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Senado ad portas de exculpar a Trump tras bloqueo a testigos

La Cámara Alta rechazó ayer convocar a más testigos para declarar y recopilar nuevas pruebas, despejando el camino para una absolución, que será votada el miércoles.

El Presidente Donald Trump junto a partidarios en Iowa, el jueves pasado.

El Senado de Estados Unidos votó ayer en contra de convocar a testigos y recopilar nuevas pruebas para el juicio político contra el Presidente Donald Trump, lo que despeja el camino para una probable absolución del Mandatario.

Por una votación de 51-49, la Cámara Alta controlada por los republicanos frenó a los demócratas, que querían oír a testigos como el exasesor de seguridad nacional, John Bolton, que se cree que tiene conocimiento de la presión que habría ejercido el Presidente para que Ucrania investigara a uno de sus rivales políticos, el ex vicepresidente Joe Biden.

Es casi seguro que el Senado absolverá a Trump de los cargos de destitución, ya que se requiere una mayoría de dos tercios del Senado para destituir a Trump y ninguno de los 53 republicanos de la cámara ha indicado que votará contra él. La definición del Senado respecto del impeachment tendrá lugar el miércoles.

Los republicanos Mitt Romney y Susan Collins se han sumado a los demócratas a la hora de apoyar la moción en una jornada que el líder de la minoría demócrata en el Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, calificó de "tragedia". "Estados Unidos recordará este día, desafortunadamente, como el día en que el Senado no estuvo a la altura de sus responsabilidades, el día en que el Senado dio la vuelta a la verdad", sostuvo.

Aprobación estable

Luego de dos semanas desde que comenzó el juicio político en el Senado contra Trump existe el consenso en que este proceso no ha tenido un impacto en su campaña de cara a las elecciones de noviembre. Los expertos consultados por La Tercera recalcan que el impeachment está alejado de las preocupaciones más inmediatas de los ciudadanos: cuestiones cotidianas como la economía, la salud y la educación. Aunque la excepción podría estar en el votante indeciso, pero que a estas alturas representa a una minoría.

Esto es considerado un escenario favorable para el Presidente, ya que además se presenta sin rival competitivo a las primarias republicanas. Según el director de Estudios Gubernamentales del Bipartisan Policy Center, John Fortier, la poca variación en su aprobación se debe a su fuerte base de votantes. Eso sí, advierte, "tendrá dificultad para sumar nuevos partidarios".

De acuerdo con el portal FiveThirty-Eight, desde el inicio del juicio político la aprobación del Presidente Donald Trump solo ha sufrido un leve descenso los días previos a que comenzaran las audiencias por la investigación del juicio, que pasó de un 43,8% el 17 de diciembre a un mínimo de 41,8% el 10 de enero. Una baja de tan solo dos puntos que prontamente repuntó, para volver ayer a los 43 puntos.

Una aprobación estable, pero que no sube. Esto podría ser un problema, dicen los analistas, ya que una de las razones que hizo ganar a Donald Trump en las elecciones de 2016 fue la victoria en los tres estados de la denominada "Muralla Azul" (Michigan, Pensilvania y Massachusetts)- que han sido históricamente demócratas.

Más allá del desinterés que tiene el votante de Trump por el juicio que se viene realizando, los analistas coinciden en que la investigación no está entre las prioridades de los votantes: "Otros temas van a estar en la palestra durante esta campaña. Sí, es un momento histórico, claro. Pero es lejano a la experiencia de los ciudadanos americanos, a diferencia de la economía, la salud, el comercio y el medio ambiente. Trump ya está haciendo campaña en esos temas" comenta en conversación con La Tercera, Michael Cornfield, profesor de la George Washington University.

Mientras el juicio político se realizaba en Washington, Donald Trump se mostró muy activo en distintos viajes presidenciales: primero participó en el foro de Davos, en Suiza. A su vuelta, firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que busca sustituir al anterior NAFTA.

Una columna de James Glenday en ABC bosqueja la estrategia detrás de esto: "Desde la campaña sostendrán que toda esta actividad muestra que el Presidente está trabajando de verdad por la nación, mientras los demócratas que no hacen nada siguen obsesionados con 'aburridas' investigaciones e impeachment".

Considerando la polarización de los votantes en Estados Unidos, el impeachment viene a acrecentar las pasiones entre demócratas y republicanos, y eso puede expresarse en el desarrollo de la campaña: "Es esperable que el tono de Trump sea más grosero y más sucia que nunca. Puede que solicite ayuda extranjera y que la consiga" afirma John Pitney, Jr., profesor de política americana del Claremont McKenna College.

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