Champion es un verbo

El resultado de la COP26 en Glasgow contiene un plan de 5 años, validado legalmente y con financiamiento para que los actores no gubernamentales puedan seguir fortaleciendo y acelerando la implementación de los acuerdos adoptados.



Hace unos días el plenario de la ONU en Glasgow me sorprendió con una ovación de pie por el trabajo realizado en los últimos tres años como Champion de la ONU para la COP25, bajo la presidencia de Chile. La razón del reconocimiento fue haber promovido un grupo global de coaliciones del sector privado, sociedad civil, universidades, sector financiero y gobiernos locales sinceramente dispuestos a implementar los compromisos del Acuerdo de Paris. Así aceleramos la agenda de acción climática global, iniciando cambios sustanciales que impactarán positivamente a todos los sectores de la economía, en todas las regiones del planeta.

Ello fue el fruto de la estrategia adoptada para hacer frente a la urgencia climática considerando la dificultad del sector público para adoptar acuerdos que muchas veces no reditúan beneficios de corto plazo para sus representados.

Tres fueron las claves de los avances logrados, de los cuales me tocó el privilegio de ser protagonista. En primer lugar, las alianzas público-privadas que aceleraron y profundizaron los urgentes cambios. El segundo factor, fue la “colaboración radical”, requisito para mover la aguja e instalar la insospechada ambición, a medida que más actores se fueron contagiando. Y lo tercero, fue la opción de confiar en la ciencia, fórmula que nos había permitido ver la luz al final del túnel de la pandemia, y que permitió bajar barreras de desconfianza. También le debemos al COVID19 haber asumido el deber de la solidaridad y la resiliencia. El desafío final fue presentar todo lo anterior en un formato que les fuera razonable a los 197 Estados miembros de la conferencia de las partes en cambio climático.

El resultado de la COP26 en Glasgow contiene un plan de 5 años, validado legalmente y con financiamiento para que los actores no gubernamentales puedan seguir fortaleciendo y acelerando la implementación de los acuerdos adoptados. Quienes negaban el diagnóstico de que la sobrevivencia de la vida como la conocemos estaba en riesgo; quienes optaron por retrasar su puesta en marcha; y quienes optaron por boicotear la solución, fueron definitivamente quedando en el camino. Hoy la cancha está disponible para los jugadores convencidos que es preciso avanzar en conjunto y rápido. A ellos, el mundo los ovacionó de pie.

Mi rol de Climate Champion de la ONU no equivale a haber ganado un campeonato. Tiene que ver con “champeonar” el trabajo de otros, colaborar para que otros brillen y aumenten su impacto positivo, facilitar las condiciones que permiten confiar en los resultados de las alianzas público-privadas. Champion es un verbo que existe para construir confianza de que podemos resolver ésta y muchas más crisis globales.

El autor es Presidente de TriCiclos y Manuia

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