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Residentes de Groenlandia compran kits de emergencia mientras premier de la isla llama a prepararse para invasión

Así lo dio a conocer la cadena CNN, que señaló que los comerciantes locales afirman que los residentes están comprando activamente hornillos para acampar, alimentos de larga duración y comidas liofilizadas. “No es probable que se produzca un conflicto militar, pero no se puede descartar”, declaró el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen.

La nieve cubre las montañas que rodean el pueblo de Tasiilaq en Groenlandia.

En medio de la escalada de tensión con el presidente estadounidense Donald Trump, la preocupación ha ido creciendo en Groenlandia y en la capital, Nuuk, las personas han aumentado la demanda de suministros de sobrevivencia y productos alimenticios de larga duración.

Así lo dio a conocer la cadena CNN, que señaló que los comerciantes locales afirman que los residentes están comprando activamente hornillos para acampar, alimentos de larga duración y comidas liofilizadas, a las que se les ha eliminado el agua mediante sublimación. Los comerciantes relacionan el aumento de las ventas con la ansiedad pública ante posibles amenazas militares y la inestabilidad general.

Los residentes de Nuuk han expresado su oposición a la posibilidad de que Estados Unidos tome el control de la isla. El fiscal Lars Pedersen expresó su esperanza de que “personas más razonables” en Estados Unidos intervengan pronto y declaren que tales planes no funcionarán.

Barco pesquero navegando las gélidas aguas de Groenlandia.

Por su parte, Jens Kjeldsen, un jubilado, añadió que los isleños no temen las amenazas y están dispuestos a defender sus derechos, destacando la importancia del apoyo aliado.

La enfermera Lisa Jorgensen observó una mayor participación de los aliados, afirmando que están llegando soldados y que los líderes políticos están comenzando a mostrar su apoyo. Los residentes afirman que este respaldo internacional ha fortalecido su confianza en la seguridad de Groenlandia y su disposición a resistir cualquier tipo de presión.

Donald Trump ha insistido en que Groenlandia debería quedar bajo control estadounidense para albergar el sistema de defensa de misiles Golden Dome, argumentando que sin una acción urgente de la OTAN, la isla podría caer bajo la influencia rusa o china.

Si bien Groenlandia está geográficamente más cerca de Estados Unidos y Canadá, políticamente sigue siendo parte de Europa como territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, una situación que, según los analistas, podría representar riesgos para la estabilidad internacional.

Donald Trump ha insistido en que Groenlandia debería quedar bajo control estadounidense para albergar el sistema de defensa de misiles Golden Dome.

En medio de este contexto y del anuncio de Trump en el que dijo que Estados Unidos impondrá un arancel del 10% a “todos y cada uno de los bienes” de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia a partir del 1 de febrero, aumentando al 25% el 1 de junio, hasta que se llegue a un acuerdo para la compra de Groenlandia, los 27 embajadores de la Unión Europea se reunieron el lunes para discutir el tema y las amenazas del mandatario estadounidense.

El sábado se realizaron protestas tanto en Dinamarca como en la isla en contra de Trump. En Copenhague se alzaron carteles que decían: “Manos fuera de Groenlandia” y “Groenlandia para los groenlandeses”.

“Es muy importante que permanezcamos juntos y demostremos que Groenlandia no está en venta y que no queremos ser estadounidenses ni ser anexados por Estados Unidos”, dijo el político groenlandés Erik Jensen a la agencia de noticias Reuters.

Las protestas del sábado fueron organizadas por ONG groenlandesas y danesas. “Exigimos respeto por el Reino de Dinamarca y por el derecho de Groenlandia a la autodeterminación”, declaró Camilla Siezing, directora de Inuit, una agrupación que reúne a asociaciones groenlandesas.

En Nuuk, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, se unió a los manifestantes que sostenían carteles que decían “Groenlandia no está en venta” y “Damos forma a nuestro futuro” mientras se dirigían al consulado de Estados Unidos.

Este martes, el primer ministro de Groenlandia afirmó que la población y las autoridades de la isla ártica deben comenzar a prepararse para una posible invasión militar, aunque sigue siendo un escenario improbable, el presidente Donald Trump sigue amenazando con tomar el control del territorio.

“No es probable que se produzca un conflicto militar, pero no se puede descartar”, declaró Jens-Frederik Nielsen en una conferencia de prensa celebrada el martes en Nuuk.

El gobierno de Groenlandia formará un grupo de trabajo compuesto por representantes de todas las autoridades locales pertinentes para ayudar a la población a prepararse ante cualquier interrupción en la vida cotidiana, según Nielsen. El gobierno está trabajando en la distribución de nuevas directrices a la población, incluyendo la recomendación de tener suficientes alimentos almacenados en sus hogares para cinco días, informó Bloomberg.

Groenlandia está bajo “mucha presión” y “tenemos que estar preparados para todos los escenarios”, dijo Mute B. Egede, ministro de Finanzas de la isla y exprimer ministro, en la misma conferencia de prensa.

Las encuestas de opinión sugieren que el 85% de los groenlandeses se oponen a que el territorio se una a Estados Unidos.

Otros países europeos se han unido para apoyar a Dinamarca, argumentando que la seguridad de la región del Ártico debería ser una responsabilidad conjunta de la OTAN.

Residentes se reúnen en un campo deportivo en Qeqertarsuaq, isla Disko, Groenlandia, el 30 de junio de 2024. Foto: Archivo Ida Marie Odgaard

Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia, Países Bajos y Reino Unido han enviado un pequeño número de tropas a Groenlandia en una denominada misión de reconocimiento.

Muchos en Estados Unidos han expresado su escepticismo sobre la adquisición de Groenlandia. La mayoría de la delegación del Congreso que visita Copenhague el viernes y sábado pasados era demócrata, pero el equipo de 11 miembros también incluía republicanos moderados.

“Hay razones legítimas para que exploremos formas de invertir mejor en la seguridad del Ártico en general, tanto en el Ártico americano como en nuestros socios de la OTAN”, afirmó el senador demócrata Chris Coons de Delaware.

Pero el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, dijo que la vida de los groenlandeses sería “más segura, más fuerte y más próspera bajo el paraguas de Estados Unidos”.

Waltz comentó a Fox News que Dinamarca “simplemente no tiene los recursos ni la capacidad para hacer lo que hay que hacer en la región norte”.

Según The New York Times, Europa tiene un arma comercial creada específicamente para defenderse de la coerción política con rapidez y fuerza, y a medida que las amenazas de Trump se hicieron sentir, los responsables políticos argumentaron que este es el momento de utilizarla.

La herramienta -denominada oficialmente “instrumento anticoerción” y extraoficialmente “bazuca” comercial europea- podría utilizarse para imponer limitaciones a las grandes empresas tecnológicas estadounidenses u otros proveedores de servicios que realizan grandes negocios en el continente. Algunos líderes, incluido el presidente francés Emmanuel Macron, instaron abiertamente a su uso.

Pero, indicó el periódico, aprovecharlo intensificaría drásticamente las tensiones transatlánticas. Europa ha evitado esta escalada durante el último año, y con razón. El continente sigue dependiendo en gran medida de Estados Unidos para la protección de la OTAN y el apoyo contra Rusia en la guerra contra Ucrania, por lo que una guerra comercial a gran escala podría tener consecuencias en otros frentes.

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