Por Ignacio Imas ArenasColumna de Ignacio Imas: Ahora todos son de centro

Pareciera ser cada vez más atractivo autodenominarse moderado o de centro, incluso, sin tener claro qué significa eso. Las propias coaliciones intentan de forma majadera autodenominarse de “centroizquierda” o “centroderecha”, dándonos a entender que ese prefijo les otorga per se un certificado de mejores estándares. Por otro lado, tampoco es menor el protagonismo -a veces hasta el aburrimiento- que toma el llamado elector moderado en una segunda vuelta presidencial, bajo la hipótesis que las candidaturas en el ballotage deben adoptar ciertas posiciones para conquistar al electorado de centro; el ejemplo más cercano fue el año pasado entre Boric y Kast.
Hoy, y como consecuencia del plebiscito de septiembre, pareciera que este sector político -de existir- toma una fuerza fuera de lo normal. Las últimas semanas han proliferado personas que forman grupos, partidos políticos, movimientos, diciéndonos que, ahora sí que si ellos representarán el “centro político”. Sin embargo, podemos reflexionar sobre algunos puntos que nos ayudan a relativizar esta idea.
Estos grupos se basan en esfuerzos por parte de una élite homogénea, integrada en un grueso por ex militantes de partidos políticos, quienes renuncian a ellos pensando que estas instituciones están superadas por una nueva realidad, autodenominándose herederos de la Concertación. Es probable que sus dirigentes no presten atención al pensamiento ciudadano y su juicio ante los profesionales de la política, donde no existe nada menos atractivo que ex autoridades presentando a nuevas etiquetas partidarias. Sin dudas no toman en cuenta el abrupto cambio de liderazgos que sufrimos, el hecho más claro es ver la composición de los Poderes Ejecutivo y Legislativo. Adicionalmente, sus dirigentes tienen actitudes presuntuosas y apuradas al postular que son herederos de la Concertación. Una idea como esta, ignora la historia de esta coalición, los esfuerzos de personas que conciliaron sus posturas después de ser opositores por años. Estos nuevos grupos de centro tienen como principal punto de convergencia el rechazo a la propuesta constitucional, distando de un hito de origen que genere la mística que logró la histórica centroizquierda. Finalmente, estos grupos adolecen de un pegamento social que nos lleve a pensar que es posible que se perpetúen en el tiempo. Sus dirigentes parecen más preocupados de criticar al Gobierno que de diseñar pilares ideológicos que se transformen en la base para canalizar e interpretar a la sociedad.
Lo expuesto anteriormente exhibe un fenómeno que ha comenzado a consolidarse en Chile, pero que por tiempo vimos ajeno, la atomización de los sistemas de partidos. Por años, vimos en nuestros países vecinos la creación de partidos políticos con escasa base ideológica, incluso derechamente para contingencias electorales. Lo que ha venido ocurriendo debe invitarnos a reflexionar sobre cuál sistema político y sus derivadas es lo que deseamos, cuando estamos ad portas a un nuevo proceso constituyente.
Por Ignacio Imas Arenas, gerente de asuntos públicos, Imaginacción.
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