Héroes y fantasmas: la historia de Friaça
El recuerdo de 1950 está presente hoy en Brasil 2014, donde la afición quiere la revancha del "maracanazo". Pero hay pocos brasileños que tienen una memoria distinta a esa jornada. Esa es la historia de la familia de Friaça, autor del único gol del "scratch" ese día.

"¿Friaça? ¿Quién es Friaça?". Pudo ser distinta la vida del espigado delantero que se hizo famoso en Vasco da Gama. Pudo ser llena de gloria y de reconocimiento. Pero no, el destino le dijo que no. El destino, la valentía uruguaya y los goles legendarios de Schiaffino y Ghiggia. Aquella tarde del 16 de julio de 1950, todo se confabuló para que el extremo derecho no encabezara para siempre los libros de historia del fútbol brasileño.
¿Quién es Friaça? Es el ariete que marcó el gol de Brasil en el Maracanazo. De los seis compromisos que disputó el Scratch en ese Mundial, jugó cuatro. Anotó un solo tanto, el de la definición contra la Celeste de Obdulio Varela. Es el casi héroe de aquella jornada, que estuvo a un paso de escribir su propia epopeya y que debió conformarse con estar en la lista del equipo más despreciado del país que organiza la Copa del Mundo por segunda vez.
Ya nadie de esa selección está vivo. Friaça murió el 12 de enero de 2009, en Porciúncula, una pequeña ciudad del estado de Río de Janeiro, de 18 mil habitantes, que está lejos de las playas y la fiesta que se vive en la urbe del Corcovado y el Pan de Azúcar. Pero eso no le importó a Albino Friaça Cardoso (nombre completo del ex futbolista), porque en esa ínfima porción de tierra brasileña, al menos, logró ser feliz.
Esa tranquilidad, sin embargo, siempre tuvo la sombra de esa derrota ante Uruguay. Tanto él y su familia debieron convivir con ese peso durante 59 años. Su esposa, María Helena (hoy de 84 años), todavía pone la voz entrecortada cuando explica el fenómeno. "Fue una pena muy grande que siempre llevó consigo.
A nadie en esta casa le gusta hablar de lo que vivió en el Maracanazo, menos hoy, que Friaça no está. Muchos periodistas de Río y Sao Paulo nos preguntan lo mismo", comenta a La Tercera la viuda del goleador.
El Maracanazo es el recuerdo más doloroso en la casa del ex jugador de Vasco, quien tuvo cuatro hijos con María Helena: María Inés (la mayor), Rogerio, Ricardo y Ronaldo. Lo reconoce Rogerio, quien explica que "mi padre fue un hombre de muchos valores, gracias a el deporte. Pero la rabia siempre se apoderaba de él cuando pensaba ese partido del 50".
De sus cuatro vástagos, María Inés fue la única que nació antes del Maracanazo. Rogerio llegó a este mundo cinco años después y "por eso crecí escuchando la leyenda de la derrota con Uruguay", apunta. Y claro, como hijo de un miembro de esa escuadra maldita, el hoy empresario textil de 55 años también debió convivir con las burlas y el desprecio de muchos brasileños que nunca pudieron separar al fútbol de la vida real. "En el colegio recibí muchas.
Siempre tenía que dar explicaciones sobre mi padre. Pero él fue un gran padre y lo recuerdo con mucho respeto y cariño", relata.
Ese respeto que sólo entienden los habitantes de Porciúncula.
De hecho, en la ciudad situada en la frontera con Minas Gerais reconocen que Friaça es la persona más importante en la historia de este poblado. Una placa con su nombre, de hecho, está ubicada en la entrada del estadio de la ciudad. En el homenaje, obviamente, no hay ninguna letra que hable de la Copa del Mundo de 1950.
La viuda del ex delantero sigue ahí, donde espera ser enterrada junto con su marido. Ronaldo, el menor de sus hijos, también se quedó. Rogerio y María Inés, en tanto, prefirieron partir a Río de Janeiro (cinco horas en automóvil) y hacer su vida en la gran ciudad. Ricardo, en tanto, falleció en 2004. "Esa fue la otra gran pena en la vida de mi marido. Con todo su dolor, siempre intentó ser un hombre feliz", dice su esposa.
La descendencia de Friaça, además de sus cuatro hijos, se completa con nueve nietos y dos bisnietos. Los más pequeños no tendrán mayores recuerdos del ex futbolista, pero sí sabrán que fue un ídolo de Vasco y que jugó un Mundial por su país. ¿Les contarán el desenlace de ese certamen? "Sí, porque nuestro padre sumó muchos títulos y siempre estaremos orgullosos de él", sentencia Rogerio.
El fantasma charrúa
Aparte de la historia de Friaça, aquel Brasil del 50 marcó a buena parte de los jugadores que conformaron el plantel. Conocida es la historia del portero Barbosa, a quien se le culpa del segundo tanto de Uruguay, el que le costó la derrota a la verdeamarilla (que en esa época jugaba con camiseta blanca) y perder el título mundial, ya que un empate era suficiente para dar la vuelta olímpica en un Maracaná que reunió esa tarde a 203 mil personas, la mayor asistencia que ha tenido un partido de fútbol desde que se inventó este popular deporte.
Hoy, la Copa del Mundo está de vuelta en Brasil. Y, más que nunca, el combinado local está obligado a ganarla. Porque siempre es candidato y porque lo único que quieren en el país de la samba es borrar esa página, indecorosa para ellos, pero gloriosa para el resto del planeta y, en especial, para los uruguayos.
Pelé, de hecho, entre tantas declaraciones que ha dado sobre la cita planetaria, ha reconocido que su deseo es que Brasil y Uruguay se enfrenten en la final. "Lo prefiero así, porque quiero una revancha del Maracanazo", afirmó el tricampeón del orbe.
Ayer llegó el cuadro charrúa a Belo Horizonte, donde también están concentrados Argentina y Chile. Trajo consigo el recuerdo vivo del día más festejado en el balompié uruguayo, pero que en Brasil es considerado como el de la peor tragedia en la historia del país. "No me importa si Brasil es campeón. Estoy a favor de que haya organizado la Copa del Mundo, pero ahora todo ha cambiado. Hay mucha política, mucha protesta. No es como el fútbol que jugó mi padre", explican en la familia de Friaça, donde el Maracanazo se ve con otro ángulo. ¿Quién fue Friaça? "Mi padre, un héroe", sentencia Rogerio.
El recuerdo de 1950 está presente hoy en Brasil 2014, donde la afición sólo quiere una revancha del Maracanazo. Pero hay pocos brasileños que tienen una memoria distinta de esa jornada. Esta es la historia de la familia de Friaça, autor del único gol del Scratch en ese legendario día.
¿Quién es Friaça? Es el ariete que marcó el gol de Brasil en el Maracanazo. Es el casi héroe de esa jornada.
Como hijo de un miembro de ese equipo maldito, Rogerio debió convivir con las burlas y el desprecio de muchos brasileños.
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