Trump proclama una “era dorada” de EE.UU.: destaca seguridad fronteriza y recorte fiscal en su discurso sobre el Estado de la Unión
En su alocución, pronunciada la noche de este martes en el Capitolio, abordó un balance de gestión con anuncios económicos, énfasis en seguridad fronteriza y una dura confrontación con los demócratas, en un contexto de baja aprobación presidencial y recientes reveses judiciales.

La noche de este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció su primer discurso sobre el Estado de la Unión de su segundo mandato, en una sesión conjunta del Congreso realizada en el Capitolio de Estados Unidos.
La intervención comenzó a las 23.07 horas de Chile y se desarrolló ante un hemiciclo marcado por la división política, con un ambiente de incertidumbre por parte del bloque republicano en torno a las palabras del mandatario, considerando las próximas elecciones legislativas, y una actitud mayoritariamente crítica por parte de legisladores demócratas.
Acompañado por el vicepresidente J. D. Vance y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, Trump comenzó su alocución, que fue interrumpida permanentemente por los reiterativos aplausos que provinieron de su sector afín, mientras que el presidente interpeló en reiteradas ocasiones a los demócratas por no ponerse de pie ni ovacionar sus anuncios, en un tono confrontacional que se hizo presente en gran parte de la intervención.
Desde el inicio, Trump planteó un relato de recuperación y fortaleza nacional. “Nuestra nación está de regreso, más rica y más fuerte que nunca”, afirmó, proyectando el discurso hacia el aniversario número 250 de la independencia de Estados Unidos, que se celebrará en menos de cinco meses.
En ese marco, calificó el período actual como “la era dorada de Estados Unidos” y sostuvo que, tras haber recibido -según sus palabras- un país en graves condiciones económicas y de seguridad, su administración ha impulsado “una transformación como nunca se había visto jamás”.
Inflación
En materia económica, el mandatario apuntó –como es costumbre- contra la administración de Joe Biden, a la que responsabilizó por la inflación y el encarecimiento del costo de vida.
Aseguró que en doce meses su gobierno redujo la inflación subyacente “al nivel más bajo en más de cinco años” y situó la inflación general en 1,7%.
También afirmó que los precios de la gasolina bajaron a menos de 2,30 dólares por galón, e incluso a 1,99 dólares en algunas zonas, junto con una disminución de las tasas hipotecarias.
Trump sostuvo que estas condiciones permitirían enfrentar la crisis de vivienda y generar una mayor sensación de bienestar económico. En ese sentido, insistió en que los estadounidenses “se sientan ricos por primera vez”, vinculando la mejora económica con recortes de impuestos, cuya aprobación volvió a solicitar al Congreso.
Del mismo modo, agradeció a los republicanos por respaldar estas medidas y reprochó a los demócratas por haber votado en contra.
Seguridad fronteriza
Uno de los ejes centrales del discurso fue la seguridad fronteriza. El presidente afirmó que su nación tiene actualmente “la frontera más segura y fuerte de la historia” y aseguró que en los últimos nueve meses no se registraron cruces fronterizos ilegales.
Indicó, además, que el flujo de fentanilo cayó 56% en un año y que la tasa de homicidios alcanzó cifras históricamente bajas, algo -según dijo- no visto en más de 125 años. No obstante, precisó que su administración continuará permitiendo el ingreso legal de migrantes.
En este ámbito, Trump volvió a cargar contra los demócratas, acusándolos de haber facilitado el ingreso de criminales al país y advirtiendo que, de regresar al poder, reabrirían las fronteras.
También propuso nuevas restricciones, como impedir que los estados otorguen licencias de conducir a inmigrantes indocumentados, y reclamó al Congreso mayores recursos para seguridad fronteriza y nacional, en medio de un cierre parcial del gobierno.
Aranceles
De igual modo, el republicano dedicó un segmento relevante a los aranceles, defendiendo su política comercial pese a los recientes fallos adversos de la Corte Suprema de Estados Unidos.
Señaló que espera que los ingresos por aranceles puedan, en el futuro, reemplazar el sistema de impuestos sobre la renta, afirmación que ya había sostenido en ocasiones anteriores.
También calificó como “muy desafortunado” el fallo judicial que limitó su capacidad para imponerlos, aunque aseguró que los acuerdos vigentes se mantendrán.
En el plano de las cifras, Trump reiteró que su administración ha asegurado compromisos de inversión por 18 billones de dólares. Sin embargo, esta afirmación ha sido cuestionada públicamente. Según consignó CNN, el propio sitio de la Casa Blanca indicaba hasta la noche del discurso anuncios de inversiones por 9,7 billones de dólares.
Durante la intervención, el presidente también destacó la creación de 79 mil empleos, el aumento de la producción de petróleo en 600 mil barriles diarios y el incremento de la producción de gas. Asimismo, celebró la reducción del número de personas que reciben asistencia alimentaria y anunció iniciativas vinculadas al acceso a planes de retiro y a la reducción de precios de medicamentos, a través de la plataforma Trump RX, lanzada en febrero de 2026, solicitando que estos cambios sean codificados por ley.
El tono político se mantuvo durante toda la alocución, con críticas directas a figuras demócratas como Nancy Pelosi y al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, así como cuestionamientos al sistema de salud conocido como Obamacare. También hubo momentos simbólicos, como la presentación de los ganadores de la medalla de oro del hockey masculino en los Juegos Olímpicos de Invierno, que recibieron el aplauso del pleno.
Política exterior
En materia internacional, el presidente Trump aseguró que, durante los primeros meses de su segundo mandato, su administración puso fin a ocho conflictos armados y evitó —según sus palabras— la muerte de más de 35 millones de personas en África y Medio Oriente.
En ese contexto, presentó su política exterior como un giro respecto de gobiernos anteriores, enfatizando una estrategia basada en “la disuasión, la presión económica y la negociación directa” con actores estatales y no estatales.
Al referirse al conflicto en Gaza, recalcó que la actual escalada es de “menor grado” en comparación con episodios anteriores y agradeció el rol del secretario de Estado Marco Rubio por su intervención en escenarios de conflicto.
En ese marco, el mandatario afirmó que el retorno de rehenes israelíes fue posible gracias a un acuerdo impulsado por su administración, señalando que incluso Hamás habría cooperado con Israel en ese proceso.
También abordó la guerra entre Rusia y Ucrania, destacando las negociaciones en curso y reiterando que el conflicto “nunca habría ocurrido” si él hubiese sido electo presidente en 2021.
En el mismo apartado, celebró la operación contra Irán destinada a destruir su programa nuclear, al tiempo que acusó al régimen iraní de seguir desarrollando misiles con capacidad de alcanzar a Estados Unidos y Europa.
Si bien afirmó que su gobierno privilegia una salida diplomática, insistió en que no permitirá que Teherán acceda a armas nucleares, calificándolo como “el principal promotor del terrorismo”.
En América Latina, el presidente se atribuyó la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, señalando que se trató de un golpe decisivo contra el crimen organizado.
Asimismo, recordó la operación destinada a arrestar al mandatario venezolano Nicolás Maduro, la que calificó como “impresionante”, y afirmó que su administración mantiene gestiones con Delcy Rodríguez en materias vinculadas a la venta de petróleo, la restauración del orden institucional y la liberación de presos políticos.
Baja aprobación
El discurso se realizó en un contexto complejo para la Casa Blanca. Encuestas citadas por Cook Political Report indican que la aprobación del presidente se sitúa en torno al 41%, con un 57% de desaprobación. De acuerdo con un sondeo reciente del Wall Street Journal, la mayoría de los votantes desaprueba su gestión en economía, inmigración, aranceles y política exterior, aunque la seguridad fronteriza sigue siendo uno de los pocos ámbitos con respaldo mayoritario.
La jornada contó con la presencia de miembros del Gabinete, como el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario del Tesoro Scott Bessent, además de cuatro de los nueve jueces de la Corte Suprema. En paralelo, algunos legisladores demócratas optaron por no asistir como señal de protesta.
Con este primer Estado de la Unión de su segundo mandato, Trump delineó las prioridades de su administración y buscó reafirmar su agenda ante un Congreso dividido y una opinión pública marcada por el escepticismo respecto del rumbo económico y social del país.
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