Por Carlos MontesNo es sólo el álbum: alta demanda de viajes, televisores y camisetas acelera el “modo Mundial”
Pese a que Chile no participa de esta edición, desde agencias de viajes y multitiendas revelan que existe un particular interés, marcando además un novedoso fenómeno social que tuvo su punto de partida con la venta del álbum.
Cada cuatro años el planeta se pone en “modo Mundial”. En casi dos semanas más, un nuevo evento futbolístico, el de México, Canadá y Estados Unidos, concentrará la atención deportiva.
Si bien Chile jugó por primera vez uno en 1930, recién en 1962, cuando la cita se disputó en tierras nacionales, comenzó a vivirse verdaderamente lo que es un campeonato de estas características. El país, y sobre todo el comercio, giraron en un 100% en torno al Mundial. Se vendían camisetas, la pelota oficial, accesorios de todo tipo, como llaveros, ceniceros, cojines, banderines, hasta el álbum. La sociedad vivió enfocada en la Copa del Mundo.
Luego vino el Mundial de Francia 98, el que desató un fenómeno similar. Chile no disputaba un campeonato hacía 16 años, lo que generó la fiebre mundialera en todo sentido. Así, muchos chilenos viajaron a tierras galas con el objetivo de ver a la selección de manera presencial. Fue una de las primera instancias donde se vio en vivo y en directo a la Marea Roja.

Lo mismo ocurrió para Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, citas planetarias donde Chile nuevamente fue parte. Y ahora, 12 años después, aun con la Roja fuera del torneo, se vive un fenómeno particular por un interés considerable en el Mundial.
Por un lado ha generado un boom por coleccionar el álbum, el que ha provocado una situación social aparejada a un interés transversal nunca antes visto en Chile.
Prueba de esto último son las largas filas por conseguir el álbum y sus respectivas láminas, stock y preventa agotados en tiendas y quioscos, e interés de personas que jamás habían coleccionado un álbum. La situación ya no es solo cosa de niños, es un fenómeno social.
Pero los deseos actuales no son solo cosa de un álbum, sus stickers y si aparece la codiciada lámina 00 con la figura del exdefensa Carlo Parola. También hay un interés marcado en relación a la venta de televisores, reservas de vuelos y camisetas vinculadas al Mundial.
El fenómeno es ratificado por la agencia Cocha, donde señalan que “hemos observado un aumento sostenido tanto en las búsquedas como en las cotizaciones hacia destinos de Norteamérica, especialmente Estados Unidos y México, impulsado en parte por el interés anticipado que está generando el Mundial de Fútbol 2026″.

En comparación con meses anteriores, las búsquedas para viajar entre junio y julio muestran incrementos de alrededor de un 35% hacia Estados Unidos, un 12% hacia México y cerca de un 5% hacia Canadá. En el caso de Estados Unidos, los destinos con mayor dinamismo son Miami, Nueva York, Los Ángeles y Orlando.
Desde Cocha establecen que si bien todavía se está en una etapa temprana respecto del Mundial, “claramente ya existe un efecto de anticipación por parte de los viajeros, especialmente entre quienes buscan asegurar disponibilidad y mejores tarifas reservando con mayor antelación”.
Jorge Blake, sociólogo y académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, sostiene que “a través de objetos materiales, celebraciones o incluso viajes, las personas expresan y refuerzan esa pertenencia a una identidad común. En este tipo de eventos masivos se genera una sensación de unidad donde, al menos temporalmente, quedan en segundo plano muchas diferencias sociales, políticas o culturales”.

El retail, por supuesto, tampoco se queda al margen. A medida que se acerca la fecha de inicio del Mundial se genera un aumento de ventas relacionadas con el torneo. “En el caso de Paris, hemos registrado un incremento, particularmente en televisores de gran formato, donde las pantallas sobre 65 pulgadas lideran el crecimiento con tasas por sobre el promedio de la categoría, junto a un alto interés por tecnologías como MiniLED, OLED y Neo QLED", señalan desde la empresa.
Y añaden: “Este comportamiento responde a un consumidor que busca replicar en el hogar la experiencia de ver fútbol en pantalla grande, una tendencia que se intensifica a medida que avanzan las etapas decisivas del torneo”.

En paralelo, cierran, “también se ha visto un buen desempeño en productos vinculados al fútbol, especialmente en indumentaria deportiva de selecciones. Además de la camiseta de la selección chilena, destacan productos asociados a otros equipos con alta convocatoria en la región, como Argentina".
Y si de actividades sociales relativas al torneo se trata, las infaltables “Pollas mundialeras” ya se están dejando ver, en las cuales un grupo de personas realiza sus pronósticos de cada partido, así como del campeón y el goleador del certamen, obteniendo una recompensa económica en caso de ganar. “Qué mejor que ponerles un poquito de adrenalina a esos partidos que pueden no ser tan llamativos, pero que igual vas a ver”, dice Ignacio Soto, quien ya está inscrito en dos, una con amigos y otra en su trabajo. “Es muy difícil de explicar lo que genera apostar en estas instancias, pero es un poco adictivo”, añade.
El fenómeno del álbum
El boom del álbum del Mundial ha llevado a instaurar cambiatones, instancias masivas creadas con el objetivo de cambiar láminas repetidas y completar el álbum más rápido. Una de estas se llevará a cabo este domingo en el Estadio Bicentenario de La Florida, entre las 10.00 y 14 horas.
Y eso no es todo. En el Metro ahora hay disponibles dispensadores, como los de bebidas, donde se pueden comprar sobres. Tobalaba y Los Leones son algunas de las estaciones habilitadas. Incluso, la situación ha llegado más lejos, ya que repartidores o choferes de aplicaciones de transporte están recibiendo láminas en forma de pago.
Desde Panini establecen que la recepción ha sido más que positiva. “Sabemos que el álbum del Mundial es un producto muy esperado cada cuatro años y que forma parte de una tradición profundamente arraigada entre los fanáticos”.
El interés es tal que se han registrado personas provenientes de Argentina que viajan a Chile en busca del álbum y sus láminas. El objetivo es revender al otro lado de la frontera, debido al alto costo que ahí tiene: si en Chile el álbum cuesta $ 3.990, en Argentina supera los $ 13.000 en moneda chilena.
Blake señala que desde una mirada sociológica, este tipo de conductas tiene relación con el sentido de pertenencia y la necesidad de ser parte de algo colectivo. “Eventos masivos como un Mundial funcionan como instancias que refuerzan una identidad compartida y permiten que las personas se sientan integradas a una comunidad más grande que su propia individualidad, su familia o su entorno cercano”.
En ese contexto, añade Blake, “el fútbol en Chile sigue siendo una tradición deportiva transversal, que atraviesa distintas clases sociales y genera un interés social amplio. Por eso, un Mundial opera como una festividad colectiva, donde se comparten símbolos, emociones y rituales comunes. Las compras asociadas al evento, como camisetas, televisores o artículos alusivos, pueden entenderse como una forma de participar simbólicamente de esa experiencia compartida”.
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