curso de inducción básica para el ingreso a faenas mineras contempla una duración mínima de ocho horas cronológicas, tanto en modalidad presencial como virtual.
Para llegar a esto, se generó un plan de trabajo que identificó las diferencias entre las exigencias de acceso de las distintas compañías y desarrolló criterios comunes. “El primer acuerdo establece una metodología, procedimientos y criterios mínimos referenciales para las evaluaciones de salud preocupacional, considerando los riesgos asociados a las funciones a las que postulan las personas. También incorpora lineamientos técnicos para los centros evaluadores”, señalan desde el Consejo Minero.
En materia de inducción, se consideró un plan con una duración mínima referencial de ocho horas, en modalidad presencial o a distancia, y ocho módulos sobre seguridad, legislación preventiva, accidentes y enfermedades profesionales, identificación de peligros, evaluación de riesgos, riesgos de fatalidad, salud laboral y equipos de protección personal. Además, contempla mecanismos de trazabilidad mediante registros de asistencia, evaluaciones y certificados o constancias de aprobación.
Desde el gremio de la construcción valoraron este acuerdo y se comprometieron a apoyar en la resolución de estos puntos críticos. “Las empresas de la CChC quieren ser socios estratégicos en el desarrollo de la minería en Chile. Esta firma de convenio va a permitir que la interacción entre proveedores y mandantes mejore sus estándares, principalmente para trabajadores que hoy están demorando hasta tres meses para ingresar a las faenas”, aseguró el gerente general de la Cámara Chilena de la Construcción, Juan Cristóbal Romero.
“Los grandes desafíos del sector no los resuelven solas las empresas proveedoras ni, de manera independiente, las compañías mineras. Por eso es tan virtuoso este acuerdo, porque es fruto del trabajo de grupos técnicos con representantes de todas las empresas. Se trata de un proyecto que no es de un gremio, sino de cuatro gremios, y que ha demandado un año de arduo trabajo”, agregó el presidente del Consejo Minero, Joaquín Villarino.
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