Por Cristina CifuentesInundaciones en Nepal: El enorme desafío de reconstrucción para el premier de 36 años en un país golpeado por el cambio climático
Según la policía, al menos 359 personas murieron y más de 1.300 están desaparecidas, entre ellas decenas de extranjeros y peregrinos. Cientos de personas más han sido desplazadas por toda la región del Himalaya.
Los equipos de rescate comenzaron la búsqueda de más de 1.000 personas desaparecidas tras las devastadoras inundaciones a lo largo de la frontera entre Nepal y China, donde un torrente de agua y lodo de varios pisos de altura arrasó con comunidades el miércoles tras el colapso de un glaciar.
Los videos del desastre mostraban a personas corriendo antes de que las inundaciones las arrastraran y arrasaran edificios y puentes. Según la policía, al menos 359 personas murieron y más de 1.300 están desaparecidas, entre ellas decenas de extranjeros y peregrinos. Cientos de personas más han sido desplazadas por toda la región del Himalaya.
Los sobrevivientes describieron inundaciones vertiginosas que arrasaron casas y arrojaron a la gente fuera de los edificios en un instante.
Nepal se asienta sobre una falla activa del Himalaya, mientras que sus escarpadas montañas, ríos crecidos por los monzones y lagos glaciares exponen a las comunidades a terremotos, deslizamientos de tierra e inundaciones que han causado la muerte de cientos o incluso miles de personas en desastres pasados.
La agencia The Associated Press señaló que las empinadas laderas y los exuberantes valles que se extienden bajo la cordillera del Himalaya -hogar de muchas de las cumbres más altas del mundo y de los glaciares que aún se conservan- son especialmente vulnerables a las inundaciones y los deslizamientos de tierra. El deshielo de los glaciares se ha vuelto más frecuente debido al cambio climático provocado por el ser humano.
Un análisis realizado por la agencia Bloomberg señaló que, producto de la ciencia de la atribución meteorológica, es posible vincular con gran precisión las olas de calor, las heladas y las lluvias torrenciales al calentamiento global. Según los registros que datan de 1950, ocho de los 10 peores años en cuanto a la pérdida de hielo glaciar se han producido desde 2016.
Por encima de los 3.000 metros en el Himalaya oriental, los deslizamientos de tierra desplazan ahora cinco veces más material que en la década de 1980. La frecuencia de las inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares, un desastre especialmente devastador en el que la represa que retiene el agua derretida de un glaciar cede repentinamente, casi se triplicó entre las décadas de 1990 y 2010.
El sitio de la Coalición por el Clima y el Aire Limpio define a Nepal como un país montañoso de Asia central cuyas emisiones de gases de efecto invernadero provienen principalmente de la agricultura, el cambio de uso de la tierra, la energía y los desechos, y representan solo el 0,09% del total mundial de emisiones. Sin embargo, Nepal “se ve afectado de manera desproporcionada por el cambio climático”.
Así lo manifestó el entonces primer ministro Sher Bahadur Deuba en la COP26: “Con temperaturas que superan el promedio mundial, los glaciares retroceden, las nevadas disminuyen y el permafrost se derrite en la región del Himalaya. Los eventos climáticos extremos están aumentando, causando enormes pérdidas en la economía, la ecología y la vida humana. Alrededor del 80% de la población de Nepal está en riesgo debido a los peligros naturales e inducidos por el clima”.
La geografía montañosa de Nepal lo hace particularmente susceptible a los impactos del carbono negro, que no solo empeora la calidad del aire sino que acelera el derretimiento de los glaciares, afectando la principal fuente de agua de la región con impactos potencialmente severos en la seguridad alimenticia, apunta la Coalición por el Clima y el Aire Limpio.
Recuento de los desaparecidos
Según informó la Autoridad de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal en una publicación en X, hasta 80 puentes y 40 kilómetros de carretera pavimentada resultaron dañados o arrasados. Posteriormente, añadió que hay 89 miembros del personal de seguridad desaparecidos, entre policías y miembros de las Fuerzas Armadas.
Las autoridades y las organizaciones de ayuda seguían evaluando la magnitud de la tragedia y luchando por establecer un recuento exacto de los desaparecidos.
En Nepal, más de 800 personas, entre las que se encontraban unos 500 turistas extranjeros, permanecían desaparecidas hasta la mañana del jueves, según informó la autoridad de gestión de desastres del país. Entre los extranjeros desaparecidos se encontraban al menos 288 procedentes de India, así como viajeros de Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña, Canadá y Malasia.
En China, al menos 558 personas están desaparecidas en el condado de Gyirong, en el Tíbet, entre ellas 260 extranjeros, según informaron los medios estatales chinos. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China declaró que 100 ciudadanos chinos están desaparecidos en Nepal.
El desastre provocó cortes de electricidad e interrumpió las comunicaciones en una región ya de por sí remota, dificultando las labores de socorro.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja afirmó que las zonas más afectadas eran de “extrema dificultad para llegar”. Muchos suministros vitales se estaban entregando por helicóptero. Las Naciones Unidas, citando a las autoridades nepalíes, indicaron que unas 10.000 familias necesitaban “ayuda inmediata”.
Desafío para Shah
La tragedia somete al nuevo gobierno del primer ministro Balen Shah, de 36 años, a su primera crisis y pone a prueba su capacidad de respuesta.

Llegó al poder en marzo de este año impulsado por el descontento de la Generación Z con la clase política tradicional. Ahora se enfrenta a una costosa recuperación, justo cuando la economía de Nepal, valorada en 45.000 millones de dólares, se ve afectada por el aumento del precio del combustible, la debilidad del turismo y la desaceleración del crecimiento tras la guerra con Irán.
Hasta el momento, Shah ha movilizado rápidamente al Ejército y a otros organismos estatales para las operaciones de rescate, ha ordenado el envío de helicópteros y suministros de emergencia a las zonas aisladas y ha visitado algunas de las comunidades más afectadas. El jueves, viajó a Nuwakot, uno de los distritos más afectados, para inspeccionar los daños.
Sin embargo, los expertos -consultados por la agencia Bloomberg- dijeron que la escasez de recursos y la dificultad de la reconstrucción de la infraestructura de transporte en toda la región pondrán a prueba su capacidad de respuesta. La destrucción ha dejado aisladas algunas zonas, lo que dificulta los esfuerzos para llegar a los sobrevivientes y entregar alimentos y otros suministros de emergencia a las comunidades remotas.
“La respuesta del gobierno será un indicador temprano del mandato de Balen Shah”, afirmó a Bloomberg, Aryaman Bhatnagar, director asociado de la consultora Control Risks. “Gestionar protestas y dialogar con otros países es una cosa; responder a un desastre económico de esta magnitud es otra muy distinta. La relativa inexperiencia de todo el gobierno es un problema”.
Esta es la primera vez que el gobierno de Shah se enfrenta a una prueba de capacidad estatal básica, desde el rescate de personas hasta el restablecimiento de la conectividad y la entrega de ayuda humanitaria. Además, debe evitar que una economía que se prevé que crezca solo un 2,3% este año caiga en recesión.
“Este desastre descarrilará las perspectivas de crecimiento este año, y quizás durante los próximos cuatro o cinco años”, afirmó a la agencia, Resham Thapa, profesor asociado de economía en la Universidad de Tribhuvan en Katmandú. “La pérdida de vidas, infraestructura y turismo es significativa y tendrá un gran impacto en los ingresos y las finanzas del gobierno en el futuro”, advirtió.
La destrucción también ha interrumpido una de las principales rutas comerciales de Nepal con China, lo que amenaza el suministro de todo tipo de productos, desde vehículos eléctricos y maquinaria hasta ropa y materiales de construcción.
El turismo, una fuente clave de crecimiento y divisas para Nepal, podría sufrir otro revés después de que las inundaciones interrumpieran las rutas utilizadas por los excursionistas y escaladores del Himalaya, así como por los peregrinos que se dirigen al monte Kailash en el Tíbet, un lugar sagrado para el budismo y el hinduismo.
“El impacto económico de este único evento climático es sumamente sistémico”, indicó a Bloomberg, Navita Srikant, analista independiente que ha colaborado con el gobierno de Nepal en materia de finanzas públicas. El desastre amenaza con frenar la recuperación fiscal del país al perturbar el comercio y el turismo y ejercer presión sobre los ingresos en divisas.
Si bien esta nación himalaya sin salida al mar tiene un historial de lidiar con desastres naturales, “Balen Shah es una incógnita”, según Rakesh Sood, exembajador de la India en Nepal. “En tiempos de crisis, cualquier líder político se verá puesto a prueba, pero en última instancia es el Ejército quien debe responder: están acostumbrados a esto, son capaces, tienen la experiencia”.
“Tengo la sensación de que la gente se unirá, que se movilizará en torno a la causa, a menos que haya algún error grave”, dijo Sood.
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