La difícil tarea de Ricardo Sande, el nuevo líder de la Feuc

El gremialista asume hoy en la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, tras seis años de dominio de la centro izquierda.

A mediadios del presente año, Ricardo Sande (23), el presidente electo de la Federación de estudiantes de la U. Católica (Feuc) -que asume esta tarde la dirigencia- ya sabía que podría ser uno de los candidatos para terminar con el legado del movimiento de centro izquiera NAU, que estuvo durante seis años a la cabeza del plantel.

Las tentaciones vinieron desde su grupo Movimiento Gremial (MG), que finalmente desplazó al NAU, y significaron que hoy reemplace a la presidenta saliente, Naschla Aburman. La ceremonia de cambio de mando será a las 18.30 horas y partirá con una misa. Luego se hará una ceremonia, en la cual Sande tiene la labor de cerrar con un discurso. “Mañana es el día que seis generaciones estuvieron esperando”, afirma el estudiante de Derecho.

Una ansiedad que aumenta por el estrés que provoca pararse frente a un grupo de alumnos y autoridades de la UC. El discurso -que se extenderá por casi 10 minutos- genera un escenario de ansiedad extra para el líder. ¿Su temor? Tartamudea desde su infancia y le asusta que sus ideas no se entiendan. Pese a eso, espera lo mejor: “Desde los cinco años que me pasa. A estas alturas, ya es algo súper natural y me lo tomo con humor”, explica.

Durante la campaña, Ricardo se preparó para mejorar su manera de hablar, y lo mismo hace para entregar su primer discurso como presidente de la Feuc. Aclara, eso sí, que prefiere practicar solo. El actual líder estudiantil de la UC admite que más adelante solicitará ayuda, porque “la figura de presidente de hoy es mucho más pública y mediática que antes”

“A mí lo que más me preocupa el mensaje que queremos transmitir, hoy empieza una nueva era política en la universidad”, indica y asegura que una forma de diferenciarse serán sus propuestas. “Queremos impulsar unnuevo arancel que sea proporcionado. Es decir, que si uno por un problema no puede tomar todos los cursos y toma menos, le cobren sólo por esos”, dice.

La primera vez que Ricardo se sintió interesado por el servicio público fue durante su paso en el colegio San Benito, de Vitacura, – donde estuvo desde primero a cuarto medio- cuando participó en la construcción de casas de emergencia. “Ahí me chocó mucho la injusticia y de los afortunados que hemos sido algunos. De ahí nació mi vocación política”, sostiene.

Durante la enseñanza media, en tanto, ocupó cargos en el centro de alumnos, pero nada muy público, explica, “porque tampoco nunca me creí capaz, si era el tartamudo del curso, poh”. Estos cuestionamientos lo siguieron hasta cuarto medio. Cuando rindió la PSU y decidió estudiar Derecho, muchos le preguntaron: “¿Cómo lo harás para rendir los exámenes orales?”

De eso han pasado cinco años y, a fines de 2013, fue electo como presidente del Centro de Alumnos de Derecho. Esta fue la instancia que le permitió decir sí a la propuesta de asumir el desafío de derrotar al NAU y presidir la Feuc.

Ricardo sabe que lidia con el prejuicio de ser el “típico cuico” y cercano a la derecha, pero aclara: “No somos la filial de la UDI. No respondemos a ninguna coalición política y nos sentimos orgullosos de ser autónomos. Queremos ser la voz de los estudiantes”, destaca.

El Metro es su medio de transporte favorito, dice. Según él, es su espacio para escuchar música dentro de una agenda que se ha vuelto cada vez más ajetreada y repleta de llamados de la prensa. “Me gusta Pink Floyd. También Inti Illimani, Los Jaivas y Silvio Rodríguez. Pese a que su contenido político no me parece, musicalmente son buenos”.

Se podría pensar que, tal vez, este es uno de los pocos puntos de unión entre sus pares de la Confech – donde le tocará asumir una vocería-, pero Sande insiste que, si bien no será fácil, hay puntos de encuentro. “La PSU, por ejemplo, me parece que es una mala prueba. Creo que hay que avanzar hacia un sistema de acceso más diverso. No puede ser que sea la misma prueba para alguien que quiere estudiar arte y ésta demuestra, además, la desigualdad en el colegio”, concluye.

Seguir leyendo