Por Gonzalo ValdiviaPablo Larraín filmará película sobre Allende y el Golpe de Estado de 1973
El director nacional y Netflix se unen en la realización de un largometraje que abordará el 11 de septiembre de 1973 desde la óptica del mandatario y su círculo más íntimo. Según información recabada por Culto, el protagonista sería Alejandro Goic, con quien el cineasta ha colaborado en varias ocasiones. Las filmaciones comenzarán en agosto.

Pablo Larraín alista su nueva película en Chile. Tras El Conde (2023), su sátira sobre un Augusto Pinochet vampiro, y Maria Callas (2024), su filme con Angelina Jolie como la legendaria soprano, el director nacional se prepara para iniciar en agosto las filmaciones de su largometraje número 12.
Según información recabada por Culto, se trata de una cinta que aborda el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Larraín se aproximará a ese hecho desde la perspectiva de Salvador Allende y su círculo más íntimo.

Ese foco incluye a Beatriz “Tati” Allende, quien trabajaba en La Moneda en ese momento, e Isabel Allende, las hijas del mandatario que estuvieron presentes en el lugar durante ese jornada. Ambas –que se retiraron únicamente cuando su padre se los ordenó– serán personajes en la película, así como también Hortensia Bussi, la primera dama.
“Me tocó ser la última persona del entorno de mi padre en entrar al Palacio ese día. Junto a otras personas teníamos un mandato: contar lo que pasó entonces, lo que significaba la Unidad Popular y también la barbarie que empezaba a imponerse (...) A pesar del fuerte ataque de blindado e infantería, sabiendo que venía un bombardeo aéreo, ninguna de las dos queríamos partir”, indicó la exsenadora en septiembre de 2023, en el marco de la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado.
Fuentes afirman que, si bien la historia tiene un protagonista claro, también transcurre fuera de las paredes del Palacio de Gobierno y posee una narración coral, es decir, se cuenta desde varios puntos de vista. Por lo tanto, se bosqueja un elenco voluminoso y, debido a la recreación de época, una producción de gran envergadura.
De hecho, fuentes señalan que se tratará de una producción de una escala sin precedentes para el cine local. Las mismas detallan que el presupuesto rondaría los US$ 15 millones, con lo que se convertiría en uno de los largometrajes más ambiciosos del último tiempo no sólo para nuestro país, sino que para la industria de Latinoamérica.

Después de El Conde, esta será la segunda cinta de la carrera de Larraín en asociación con Netflix, que se encargará de su financiamiento y distribución global. Con esa misma plataforma Fábula ha realizado las series 42 Días en la oscuridad, Baby Bandito y Alguien tiene que saber, la reciente y polémica producción inspirada en el caso Matute Johns.
En tanto, para este año se espera el estreno de Mis muertos tristes, serie dirigida por Larraín a partir de cuentos de la autora argentina Mariana Enriquez.
El último acuerdo de la productora encabezada por Pablo y Juan de Dios Larraín con el servicio de streaming contó con la venía de Francisco Ramos, vicepresidente de Contenidos de Netflix para Latinoamérica. En mayo pasado, el ejecutivo mexicano habló con Culto sobre el creciente interés de la compañía en el sector audiovisual chileno.
“Es un país en el que estamos apenas empezando a encontrar nuestro camino y nuestro sitio, pero cada año hacemos un poquito más, y estamos muy contentos”, declaró, junto con asegurar que “hemos descubierto que hay un talento enorme de guionistas y directores”.

Con Alejandro Goic y Guillermo Calderón
Todo apunta a que el elegido para interpretar a Allende será Alejandro Goic, actor de plena confianza de Larraín. Ambos se conocen desde hace tiempo y trabajaron juntos por última vez en Neruda (2016), donde encarnó a Jorge Bellet, colaborador del Premio Nobel de Literatura 1971.
El nuevo filme del realizador contará con un guión escrito junto a Guillermo Calderón, su socio permanente en la escritura desde El club (2015). Juntos ganaron el premio a Mejor guión en el Festival de Venecia 2024, en reconocimiento a El Conde, donde imaginaron a Pinochet como un viejo vampiro que busca la muerte definitiva.
Con su nueva cinta, Larraín continúa la exploración temática que inició con Tony Manero (2008) y luego siguió con Post mortem (2010) y No (2012), trabajos que le permitieron consolidarse en la arena internacional y convertirse en uno de los cineastas chilenos más reputados de su generación.
Dentro de su filmografía el vínculo más cercano es con Post mortem, película sobre las vivencias de un trabajador de la morgue de un hospital de Santiago antes y después del Golpe de Estado. En uno de los momentos más tensos, el protagonista (interpretado por Alfredo Castro) debe encargarse de la autopsia del cuerpo de Salvador Allende.
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