Opinión

¿Chao acuerdos?

Santiago 25 de agosto 2025. Javier Salvo/Aton Chile JAVIER SALVO/ATON CHILE

La propuesta de Kast “Chao préstamo” ha desatado amplias críticas, desde el jarismo hasta el mattheismo. Implica cambiar la reforma de pensiones recientemente aprobada, en particular el 1,5% de la nueva cotización que va como “préstamo al Estado”. Recordemos que este fue el mecanismo que logró destrabar uno de los objetivos clave de la reforma: subir las pensiones actuales. El 1,5% será administrado por el Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP), y el Estado reconocerá la deuda con los cotizantes a través del Bono de Seguridad Previsional, que se devolverá cuando la persona se jubile.

El punto siete del segundo eje del programa de Kast quiere terminar con eso. Dice: “Terminaremos con el préstamo de las personas al Estado contenido en la reforma previsional, para lo cual lo sustituiremos por la inversión en instrumentos financieros en condiciones de mercado”, afirma. “Así se consolidará que todo el aporte de cotización adicional vaya a las cuentas individuales de cada trabajador”.

La polémica estalló de inmediato, y no ha logrado apaciguarse. Desde el oficialismo, la exministra Jara, una de las artífices de la reforma, dijo que “está poniendo en riesgo la posibilidad de aumentar las pensiones de 1.400.000 personas en el mes de enero”. Críticas en el mismo sentido plantearon los ministros Grau y Vallejo. Kast y su campaña acusaron faltas a la verdad. “La izquierda va a hacer todo para mantenerse en el poder, y para lograrlo van a mentir, difamar…”, aseguró Kast, afirmando que no hay tal riesgo de pérdida del beneficio.

Pero Kast debe hacerse cargo de que las críticas no solo vinieron desde la izquierda, sino desde la centroderecha, cuyos mayores “activos” frente a Kast se ponen en valor en esta controversia: la mayor fortaleza de sus cuadros técnicos y su capacidad de llegar a acuerdos.

“Seguir jugando con un tema que nos costó 10 años llegar a un acuerdo, que finalmente se llegó a un acuerdo bastante amplio, a mí no me parece, creo que tenemos que defender la PGU, defender también que las mujeres tengamos mejores pensiones (...)”, dijo la candidata de Chile Vamos, Evelyn Matthei. A ella se sumaron Ignacio Briones y Salvador Valdés, entre otros expertos, al criticar la viabilidad de la nueva propuesta. Además, por el hecho de que, como dijo el senador Cruz Coke, la idea del préstamo fue de uno de los nuevos cuadros de Kast, el economista Bernardo Fontaine: “Se tomó tu idea, que promocionaste por la prensa, no puedes desentenderte ahora”, dijo.

La propuesta kastiana lo que cambia no es el beneficio, sino su modo de financiamiento (en vez de préstamo, un endeudamiento fiscal). Pero sin duda ataca un gran acuerdo, lo mancha; pero, al mancharlo, se hace un autogol. “Chao préstamo” ha producido un impasse para Kast porque revela, como espejo, algunas de sus debilidades. En primer lugar, que cuando se sale de libreto se tiende a desordenar. Fuera de un ambiente controlado, en que habla de sus temas predefinidos, empieza a enredarse. En segundo lugar, porque esta idea indudablemente le “mete inestabilidad al sistema” (como decía un frenteamplista que hoy es embajador); en este caso, al sistema de pensiones. Después del estallido, la pandemia, dos procesos constitucionales y la larga tramitación de esta reforma ad portas de implementarse, es difícil imaginar que las y los chilenos quieran “innovaciones”. Y un nuevo mecanismo para financiar el beneficio sin el préstamo implicaría una nueva discusión legislativa (una que sería bien compleja, porque economistas no solo de izquierda, sino desde Chile Vamos, no le ven viabilidad).

Por último, esto grafica la poca o nula capacidad de Kast y los suyos de concurrir a acuerdos sustantivos. En efecto, muestra casi una compulsión a atacarlos. Pasó con uno de los pocos y frágiles consensos transversales alcanzados en Chile, el de la comisión experta en el proceso constitucional 2. Aunque dijeron que no lo iban a destruir, fue exactamente lo que hicieron con su mayoría en el consejo constitucional. Una política adversarial hacia quien piensa diferente dificulta, por cierto, sentarse a una mesa a negociar.

La reforma de pensiones fue un acuerdo que permitió destrabar una materia urgente y paralizada por más de una década. El gobierno cedió respecto de sus posturas iniciales, esa flexibilidad le valió agrias críticas “amigas” por entreguismo... A Chile Vamos, otro tanto (partiendo por el P. Republicano). Pero perseveraron en la política “en la medida de lo posible”, que es mucho mejor que la imposible... Como todos cedieron, fue posible un consenso muy amplio: en la Cámara contó con 110 votos a favor y 38 en contra, mientras que en el Senado, con 40 a favor y solo 7 en contra. Es el consenso transversal lo que garantiza estabilidad y avance.

Poner eso en cuestión con “Chao préstamo” no solo es serio en sí, sino que hace vislumbrar lo que pasaría si Kast gana la presidencia: una etapa de “Chao acuerdos”.

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