Bicicletas: La “píldora milagrosa” en medio de la pandemia

Este medio de transporte vive un boom, debido a que permite guardar el distanciamiento social y mantener activas a las personas. De hecho, el premier británico, Boris Johnson, lanzó un plan que incentiva su uso en Inglaterra.




La pandemia del coronavirus ha impulsado el uso de la bicicleta como medio de transporte en varios países. Esto, porque no solo ayuda a guardar el distanciamiento social, sino también mantiene activas a las personas. Es por eso que el primer ministro británico, Boris Johnson, lanzó un programa en Inglaterra con el que insta a los ciudadanos a mejorar sus niveles de ejercicio para combatir la obesidad y así enfrentar de mejor forma un eventual contagio de Covid-19.

“La obesidad es uno de los factores reales de comorbilidad. Perder peso, francamente, es una de las formas en que se puede reducir el propio riesgo de contagiarse con coronavirus”, dijo Johnson al presentar el plan que solo será aplicado en Inglaterra.

Es en este sentido que el uso de la bicicleta, que era el medio de transporte favorito de Johnson antes de ser premier, se ha transformado en clave. Para ello, el gobierno anunció bonos de 50 libras (US$ 65) para reparar las bicicletas, además de clases para aprender a usarlas, la construcción de miles de kilómetros de ciclovías y la creación de estacionamientos. En algunos barrios se motivará a los médicos a prescribir la práctica del ciclismo y sus pacientes podrán utilizar bicicletas gracias a la intervención de los centros de salud locales.

Las medidas se enmarcan dentro de un plan que cuenta con 2.000 millones de libras (US$ 2.600 millones) para promover la práctica de la caminata y el uso de la bicicleta, actividades que han experimentado un boom desde el inicio de la pandemia, debido a que mucha gente prefiere evitar el transporte público por miedo a contagiarse.

El ministro de Transportes, Grant Shapps, declaró que esperaba que, con estas medidas, Inglaterra se convierta en una “gran nación ciclista”.

Al respecto, el corresponsal político del diario The Guardian, Peter Walker, describió el ciclismo como una “píldora milagrosa”. Incluso llegó más lejos, al titular su libro lanzado en enero con esa frase.

Y es que la pandemia ha provocado un auge en el uso de este medio de transporte. En China, el sistema de bicicletas compartidas de Beijing se utilizó un 150% más en marzo, mientras que el tráfico de bicicletas en Dundee, Escocia, creció un 94% en abril.

Los gobiernos locales han respondido al interés creando ciclovías en muchas ciudades, dice la cadena BBC. Bruselas ha reducido los límites de velocidad para los conductores. París ha subvencionado las compras de bicicletas eléctricas y reembolsado las reparaciones, así como también ha creado más espacios para estacionarlas. En muchos lugares, la reducción del tráfico también ha alentado a los ciclistas inexpertos que ahora pueden evitar carreteras más transitadas.

Milán planea convertir 35 km de calles en espacios para andar en bicicleta y caminar durante el verano. La iniciativa de esta ciudad italiana contempla ciclovías temporales, calles más anchas, límites de velocidad inferiores a los 30 km/h y vías donde los ciclistas y peatones tienen prioridad. En Holanda, que lleva la delantera en esta materia, también se están implementando una serie de medidas enfocadas en resguardar la seguridad de peatones y ciclistas durante la vuelta a la normalidad y a más a largo plazo. Así, se ha creado ciclovías e instalado nuevas señaléticas para mantener la distancia social, además de semáforos automatizados para evitar el contacto.

En EE.UU. varias ciudades han diseñado planes para cerrar las calles al tráfico de automóviles, intentando crear un espacio seguro para que ciclistas y peatones puedan circular manteniendo la distancia.

Sin embargo, los expertos advierten que estos fenómenos gatillados por crisis no siempre se traducen en cambios culturales. Así, la antropóloga Adonia Lugo, que investiga sobre ciclismo urbano en la Universidad Antioch en Los Angeles, recordó que “después de la Gran Recesión que comenzó en 2007, el ciclismo urbano se disparó. Sin embargo, a medida que la economía mejoró, muchas personas cambiaron estos modos de transporte”.

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