Trece países de la región exigen fin a los actos de violencia en Nicaragua

Amigos y estudiantes opositores al Presidente Daniel Ortega dieron el último adiós a Gerald Vásquez, asesinado durante el ataque de paramilitares.

Los enfrentamientos del fin de semana elevaron la tensión al interior de país, dejando 10 nuevas víctimas fatales.


La violencia no da tregua en Nicaragua. El conflicto político y social en el país centroamericano, que está próximo a cumplir tres meses, estuvo presente en el encuentro entre los cancilleres de la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en Bruselas. Mientras, hoy el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) podría votar una resolución sobre la crisis en Nicaragua.

Así, con al menos 351 fallecidos y 261 desaparecidos desde que se inició el conflicto el 18 de abril pasado -según cifras de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH)-, trece países de América Latina, entre ellos Chile, Argentina, Perú, Brasil, México, Costa Rica, Honduras Guatemala y otros, exigieron en una declaración conjunta el “cese inmediato a los actos de violencia, intimidación y amenazas” en Nicaragua, y el “desmantelamiento de los grupos paramilitares”.

En el documento, el grupo también señala que el gobierno de Daniel Ortega y “otros actores sociales” deben demostrar, en su opinión, su “compromiso” con resultados concretos sobre los “desafíos fundamentales del país”, como “la celebración de elecciones libres, justas y oportunas” en Nicaragua.

El último fin de semana dejó 10 muertos después de violentos enfrentamientos entre la policía y paramilitares contra la oposición que exige la salida del gobierno del Presidente Daniel Ortega y su esposa, la Vicepresidenta Rosario Murillo.

Hoy en Managua, se vivió una multitudinaria marcha en apoyo a los dos estudiantes muertos por disparos en la cabeza el viernes cuando grupos paramilitares sitiaron la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua para desalojarla. Más de 100 jóvenes se refugiaron en la iglesia Divina Misericordia, pero las ráfagas de disparos nunca cesaron, a pesar de acordar la salida pacífica. Las ambulancias no pudieron ingresar al lugar para atender a los heridos hasta 18 horas después, cuando pudieron evacuar el lugar.

Pero los enfrentamientos continuaron y hoy policías y grupos paramilitares llegaron a varios departamentos del país, entre ellos Masaya, al sur de la capital, para quitar los bloqueos en las carreteras que instaló la oposición; lo que paralizó las ciudades, debido a la violencia y detenciones de los grupos armados. A pocos kilómetros fue baleado el vehículo del obispo Abelardo Mata, una de las cinco autoridades eclesiásticas que había sido mediador entre el gobierno y la oposición.

Respaldo internacional

Aunque Nicaragua no estaba en la agenda del encuentro en Bruselas, la UE calificó como “deplorables” los ataques a estudiantes y civiles durante el fin de semana. “Toda violencia debe parar ahora. Reiteramos nuestro llamamiento a una solución pacífica y democrática para la situación en el país en el marco del diálogo nacional”, afirmó en un comunicado la portavoz de la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini.

Carlos Trujillo, embajador de Estados Unidos en la OEA, señaló a través de Twitter que reanudarán la discusión sobre la “deteriorada situación en Nicaragua. (…) La represión violenta del gobierno mediante el uso de maras sandinistas es inaceptable”. Mientras, el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, dijo que los ataques del fin de semana influirán en la decisión de la OEA sobre Nicaragua. “Todo esto va a pesar muy fuertemente al momento de votar la resolución que está sobre la mesa”, dijo Vivanco.

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