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Triunfo de Laura Fernández consolida giro a la derecha de Costa Rica: ¿Qué sigue tras su anuncio de “cambio profundo”?

“Nos toca edificar la tercera república. El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible”, prometió la candidata del Partido Pueblo Soberano y "heredera" del actual presidente, Rodrigo Chaves. Será la segunda mujer que gobierne Costa Rica tras el mandato de Laura Chinchilla, quien también ganó en primera ronda en 2010.

Laura Fernández, la presidenta electa de Costa Rica.

“¿Por qué cambiar lo que nos está dando buenos resultados?”. Con esa pregunta, Laura Fernández resumió su plan para Costa Rica. Este domingo, luego de que se escrutara ya el 88% de los votos, se supo que la candidata del oficialista Partido del Pueblo Soberano y exministra del gobierno de Rodrigo Chaves había conseguido sobre el 48% de las preferencias, ganando así la presidencia sin necesidad de balotaje al superar el umbral del 40% de los votos válidos requerido por la legislación electoral.

Con estos resultados, la politóloga de 39 años venció a su más cercano rival, el candidato socialdemócrata Álvaro Ramos -quien obtuvo el 33,4% de los votos-, anotando una victoria del oficialismo y la continuidad del presidente Rodrigo Chaves, que entregará el poder el próximo 8 de mayo tras cuatro de gestión. Será la segunda mujer que gobierne Costa Rica, uno de los países más estables de la región, tras el mandato de Laura Chinchilla, quien también ganó en primera ronda en 2010.

El Partido Pueblo Soberano (PPSO), de la presidenta electa, tendrá la fracción más grande en la Asamblea Legislativa desde 1982. En total, dispondrá de 31 curules de 57 posibles. Hace 44 años, durante el gobierno de Luis Alberto Monge, el Partido Liberación Nacional (PLN) obtuvo 33 curules, hasta entonces, la bancada más grande de la Segunda República.

Esta composición permitirá que proyectos que precisen mayoría simple avancen sin necesidad de negociar alianzas, aunque la bancada quedó a siete curules de la mayoría calificada indispensable para reformas constitucionales, incremento de tributos, financiamiento internacional, designación de magistrados para el Tribunal Supremo, la suspensión de derechos y garantías, así como la convocatoria de referendos.

Exministra de Planificación Nacional y Política Económica y de la Presidencia del actual gobierno, Fernández triunfa en unos comicios que, hace meses, se inclinaban a su favor. Con las encuestas mostrando que la prioridad de los costarricenses era el tema de la seguridad, la politóloga centró su campaña en “imitar el modelo Bukele”, proponiendo la suspensión de ciertas garantías individuales, con miras a capturar a líderes del narcotráfico.

Laura Fernández en su discurso de victoria, después de las presidenciales costarricenses.

Curiosamente, la candidata del oficialismo no dudó en hablar de cambio a la hora de celebrar su victoria electoral. Aseguró en su discurso que habría un “cambio profundo e irreversible” con miras a fundar “la tercera república”, considerando que desde la guerra civil de 1948, que dio paso a la abolición del Ejército y a una nueva Constitución, Costa Rica ha estado en su segunda república.

“Nos toca edificar la tercera república. El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible”, prometió la presidenta electa frente a cientos de sus seguidores desde una tarima ubicada en las afueras de un hotel de San José.

Aún sin detallar los cambios que hará, Fernández prometió durante la campaña cambios en el Poder Judicial y a otras instituciones del Estado, al tiempo que líderes de su partido reconocieron que uno de los objetivos es reformar la Constitución para permitir la reelección consecutiva.

Entre las propuestas más destacadas en materia de seguridad figura la posibilidad de decretar estados de excepción en zonas de alta criminalidad, una medida contemplada en la Constitución, explicó la propia Fernández durante un debate organizado por Radio Columbia y la Universidad Latina.

La entonces candidata sostuvo que el levantamiento de garantías permitiría, mediante procedimientos especiales, sacar de circulación a criminales identificados.

“Costa Rica se ha montado a la ola y la deriva de tendencias autoritarias, porque desde la instauración del ‘bukelismo’ en El Salvador, se ha ido extendiendo como una onda expansionista. Ocurre primero en América del Sur, como en Ecuador, cuyo presidente buscó asesoría en El Salvador, ahora llega a Centroamérica, con Costa Rica", enfatizó en entrevista con France 24 el analista político internacional, Junior Aguirre Gorgona.

En todo caso, durante su mensaje, la presidenta electa se definió como una “demócrata convencida” y prometió un gobierno de “diálogo y conciliación”, al tiempo que pidió a la oposición ser propositiva y actuar con lealtad hacia los intereses de la ciudadanía.

La economía fue uno de los ejes centrales de su campaña: el país centroamericano mostró un repunte económico en el último año, acompañado del descenso del desempleo y la reducción de la deuda pública. Esto, que Fernández atribuye al gobierno saliente, convirtió al país en el de “mayor dinamismo” dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Laura Fernández, ministra de Planificación, en una conferencia de prensa en San José.

Ahora bien, uno de los temas que más preocupan a los costarricenses ha sido el aumento de la delincuencia, la inseguridad y sobre todo, el crimen organizado. El Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica de cuenta de que el año 2025 fue el tercero más violento en la historia reciente del país: hubo una tasa de 16,7 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. Chile, en 2024, registró una tasa de 6 asesinatos cada 100 mil habitantes.

Estos homicidios se atribuyen principalmente al narcotráfico y a las peleas entre bandas delictivas. Por esto mismo, Fernández prometió una estrategia “Costa Rica Segura Plus 2023-2030”, que además de prometer mano dura contra la delincuencia, tiene inspiraciones en el “modelo Bukele”.

La medida más polémica que ha propuesto Fernández, siguiendo al presidente salvadoreño, es la de suspender las garantías individuales en las zonas más críticas de Costa Rica, con el fin de capturar a delincuentes relacionados con el narcotráfico. Además, la presidente electa había hablado en campaña de fortalecer las sanciones contra el crimen organizado, y terminar la prisión de máxima seguridad inspirada en la megacárcel Cecot, de El Salvador.

Al respecto, en un debate el pasado 26 de enero, Fernández declaró: “No me va a temblar el pulso para tomar las decisiones que tengamos que tomar para retomar la paz en los hogares de Costa Rica que están llenos de gente buena. En mi plan de gobierno hemos planteado el levantamiento de garantías”.

Laura Fernández en un evento de campaña. [e]FRANCISCO CANEDO

Estas propuestas fueron cuestionadas por sectores opositores, que las calificaron de autoritarias y alertaron sobre posibles riesgos para la democracia y las libertades civiles. El candidato socialdemócrata Álvaro Ramos prometió que hará una “oposición constructiva”. “Le deseo a doña Laura Fernández que Dios le dé mucha sabiduría para gobernar y nosotros la respaldaremos cuando sus decisiones sean en bien del país y no lo haremos cuando no estemos de acuerdo”, afirmó.

Habiendo sida ministra de la Presidencia, el camino político de Fernández está fuertemente ligado al gobierno del actual presidente, Rodrigo Chaves, que asumió el poder en mayo de 2022. Ella se ha proclamado como “heredera” del economista de derecha con altos niveles de popularidad.

A CNN, la politóloga María José Chinchilla, subdirectora del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, declaró: “El movimiento político al que Laura Fernández pertenece es un movimiento con una campaña larga, es el de Rodrigo Chaves, ella como parte de ese movimiento, inicia su campaña, lleva una trayectoria de campaña de cuatro años”.

Constantino Urcuyo, director académico del Centro de Investigaciones y Adiestramiento Político Administrativo (Ciapa), indicó por su parte: “El presidente ha hecho una campaña permanente durante tres años, eso le ha permitido tener al gobierno una aprobación alta del 59%”.

Durante la campaña de Fernández, no fue raro que se escuchara entre sus seguidores cánticos de “¡Viva Chaves!”. La misma Fernández, entonces candidata, participó en la presentación de un documental, a finales de enero, llamado “Los inesperados”, donde se exaltaba figura del presidente Chaves.

Nacida en la provincia costera de Puntarenas, puerto del Pacífico golpeado por el narcotráfico, Fernández es tan incondicional a Chaves que sus rivales afirman que él será el poder detrás del trono. La presidenta electa lo califica como “un hombre brillante”, y ha seguido la línea del mandatario, en cuanto a criticar al Poder Judicial y Legislativo, culpándolos del aumento de la violencia.

Ella no descarta incorporar a Chaves en su gobierno. Fernández confirmó en entrevista con Repretel, que su deseo es ofrecerle el puesto de ministro de la Presidencia. “Yo espero que se quede conmigo en el gabinete”, dijo Fernández, quien mencionó que pronto tendrá esa reunión con el presidente de la República para hacerle el ofrecimiento.

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