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Los detalles del nuevo atentado contra Donald Trump: caos y baja seguridad

Esta vez en una “Cena con los corresponsales” de la Casa Blanca, un hombre de 31 años entró con un arma, disparó y provocó el caos en el Washington Hilton. En vista de los próximos eventos que el presidente tiene en público, los agentes norteamericanos están evaluando cómo proceder para evitar nuevos ataques.

Donald Trump en su conferencia tras tiroteo en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca. Captura de pantalla.

El presidente aún no empezaba su discurso, cuando el ruido de balazos detuvo todo y trajo a la memoria atentados anteriores sufridos por Donald Trump. En el Hotel Washington Hilton, un poco más de dos kilómetros al norte de la Casa Blanca, Cena de los Corresponsales se desarrollaba con normalidad hasta el momento, que recordó, en el mismo lugar, a un intento de asesinato contra Ronald Reagan en 1981.

Poco después de las 8:34 de la noche, un hombre apareció desde los ascensores del salón donde el evento tenía lugar. Más tarde identificado como Cole Allen, de 31 años, el hombre corrió cerca de 20 metros dentro del límite de seguridad y disparó antes de ser detenido.

Armado con cuchillos, rifle y pistola, el hombre rompió la barrera de seguridad y trajo de nuevo los temores respecto a un atentado contra el presidente norteamericano.

Por primera vez como presidente, Donald Trump asistía a la “Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca”, una cita anual que la asociación de periodistas local realiza, y en la que invita al mandatario de turno. Cuando salió del camino de entrada de la Casa Blanca unos minutos antes de las 8 de la noche, se le pudo ver revisando una copia impresa del discurso que planeaba pronunciar esa noche, un discurso que más tarde describiría como “el discurso más inapropiado jamás pronunciado”.

Dentro del cavernoso salón de baile, los invitados estaban sentados en mesas de 10 personas. Los camareros, abriéndose paso entre la sala repleta de más de 230 mesas, iban repartiendo botellas de champán.

En el instante crítico, la noche del sábado, el presidente Trump y muchos de los altos funcionarios del gobierno estadounidense y periodistas se encontraban reunidos en el salón de baile para una cena de gala. El mentalista Oz Pearlman, artista invitado de la noche, se inclinaba sobre Trump y la primera dama, demostrando uno de sus trucos de lectura mental al intentar adivinar el nombre que la secretaria de prensa de la Casa Blanca habría elegido para su bebé.

De repente, según relata el New York Times, la expresión de Pearlman cambió a una de alarma. Varios disparos fuertes resonaron en la distancia. La primera dama se agachó bajo la mesa, y el presidente permaneció sentado mientras agentes del Servicio Secreto, vestidos de esmoquin, lo rodeaban y comenzaban a desenfundar sus armas.

El sospechoso disparó desde un piso superior, pero nunca consiguió llegar al salón de baile que estaba siendo usado para la cena. “Los invitados se tiraron al suelo y se escondieron detrás de las sillas. Agentes del Servicio Secreto treparon por encima de las mesas para proteger a los miembros del gabinete y a algunos de los funcionarios de más alto rango del país, destrozando platos de guisantes y burrata que se habían servido apenas unos minutos antes” detalla el diario neoyorquino, indicando que aún no se llegaba al plato principal cuando el ataque tuvo lugar.

Quién es Cole Allen, el sospechoso del tiroteo en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en la que estaba Trump. Foto: archivo.

El atacante fue identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años y residente de Torrance, California, según informaron varios agentes del orden que hablaron bajo condición de anonimato. Los funcionarios indicaron que una revisión preliminar de las pruebas apuntaba a que el sospechoso tenía la intención de atacar a funcionarios de la administración, y muy probablemente al presidente Trump.

Allen entró al recinto armado con cuchillos, una escopeta y una pistola, según informaron los funcionarios. El hombre compareció ante un tribunal federal hoy, y se le imputan cargos que incluyen el uso de un arma de fuego durante un delito violento y agresión a un agente federal con un arma peligrosa.

Allen viajó de California a Washington, y los investigadores determinaron que el sospechoso tomó un tren de Los Ángeles a Chicago, y luego de Chicago a Washington, según declaró Todd Blanche, fiscal general interino, en el programa “Meet the Press” de NBC el domingo. El ataque habría sido planeado con antelación: el sospechoso se registró en el Washington Hilton uno o dos días antes de que el hotel fuera sede de la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, añadió Blanche.

Poco antes del ataque, el hombre envió mensajes a sus familiares denunciando las políticas de la administración Trump y sugiriendo que tenía la intención de cometer actos violentos, según una persona familiarizada con la investigación. Otros documentos encontrados en su habitación de hotel contenían declaraciones similares, añadió la misma fuente.

En una entrevista con Fox News, el presidente Trump afirmó más tarde que el sospechoso tenía un manifiesto, y que “odiaba a los cristianos”, pero no ofreció más detalles.

El sospechoso pasó corriendo un control de seguridad del Servicio Secreto, atravesando un detector de metales y llegando a una escalera que conducía al salón de baile donde el presidente Donald Trump se encontraba reunido con miembros de su gabinete y periodistas. El presunto pistolero fue detenido alrededor de las 8:35 p.m., tras haber corrido al menos 18 metros, según las imágenes de las cámaras de seguridad.

Erin Thielman, veterana de la Fuerza Aérea e invitada a la cena, declaró al Washington Post que estaba cerca de las escaleras haciendo una llamada telefónica cuando vio a un hombre armado pasar corriendo el control de seguridad hacia las escaleras. Varios asistentes afirmaron que no había más controles después de los detectores de metales. Thielman añadió que el hombre no habló mientras corría. “Su rostro reflejaba determinación. Los ojos bien abiertos, la boca apretada con fuerza”, dijo Thielman: “Estaba concentrado y absorto en su objetivo. No puedo sacarme su rostro de la cabeza”.

Los agentes le dispararon por la espalda, momento en el que cayó de bruces a unos treinta centímetros de ella, relató Thielman. Thielman supuso que le habían disparado porque no se movía y el rifle que portaba se le había caído a su lado.

Poco después de que Trump fuera retirado del escenario, dejó claro que quería que la cena continuara. “Una noche memorable en Washington D.C.”, escribió el presidente en Truth Social a las 9:17 p.m. :”El Servicio Secreto y las fuerzas del orden hicieron un trabajo fantástico. Actuaron con rapidez y valentía. El tirador ha sido detenido, y he recomendado que ‘el show continúe’, pero seguiremos las indicaciones de las fuerzas del orden”.

El personal del hotel volvió a colocar los cubiertos en la mesa principal y rellenó los vasos con agua y hielo. Weijia Jiang, corresponsal de CBS News y presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, regresó brevemente al escenario y anunció que la cena se reanudaría en breve.

Sin embargo, los funcionarios de seguridad decidieron que el Trump debía marcharse. “Las fuerzas del orden nos han pedido que abandonemos las instalaciones, de acuerdo con el protocolo, lo cual haremos de inmediato”, publicó el presidente en Truth Social a las 9:36. 30 minutos después, Trump ofreció una rueda de prensa al respecto.

Agente del Servicio Secreto cerca de la Casa Blanca.

Las autoridades federales están evaluando cómo proceder con algunos eventos públicos de alto perfil en los que participa el presidente Donald Trump tras este incidente. El tercer ataque violento en las inmediaciones de Trump en menos de dos años reaviva la principal tensión: cómo conciliar las exigencias públicas de la presidencia con el mínimo riesgo de un ataque.

El episodio del sábado se produce antes de la esperada participación de Trump en una serie de eventos multitudinarios, tanto en interiores como al aire libre, Entre ellos, el presidente conmemorará el 250 aniversario de la nación, supervisará la organización conjunta de Estados Unidos para la Copa Mundial de fútbol, y encabezará mítines destinados a movilizar el apoyo a los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Dentro del Servicio Secreto, los agentes de los equipos de inteligencia también están reexaminando las amenazas recibidas contra Trump en los últimos meses. El Servicio está evaluando la posibilidad de que se produzcan actos de violencia imitadores tras un ataque de alto perfil.

De todos modos, para Trump el show debe continuar. Tan solo dos días después del ataque, la Casa Blanca y el Palacio de Buckingham anunciaron que la visita de Estado del rey Carlos y la reina Camila, prevista para el lunes, se llevará a cabo según lo planeado.

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