Histórico

Jara pasa del dedo al codo

El central tuvo suerte de que el árbitro, pese a la evidencia del video con el que se ayudó, no lo expulsara tras una clara agresión a Werner. Alemania jugó a cortar el ritmo y la Roja se nubló entre empujones que le costaron varias amarillas.

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La final de la Copa Confederaciones entre Chile y Alemania tuvo de todo: buen fútbol, intensidad y también mucho roce en el campo de juego, lo que derivó en el descontrol de los futbolistas, sobre todo nacionales, durante algunos pasajes del encuentro. Un rasgo que en otras ocasiones le ha costado caro a la Roja.

Históricamente, la escuadra criolla ha tenido problemas con las expulsiones en momentos clave. Sin ir más lejos, en la final de la Copa América Centenario, Marcelo Díaz dejó al equipo con uno menos en el primer tiempo.

También se hizo costumbre que algunos equipos se plantearan ir a buscar a Gary Medel y Arturo Vidal, esperando una mala reacción que causara consecuencias para Chile, lo que en esta copa no ocurrió. Sin embargo, ayer pudo haber sucedido.

Durante el encuentro, hubo incidentes entre chilenos y alemanes que fueron manejados a su manera por el serbio Milorad Mazic, quien optó por repartir tarjetas amarillas, más allá de que en algún caso hubiera agresiones.

La primera mitad fue más bien tranquila, con varias faltas tácticas de los teutones, quienes cortaban los contraataques nacionales en el medio del terreno. Joshua Kimmich sostuvo un duelo durante todo el partido con Jean Beausejour y en el minuto 39 tuvo una escaramuza con él y con Charles Aránguiz. De hecho, este último le propinó un golpe que fue desestimado por el árbitro del partido.

En el complemento el escenario se tornó más rudo; los europeos salieron decididos a cortar el ritmo y eso también produjo varios enredos entre los futbolistas de ambos bandos.

Kimmich nuevamente sacó de quicio a los nacionales. El volante se enfrascó en una discusión con Claudio Bravo y Vidal. Esto después de haber estorbado, empujado e insultado al arquero mientras el balón se perdía por la última línea. La situación después se tornó más áspera, ya que el Rey Arturo reaccionó lanzándole un empujón y un florido rosario de garabatos a su compañero en el Bayern Múnich, lo que le valió recibir la tarjeta amarilla.

Tres minutos después, Gonzalo Jara salió al cruce ante una arremetida de Timo Werner, por el sector derecho de la defensa chilena. A simple vista pareció una jugada normal y el juez cobró lateral. Sin embargo, el delantero se quejaba de un golpe en el rostro, el que luego fue corroborado con el VAR. Cuando todos temían lo peor, el réferi sólo amonestó al defensa de la U, quien no es primera que tiene una historia de esta índole.

Con el paso de los minutos, Chile atacaba con algo de desorden. En el minuto 75, la Roja tuvo el empate, pero Ter Stegen mandó el balón al córner. En ese tumulto, Alexis Sánchez cayó en el área y Eduardo Vargas le exigió al juez la intervención del videoarbitraje. La interpelación no le pareció a Mazic, quien procedió a amonestar al delantero. De todos modos, las imágenes después revelaron que en ningún caso existió una falta ahí.

Cuando restaban apenas dos minutos para el fin del tiempo reglamentario, Emre Can comete una infracción, pero esconde el balón para demorar, provocando una nueva revuelta, en la que ingresaron jugadores del banco alemán y el mismísimo DT Joachim Löw. Incluso, Can casi golpea con los estoperoles en la cara a un chileno, mientras Claudio Bravo corría a empujar a los suplentes europeos, razón por la que fue amonestado.

Y aunque después del partido abundaron los gestos de camaradería, Chile enredó en sus malos modos y rebajó sus opciones de cambiar la suerte.

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