Juan Bravo

Juan Bravo

Analista senior Clapes UC

Opinión

Desaceleración de las remuneraciones


Las remuneraciones han sufrido una importante moderación. Si bien siguen creciendo en términos anuales, los ritmos de incremento son menores. Mientras en mayo de 2017 las remuneraciones reales crecían al 2,6%, en mayo de 2018, solo lo hicieron al 1,1%.

Al respecto han surgido algunas explicaciones, como los ajustes tecnológicos o el efecto de los flujos migratorios. Sin embargo, resulta difícil argumentar que la desaceleración de remuneraciones en el último año se debe a estos fenómenos; ambos vienen ocurriendo hace varios años, y a pesar de ello el incremento anual de las remuneraciones reales a mediados de 2017 llegó a empinarse sobre el 4%. Si bien desarrollos como la digitalización, la robótica, la inteligencia artificial y otros efectivamente generan impactos en los mercados laborales al tener efecto sobre la participación del trabajo en el ingreso y en la composición del empleo, y por ende, en las remuneraciones, estos son procesos de mediano y largo plazo. En el caso de la inmigración, hasta ahora la evidencia para Chile no ha encontrado efectos negativos en salarios para los trabajadores nativos.

Así que más que enfocarse en fenómenos estructurales o de mediano plazo es mejor buscar otras explicaciones. La más importante es un efecto puntual ocurrido en 2017, que afectó las remuneraciones de dos sectores: Administración Pública y Enseñanza. En 2017 el pago a los trabajadores de esas dos ramas se vio influido por la implementación de la Ley 20.922 (Plantas Municipales) y la Ley 20.903 (Carrera Docente), respectivamente. En ambos casos, se crearon nuevas asignaciones e incentivos entre los trabajadores de dichas ramas. Mientras en mayo de 2017 las remuneraciones de la Administración Pública crecían al 8,9% anual, en mayo de este año apenas lo hicieron al 1,9%. Algo similar ocurrió en la rama enseñanza: el incremento pasó de 7,1% en mayo de 2017 a solo 1,2% en mayo de 2018. El efecto de esos aumentos salariales ya se diluyó y explican casi un punto de menor crecimiento del índice de remuneraciones a nivel general en el último año.

Otra parte tiene que ver con que aún hay holguras en el mercado laboral. Durante el frenazo económico 40% de los empleos creados fue subempleo, es decir, formas de desempleo encubierto, lo que hoy implica una presión por la búsqueda de buenos empleos. Además, las mejores expectativas aumentaron la participación, especialmente de mujeres, lo que también ha presionado el mercado laboral. Si seguimos creciendo a tasas elevadas, paulatinamente habrá una mayor y mejor inserción laboral, con el consiguiente efecto positivo en las remuneraciones.

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