Ubiergo vuelve a Viña y desclasifica su cena secreta con Julio Iglesias en 1981
El cantautor chileno regresa hoy a la Quinta Vergara.

Pensó que la invitación a cenar era algo genérico, una frase al voleo, una cortesía que, a lo mucho, lo sumaría como uno más dentro de una larga lista de comensales.
Pero no. Cuando Julio Iglesias le dice a Fernando Ubiergo que lo espera en su casa para comer después de que lo entrevistara para su programa Viña en el mar, por TVN, el cantautor chileno que participaba en la competencia internacional del Festival de 1981 nunca imaginó que terminaría sentado en la misma mesa que el hombre de La vida sigue igual y su compañera de entonces, nada menos que la viuda de Elvis: Priscila Presley.
Ese fue un Festival delirante. Edmundo Crespo, el joven alcalde de la época, tenía la ambición grande y los bolsillos llenos. Beneficiado por la bonanza económica de la época, el edil de 29 años e ingeniero de profesión dispuso de 800 mil dólares para armar el mejor festival de la historia y contrató a Julio Iglesias, el "Puma" Rodríguez, Camilo Sesto y KC and the Sunshine Band, y reunió en el jurado a Leonardo Favio, Angela Carrasco, Hernaldo y Ray Conniff, además de Lucho Navarro y el Jappening con Ja.
Fue precisamente la rutina del desaparecido grupo humorístico la que incomodó la mesa que compartían Iglesias y Ubiergo en la casa que el español había arrendado en Olmué. "Estábamos comiendo y conversando mientras en un televisor que había en la sala, aparece en directo el Jappening con Ja desde la Quinta Vergara, haciendo una rutina en donde imitaban al 'Puma' y al mismo Julio", recuerda el chileno que hoy regresa al escenario que lo vio ganar en 1978 con El tiempo en las bastillas y que ese año lo relegó al segundo lugar de la competencia con Pasajero de la luz.
Ni Julio ni Ubiergo le quitaban los ojos de encima a Priscila, pero el bullicio de la tele era decidor: la caracterización del hispano era duramente replicada por el público de la Quinta al contrario de lo que sucedía con el venezolano que era celebrado por el "monstruo".
"Era evidente la tensión, pero Julio no miró nunca el televisor. Su mánager sí se preocupó y me preguntó qué pensaba yo", recuerda el chileno. Ubiergo le sugiere que Julio cante La vida sigue igual, que se acerque al público, que deje el glamour de lado y vuelva a ser el de siempre.
El ídolo bronceado tomó el consejo y se encendieron las antorchas como siempre. Como pasó en ese Festival del 81.
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