Excanciller del gobierno de Lula: “Es imposible que Bolsonaro lidere la mediación regional en crisis de Venezuela”

De visita en Chile, Celso Amorim conversó con La Tercera sobre las primeras semanas de Bolsonaro en el poder. Asegura que “una de las cosas más importantes hoy en Brasil es recuperar el discurso racional”. Y critica la decisión del gobierno de flexibilizar el uso de armas.


En octubre pasado, una semana después de la primera vuelta presidencial en Brasil, el excanciller de Lula, Celso Amorim, advirtió que un eventual triunfo de Jair Bolsonaro podía poner a ese país “en un camino mucho más complicado”. A tres semanas de que el excapitán de Ejército asumiera como Presidente de Brasil, Amorim cree ahora que es “muy temprano” para hacer un juicio sobre el pronóstico que formuló durante la campaña. De visita en Chile para participar en un seminario organizado por los ministerios de RR.EE., de Trabajo y la OIT, y en momentos en que la oposición venezolana se reunía con Bolsonaro en Brasilia, el diplomático conversó con La Tercera sobre el complejo inicio de gobierno de Bolsonaro.

Durante la campaña presidencial usted dijo en una entrevista con La Tercera que “Bolsonaro podía poner a Brasil en un camino mucho más complicado, con implicaciones para toda la región”. A tres semanas del arribo del exdiputado del PSL al Palacio de Planalto, ¿considera que ese pronóstico se está cumpliendo?
No, creo que es muy temprano para hacer un juicio sobre el pronóstico. Ha sido quizá menos radical de lo que algunas personas esperaban en relación a Venezuela. No es que comparta su posición, porque la mejor cosa con Venezuela creo que es el diálogo. También en otras situaciones hubo cosas que serían muy preocupantes, como la idea de una base (militar de EE.UU.), pero después hubo un retroceso y aún es un poco temprano para hacer el juicio de cómo será la práctica. Evidentemente, no va a ser la práctica de Lula, ni de Cardoso.

Pero el último informe de Human Rights Watch manifiesta su “preocupación” por la visión de Bolsonaro en torno a los DD.HH. y alerta sobre el aumento de la violencia con la flexibilización del uso de armas. ¿Le preocupan este tipo de medidas?
Sí, me preocupan. No me preocupa solamente lo que diga Human Rights Watch. Yo creo que el problema es la realidad y naturalmente hay una preocupación que el primer decreto que firmó es sobre ese tema. Para mí es una inversión de prioridades. El primer decreto debía haber sido sobre el empleo, sobre educación o salud. Hay que reconocer que la seguridad es un problema real en Brasil, pero creo que la solución no está en distribuir armas o permitir que las personas compren armas fácilmente. Creo que eso solamente hace las cosas más complicadas.
En el gobierno de Bolsonaro los militares ocupan importantes posiciones en varios ministerios y en empresas estatales. ¿Se esperaba eso?
No diría que sea una gran sorpresa, porque en un sentido u otro es su gente, la gente que conoce, en la que confía, siempre proclamó gran admiración (por ellos). Pero quizá el número sí. Sorprende un poco, porque hay más ministros militares ahora que en el gobierno militar.

Enel gobierno de Lula siempre se destacó su liderazgo regional. ¿Bolsonaro puede retomar esta posta?
Yo creo que es muy difícil que tome un liderazgo. Hoy incluso en América Latina el país que tiene más condiciones de tener un liderazgo es México, que tiene una posición más independiente, porque en realidad cuando dice o se acepta decir que habrá un alineamiento automático con Washington inmediatamente uno pierde la capacidad de liderar.
Algunos apuestan, sin embargo, a que Bolsonaro podría encabezar la mediación regional en la crisis que afecta a Venezuela.
Imposible. Si Brasil pudiera retomar ese diálogo sería muy importante, pero no creo que con las declaraciones que han sido hechas eso sea posible. Si uno quiere tener alguna influencia en el diálogo tiene que tener una posición, no es necesario que sea neutral, uno puede tener su preferencia, pero en la acción tiene que ser imparcial. No creo que haya confiabilidad para eso en Brasil ahora.

¿Y qué le parece la afición de Bolsonaro a comunicarse con su país básicamente por Twitter?
Esa es una cosa sorprendente y que aún tenemos que comprender. Bolsonaro ha dicho algo en ese sentido, cuando comentó que no necesita de intermediarios. Todo eso es muy peligroso, porque los intermediarios no son solo los grandes medios de comunicación, sino también el Congreso. Creo que una de las cosas más importantes en la actualidad política, no solo en Brasil, en otros países también, quizá en EE.UU., pero en Brasil de manera notable, es que es necesario recuperar el discurso racional. Si alguien viene y solo me dice voy a matar a los bandidos eso no es un discurso racional, es solo intentar dirigirse a la emoción. No creo que eso sea bueno para ningún gobierno. Por eso defiendo también que haya un gran frente democrático en Brasil, y lo que define para mí ese frente es la capacidad de tener un discurso racional.

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