Integrante de la quina para fiscal nacional representó a un peligroso narco en proceso judicial ante la Suprema

Un antecedente, hasta ahora desconocido, ronda en tribunales en las últimas horas: el abogado Rodrigo Ríos, quinto en la quina para fiscal nacional, presentó en marzo de 2018 ante el máximo tribunal un mandato que lo habilitaba para representar en juicio a Richard Riquelme, denominado en su momento "el chileno más peligroso del mundo", y que lideraba una banda transnacional. ¿Impactará esto en el proceso? El profesional descarta cualquier irregularidad y se defiende asegurando que no lo representó en la causa por drogas.


Un antecedente calificado como “grave” se comenta en los pasillos de tribunales. En pleno proceso para la elección del próximo fiscal nacional se supo que uno de los profesionales que integra la quina que seleccionó la Corte Suprema este lunes 7, firmó en el pasado un mandato que lo habilitaba para representar a un peligroso narcotraficante. Ello constituiría -a juicio de los magistrados consultados- una situación reñida con el ejercicio del cargo público al que aspira el mencionado candidato.

Se trata de Rodrigo Ríos, ex fiscal que entró a la quina con tres votos de los supremos y que, de acuerdo con documentos a los que tuvo acceso La Tercera, firmó junto con su socio Eduardo Picand, un mandato amplio para representar a Richard Eduardo Riquelme, reconocido narco apodado “Richard Rico”, también conocido como “el chileno más peligroso del mundo”.

Aquello sería especialmente complejo, puesto que entre los documentos exigidos para inscribir las candidaturas a fiscal nacional ante el máximo tribunal, los abogados interesados debían firmar una declaración jurada donde aseguraban no estar sujetos a inhabilidades.

Por lo demás, en el artículo 61 de la Ley 20.000 (Ley de Drogas), se indica: “Los abogados que se desempeñen como funcionarios o empleados contratados a cualquier título en los servicios de la Administración del Estado o en instituciones o servicios descentralizados, territorial o funcionalmente, no podrán patrocinar ni actuar como apoderados o mandatarios de imputados por crímenes, simples delitos o faltas contemplados en esta ley”.

Y más adelante, señala que “para efectos de lo dispuesto en este artículo, el juez de garantía o el Ministerio Público, en su caso, deberá informar a la Contraloría General de la República sobre la identidad de los abogados que patrocinen o actúen como apoderados o mandatarios de imputados por crímenes, simples delitos o faltas contemplados en esta ley”.

Para entendidos en la materia, aquellas disposiciones lo dejarían fuera de la carrera para suceder a Jorge Abbott pues, además, hay documentos -a los cuales también tuvo acceso La Tercera- que dan cuenta que la relación laboral con Riquelme se mantenía hasta al menos el 28 de diciembre de 2021.

De esta forma, según conocedores en el proceso, se abre la puerta para que quienes quedaron tras de Ríos en la quina, pudieran eventualmente presentar una reclamación a su respecto en la Suprema.

Sus descargos

Al ser consultado por esta situación, Ríos confirmó a La Tercera que actuó como patrocinante del imputado, pero aseguró que, a su juicio, su actuación no constituiría una inhabilidad.

“Es una extradición que llegó a mi oficina, en la cual con mi socio Eduardo Picand, tramitamos extradiciones y se llevó ese caso ante la Corte Suprema. Es un caso de un antejuicio, es una extradición y no un juicio de culpabilidad donde se haga un análisis respecto del fondo del asunto y se analizó los méritos respectos de conceder o no su extradición a Países Bajos”, sostuvo el abogado.

Agregó, asimismo, que la defensa propiamente tal, el imputado la tiene en Países Bajos, por lo que descartó haberlo defendido. “No hay una defensa de fondo, sino que una tramitación donde se analiza si se cumplen los requisitos de la extradición. No es una inhabilidad, porque se trata de una tramitación que es solamente técnica, una extradición pasiva y no una defensa de fondo”, acotó Ríos.

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