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Un problema con Irán al estilo Carter: Cómo la guerra y la economía complican a Trump de cara a elecciones de medio mandato

Teherán endureció sus condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz y un mal reporte de empleo golpeó al gobierno del presidente estadounidense. El líder de la Casa Blanca está viviendo su propia reversión de la crisis de los rehenes de 1979 que, junto a otros factores que complican el panorama interno para los republicanos, podría significar perder escaños clave del Congreso en los comicios legislativos de noviembre.

El mandatario estadounidense, Donald Trump. Foto: Archivo Facebook @DonaldTrump

Donald Trump enfrenta dos amenazas que ponen en riesgo a su Partido Republicano de cara a las elecciones de medio mandato y podrían opacar los resultados de su segunda administración. Según un análisis publicado por CNN, el mandatario se ubica en una posición más vulnerable frente a Irán que cualquier presidente desde el demócrata Jimmy Carter (1977-1981), mientras el impacto de la guerra en los precios de la energía empeora la percepción económica de los votantes de cara a las legislativas de noviembre.

Al igual que en la crisis de los rehenes de 1979, que destruyó la popularidad de Carter y contribuyó de forma directa a su derrota electoral en 1980, hoy la República Islámica está ejerciendo una presión política que puede aumentar sobre Trump afectando el curso de las elecciones de medio mandato. Hace una semana, el equipo del inquilino de la Casa Blanca preveía un acuerdo inminente para reabrir el estrecho de Ormuz. Pero Teherán impuso nuevas exigencias.

En 1980, Irán presionó una elección estadounidense tras la crisis de los rehenes que comenzó el 4 de noviembre de 1979, cuando estudiantes iraníes tomaron la embajada de EE.UU. en Teherán y retuvieron a 52 ciudadanos estadounidenses durante 444 días. Cuarenta y seis años después, el papel de rehén lo ocupa la ruta de exportación petrolera a través del estrecho de Ormuz. El régimen cuenta así con otro punto de presión en plena temporada electoral, mientras el electorado estadounidense -como ocurrió con Carter- responsabiliza a Trump por las repercusiones económicas.

El entonces presidente Jimmy Carter anunciando sanciones contra Irán durante la crisis de los rehenes de 1979. Foto: Archivo Library of Congress

Con el retorno de los conflictos tras el breve alto al fuego en julio, el precio promedio de la gasolina en EE.UU. volvió a superar los US$ 4 por galón. A eso se suman las dificultades de asequibilidad en vivienda y salud, apuntó CNN.

Mientras, funcionarios de Trump insisten en que la carga económica se aliviará una vez que se abra el estrecho de Ormuz. Pero esos comentarios podrían fortalecer la posición de Irán en la negociación. Teherán endureció sus demandas e incluyó el fin del bloqueo marítimo estadounidense, la salida de las fuerzas de Estados Unidos de la región, compensación por los daños de la guerra, y el levantamiento de sanciones.

Se trata de un acuerdo que Trump no puede aceptar, por lo que Irán podría estar excediéndose en sus exigencias, consignó la cadena norteamericana. Si Trump pierde la paciencia y relanza la guerra, redoblaría la apuesta en un conflicto impopular y provocaría a una reacción económica todavía peor, advierte.

Pero, el presidente estadounidense busca recuperar la iniciativa. Dijo al medio Axios que espera que el impacto económico del bloqueo comience a sentirse. “Lo estamos manejando con bajo perfil”, afirmó el domingo. “Solo estamos semi-negociando con ellos. Estamos observando a Irán con su enorme inflación y el hecho de que no tienen dinero”.

Vista aérea del puerto de Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, en el estrecho de Ormuz. Foto: Archivo

Luego, subrayó que Irán se encuentra en una “situación económica muy precaria” y carece de fondos para pagar a sus tropas. “Todo se solucionará. Siempre se soluciona. Es como una partida de ajedrez”, declaró Trump a Axios.

Trump ya debilitó a las Fuerzas Armadas iraníes, retrasó su programa nuclear con los ataques aéreos de mediados del año pasado y golpeó su base industrial de defensa. Ahora, estaría apostando a la resistencia de la economía estadounidense para salir airoso frente a la iraní. Sin embargo, varios analistas -apuntó CNN- consideran que Irán está más dispuesto a imponer sufrimiento a su población mientras sus líderes persiguen su enfrentamiento existencial con Estados Unidos, y que un colapso del régimen luce poco probable en el corto plazo político de Trump.

Preocupación por publicaciones

Mientras el escenario se complica en Medio Oriente, también lo hace el ambiente político interno para los republicanos. Y el líder del movimiento MAGA (Make America Great Again) parece ajeno a la situación.

Varias publicaciones de Trump en redes sociales parecen mostrar a un presidente completamente desconectado de la realidad, especialmente en cuanto a las elecciones de medio término, según CNN. Publicó fotos compartiendo jornadas de golf con el golfista sudafricano Gary Player, otra sobre el modelado de un nuevo green en uno de sus campos, y mensajes sobre un puerto de drones futurista en el salón de baile que planea construir en la Casa Blanca, la renovación del estanque reflectante del monumento a Lincoln y dos estatuas de Washington recién cubiertas con pintura dorada. También se llamó a sí mismo vencedor de la inflación, pero lució más como un presidente interesado en dejar obras físicas que en ofrecer ideas para la renovación nacional, comentó la cadena de televisión.

En todo caso, el fin de semana sí trajo una victoria para Trump. El Senado confirmó por un margen estrecho a su exabogado personal, Todd Blanche, como secretario de Justicia. Pero es un triunfo que lo complacería más a sí mismo que a sus adherentes. Los republicanos, además, dejaron Washington tras reconocer que el proyecto de restricciones al voto -uno de las iniciativas insigne del segundo mandato Trump, que pretendía exigir pruebas de ciudadanía al electorado y restringir el sufragio vía correo- no logrará aprobarse por falta de votos necesarios.

A eso se sumó otro tropiezo de política exterior. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, rechazó el plan de 15 puntos para el desarme de Hamas en Gaza, que la Casa Blanca daba por avanzado.

El salvavidas demócrata

Varias encuestas han arrojado que Trump hundió la ventaja tradicional del Partido Republicano en cuanto a la valoración ciudadana respecto de ciertas temáticas. En dos áreas centrales donde históricamente han mantenido el control -seguridad nacional y la economía-, ahora están siendo superados o enfrentan un empate técnico con los demócratas.

El presidente además niega cómo se sienten los votantes. “No están enojados conmigo, sino que están enojados con los republicanos”, dijo a Punchbowl News en una entrevista la semana pasada.

El doctor y candidato a senador demócrata por Michigan, Abdul El-Sayed. Foto: Archivo

En las últimas semanas, sin embargo, los demócratas podrían estarle dando una oportunidad. Las victorias recientes de candidatos progresistas y socialistas democráticos -como la victoria en la primaria senatorial demócrata de Michigan del doctor Abdul El-Sayed o la llegada a la alcaldía de Nueva York de Zohran Mamdani- alimentan las afirmaciones de Trump de que existe una ola de “extremismo de izquierda” en el país norteamericano.

La posibilidad de victoria para los republicanos y la administración Trump estaría, por lo tanto, en que los demócratas están arriesgando escaños del Congreso al postular candidatos que alejan a votantes moderados.

Los sectores progresistas, en cambio, creen que el escenario confuso abre una oportunidad entre votantes que rechazan tanto a Trump como al establishment demócrata moderado, sobre todo después de que las campañas fallidas de Joe Biden y Kamala Harris permitieron a Trump recuperar la Casa Blanca.

“La economía en auge”

Los republicanos tampoco pueden esperar un alivio interno inmediato por el eventual fin de la guerra. Los datos oficiales muestran que la economía estadounidense perdió 23.000 empleos en julio, lo que significa un nuevo golpe para la Casa Blanca y las campañas de reelección republicanas.

La Casa Blanca no se equivoca al sostener que la economía estadounidense es resiliente, aunque los altos precios de los alimentos y la vivienda, junto a salarios que no logran seguirle el ritmo a alzas sostenidas, expliquen que buena parte de la población no reconozca el auge económico que reivindica Trump.

Esta brecha entre la lectura de la Casa Blanca sobre la economía y la experiencia ciudadana es una trampa política recurrente, que sucede por un discurso oficial que no calza con lo que percibe la gente.

“El punto clave es que, si se observa la economía en general, las cosas realmente, realmente están en auge”, dijo Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional. Hassett argumentó que las pérdidas de empleo del mes pasado reflejaron el fin de trabajos temporales ligados a la final del Mundial y que los profesores tomaron julio como descanso veraniego.

Calibrar un mensaje positivo en cuanto a la economía, sin embargo, es una de las tareas más difíciles en política. En la historia reciente de EE.UU., este factor derrotó la campaña presidencial republicana de John McCain en 2008, las campañas de medio mandato de los demócratas en el gobierno de Obama en 2010, e hizo fracasar las campañas de Biden y Harris en 2024.

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