Talibanes toman el control de cinco capitales provinciales de Afganistán en 72 horas

Tiendas dañadas después de los enfrentamientos entre los talibanes y las fuerzas de seguridad afganas en la ciudad de Kunduz, en el norte de Afganistán.

Ante el retiro de tropas internacionales del territorio, el grupo insurgente aceleró la ofensiva militar centrando sus ataques en las grandes ciudades. Estados Unidos intensificó sus ataques aéreos en las últimas horas en defensa de sus aliados afganos.




La gran ciudad de Kunduz, Sar-e-Pul y luego Taloqan, todas en el norte de Afganistán, cayeron ayer en poder de los talibanes y suman cinco las capitales provinciales tomadas por los insurgentes en tres días. Es el avance más importante de la ofensiva militar del grupo insurgente lanzada en mayo pasado, cuando las fuerzas extranjeras presentes en el territorio, entre ellos tropas de Estados Unidos y de la OTAN, empezaron a retirarse del país.

“Tras feroces combates, los muyahidines, por la gracia de Dios, capturaron la capital de la provincia de Kunduz”, ubicada a 300 kilómetros al norte de la capital Kabul y a 50 kilómetros de la frontera con Tayikistán, anunciaron los talibanes en un comunicado.

En Sar-e-Pul, “los talibanes rodearon un batallón del Ejército en las afueras de la ciudad” y “todas las demás partes de ésta están bajo control talibán”, declaró Mohamad Hussein Mujahidzada, miembro del consejo de la provincia del mismo nombre.

El personal de seguridad afgano patrulla después de combates entre los talibanes y las fuerzas de seguridad afganas, en las afueras de Herat.

Más tarde, los insurgentes se apoderaron de Taloqan, en la provincia de Tajar. Una fuente de seguridad afirmó que se retiraron de la ciudad “después de que el gobierno no consiguiera enviar ayuda”.

Y un habitante de la localidad, Zabihullah Hamidi, afirmó por teléfono a la France Presse que vio a las fuerzas de seguridad abandonar el lugar en un convoy de vehículos. “Los talibanes están por todas partes”, aseguró.

En los últimos tres meses, aprovechando la retirada de las tropas extranjeras, los talibanes controlaron enormes zonas rurales, y centran ahora su ofensiva en las grandes ciudades.

Los insurgentes se apoderaron el sábado de la ciudad de Sibargan, capital de la provincia de Jawzjan, un día después de hacerse con el control de Zaranj, capital de la provincia de Nimroz, cerca de la frontera con Irán.

“Es el caos total”, afirmó telefónicamente a la agencia Abdul Aziz, un residente del centro de Kunduz.

Eje neurálgico

A finales de junio, los talibanes conquistaron los distritos que rodean Kunduz y el importante puesto fronterizo de Shir Khan Bandar, en el límite con Tayikistán, un eje neurálgico para las relaciones económicas con Asia central. El Ministerio de Defensa afirmó que las tropas gubernamentales estaban intentando retomar zonas clave de Kunduz.

Afganos inspeccionan tiendas dañadas después de los enfrentamientos entre los talibanes y las fuerzas de seguridad afganas en la ciudad de Kunduz.

“La caída de Kunduz es verdaderamente importante, pues liberará a un gran número de combatientes talibanes, que podrán ser movilizados a otros lugares del norte”, señaló Ibraheem Thurial Bahis, consultor del gabinete International Crisis Group (ICG).

El exembajador estadounidense en Kabul Ryan Crocker pronosticó como más probable una prolongada guerra civil que una rápida toma del poder por parte de los talibanes. “Están haciendo lo que están haciendo, en parte, para crear un clima de miedo y pánico”, dijo a la cadena ABC.

En las redes sociales se publicaron imágenes este fin de semana de lo que parecían ser prisioneros talibanes liberados en las ciudades que los insurgentes acababan de tomar.

Regreso al pasado

Muchos afganos viven con temor el espectro de un retorno al poder de los talibanes, que gobernaron Afganistán entre 1996 y 2001 imponiendo un severo régimen islámico, antes de ser expulsados por una coalición internacional liderada por Estados Unidos.

Un soldado del Ejército patrulla junto a personas varadas después de que los talibanes tomaran el control de la zona en una rápida ofensiva en todo el país.

Las tropas extranjeras han estado en Afganistán durante casi dos décadas, tras la invasión encabezada por Washington luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001. El acuerdo firmado en febrero de 2020 en Doha por los talibanes con Estados Unidos, que previó la retirada de todos los soldados extranjeros de Afganistán, impedía teóricamente a los insurgentes llevar a cabo ataques en las grandes ciudades afganas.

Pero ahora, ante estos avances en las grandes urbes, Estados Unidos, que culminará su salida de Afganistán a finales de agosto, intensificó sus ataques aéreos. “Las fuerzas estadounidenses han desplegado estos últimos días varios ataques aéreos para defender a nuestros socios afganos”, indicó la comandante Nle Ferricoara, portavoz del Mando Central del Ejército.

Esta semana, poco antes de iniciar la toma de las capitales provinciales, los talibanes habían reivindicado el asesinato del jefe de comunicación del gobierno afgano, tras haber advertido que llevarían a cabo operaciones contra altos cargos en respuesta a la intensificación de los bombardeos.

La rápida ofensiva talibán ha suscitado preocupación internacional. Esta semana, durante una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la emisaria de la ONU en Afganistán, Deborah Lyons, instó a los talibanes a “cesar” esos “ataques contra las ciudades”.

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