Histórico

Alejandro Aravena, un arquitecto con sentido social

Con obras en todo el mundo, fueron las 2.500 viviendas sociales construidas en Quinta Monroy -Iquique- las que lo llevaron a conseguir el reconocimiento mundial.

Más que por una obra monumental el  arquitecto chileno Alejandro Aravena, galardonado este miércoles con el  prestigioso premio Pritzker de arquitectura, logró el reconocimiento mundial  por su propuesta de construcción de viviendas sociales en las que sus  habitantes son protagonistas.

Nacido en Santiago en 1967 y graduado de arquitecto en la Universidad  Católica de Chile, en 1992, obtuvo el mayor reconocimiento de la arquitectura  mundial, el premio Pritzker, considerado como el 'Nobel de la arquitectura'.

Aravena, quien trabaja en Santiago, es el cuarto arquitecto latinoamericano  en ganar este premio, tras el mexicano Luis Barragán (1980) y los brasileños  Oscar Niemeyer (1988) y Paulo Mendes da Rocha (2006).

Con obras en todo el mundo -actualmente construye un edificio de oficinas  de la compañía farmacéutica Novartis en Shanghai- fueron las 2.500 viviendas  sociales construidas en Quinta Monroy, Iquique, las que lo llevaron a conseguir el  reconocimiento mundial, a partir de su empeño en entregar soluciones  eficientes, de bajos recursos y en las que sus habitantes fueran determinantes.

"Alejandro Aravena ha sido el primer arquitecto de nivel internacional que  se ha preocupado tan fuertemente de la vivienda social en Chile", comentó a la AFP la presidenta del Colegio de Arquitectos de Chile, Pilar Urrejola.

"Él tuvo la visión y la sensibilidad para darse cuenta que la vivienda  social en Chile era un tema que podía pensarse de nuevo", agregó.

El trabajo de Aravena "da oportunidades económicas a los menos  privilegiados, mitiga los efectos de desastres naturales, reduce el consumo de  energía y proporciona espacios públicos de bienvenida. Innovador e inspirador,  muestra cómo la mejor arquitectura puede mejorar la vida de la gente", resaltó  el fallo que este miércoles le otorgó el premio Pritzker, dotado de 100.000  dólares y que otorga la fundación Hyatt, de Chicago.

"Lo más relevante del legado de Aravena radica en su convencimiento del rol  transformador de la arquitectura y la responsabilidad pública del arquitecto",  resaltó de su lado a la AFP el arquitecto chileno Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Desarrollo.

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