La hora de las mujeres en Brasil

Una partidaria del Partido de los Trabajadores se manifiesta a favor de Lula y Haddad en Río.

Representan al 52,5% del electorado brasileño y su voto será decisivo en las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Según Datafolha, el 49% tiene claro que no lo hará por Jair Bolsonaro, cuyo mensaje de tono machista ha inspirado un movimiento femenino en su contra.


Cinco de cada 10 brasileñas aún no sabe por quién votará el próximo 7 de octubre, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, pero el 49% del electorado femenino tiene algo muy claro: no le dará su voto a Jair Bolsonaro. Las preferencias electorales de las mujeres serán clave para elegir al sucesor de Michel Temer, ya que representan al 52,5% del electorado, es decir, 77,7 millones de un total de 147 millones de votantes. Tan importante será el sufragio femenino que de esto puede depender el éxito o el fracaso del candidato de ultraderecha.

No sólo se trata de un “nuevo protagonismo”. A menos de dos semanas de los comicios, las mujeres tienen la palabra y ya se han organizado para frenar a Bolsonaro. De acuerdo con Datafolha, el 38% de las mujeres no ha resuelto su preferencia electoral, mientras que el 13% votaría nulo o en blanco. En agosto, el 65% de las mujeres no tenía candidato.

Bolsonaro (28%) es el gran favorito para ganar las elecciones -seguido por el petista Fernando Haddad (16%)-, aunque el escenario se le complica en segunda vuelta. Según Datafolha, sólo el 16% del electorado femenino se decanta por Bolsonaro, mientras que el 34% de los hombres apoya al diputado del Partido Social Liberal.

Pese al importante voto de rechazo a Bolsonaro, especialmente por sus dichos sobre las mujeres, el dilema para sus rivales es que ninguno ha logrado captar hasta ahora las preferencias del voto femenino. Así, apenas el 7% de las mujeres respalda a Haddad e igual porcentaje a Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, que posee un 13% de intención de voto a nivel general. Incluso, el 29% de las mujeres sostiene que en ningún caso votaría por la ecologista Marina Silva, exministra de Lula y candidata de REDE.

Ante la pregunta de por qué candidato podrían votar en caso de que se decidan a participar, el 14% del electorado femenino se decanta por Ciro Gomes, el 13% por Marina Silva, mientras que Haddad y Geraldo Alckmin (PSDB) obtendrían el 12% de las preferencias entre este electorado.

En caso de una segunda vuelta, programada para el 28% de octubre, Bolsonaro pierde frente a todos sus potenciales rivales entre el electorado femenino.

“Nosotras las mujeres somos el 52% del electorado, por lo que somos decisivas para el resultado. El candidato que enfrenta una mayor dificultad en este grupo es Bolsonaro. En opinión de este candidato, las mujeres deben ganar menos que los hombres porque ellas tienen hijos”, señala a La Tercera Eliane Cantanhêde, columnista de O Estado de Sao Paulo. “De todos modos la tendencia es que Bolsonaro vaya a segunda vuelta, a pesar de la resistencia de buena parte de las mujeres”, agrega.

Aunque Brasil ya tuvo una Presidenta (Dilma Rousseff), tiene una tarea pendiente en cuanto a participación política femenina. De los 13 candidatos presidenciales, hay apenas dos mujeres: Marina Silva y Vera Lucía. Eso sí, tres de los candidatos con posibilidades tienen como compañeros de fórmula a mujeres. Tal es el caso de Haddad, cuya candidata a Vicepresidenta es la dirigenta comunista Manuela D’Ávila; Ciro Gomes, que postula junto a la senadora Kátia Abreu y Alckmin, que compite junto a la senadora Ana Amélia Lemos.

Pero es en el Congreso donde se palpa la mayor diferencia. De los 513 miembros de la Cámara de Diputados, apenas 54 son mujeres, mientras que de los 81 senadores, 13 son mujeres. En promedio, el Legislativo brasileño tiene un 13% de participación femenina, el más bajo de la región de acuerdo con la Fundación Directorio Legislativo.

En 2013, una encuesta de la consultora Ibope reveló que el 80% de los brasileños quería a más mujeres en política. De alguna manera esto se tradujo en el hecho de que en las elecciones presidenciales de 2014, Dilma Rousseff y Marina Silva conquistaron el 62% de los votos.

Las mujeres brasileñas también han luchado por el derecho al aborto y se han manifestado en contra de la disparidad salarial y la violencia doméstica. Este último tópico es especialmente crítico dado que de las 4.539 mujeres asesinadas en 2017, 1.133 correspondieron a femicidios.
#EleNão

Así, parte del electorado femenino en Brasil se ha organizado a través de colectivos, algunos de corte social y otros político. Tal es el caso de #EleNão (Él No), un movimiento contra Bolsonaro. Hasta ahora, este grupo casi espontáneo se ha organizado en redes sociales, pero para este sábado se espera una manifestación en varios puntos de Brasil contra el candidato ultraderechista. Además en Facebook surgió el grupo Mujeres contra Bolsonaro.

Bolsonaro ha llegado a decir, por ejemplo, que una congresista era “demasiado fea para merecer que la violaran”. También ha elogiado al coronel que torturó a Dilma y ha señalado que no le parece un problema que las mujeres ganen menos que los hombres porque ellas quedan embarazadas. “Esta es una elección muy tensa en Brasil”, concluye Cantanhêde.

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