El chanchito roto



Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo

Cuando un banco de la plaza corrigió sus proyecciones para el crecimiento del PIB 2020, señalando que la caída del producto sería menor a la estimada por el efecto positivo para el consumo del retiro de fondos desde las AFP, algunos políticos saltaron de alegría: todo lo que se había dicho sobre el retiro de dineros de las AFP era falso, lejos de causar un daño éste produciría un beneficio a los chilenos. Esta manera cerril de entender la economía, que proclamaron con júbilo diputados como Matías Walker, es representativa del nivel a que ha llegado la discusión de los asuntos públicos en nuestro país.

Hasta un niño sabe que si rompe el chanchito en que atesora sus ahorros podrá disfrutar de un beneficio próximo: el mismo día se comerá los chocolates que comprará con las monedas que guardaba con tanto celo. Pero ese niño también sabe que esas monedas ya no estarán disponibles para comprar más adelante nuevos chocolates. Como dicen los gringos: no puedes comerte el queque y también quedarte con él.

Y si ese niño, por su condición infantil, tiende a olvidarse del costo que tendría su decisión de romper el chanchito, habrá a su lado un adulto encargado de recordárselo. Pero en Chile, los adultos encargados de esa pega, los economistas, fueron desoídos. Los más calificados de todas las sensibilidades políticas, evaluaron negativamente el proyecto. Pero como los que votan no son ellos, sino los políticos, empezamos con los problemas. La degradación de los políticos en nuestro país es tal, que no solo no cumplieron su rol de adultos, sino que los incitaron a romper el chanchito, como ese tío simpático e irresponsable que les aconseja a los sobrinos que hagan maldades. En muchas familias hay de esos tíos, pero el hogar funciona mal cuando todos los adultos son como el tío simpático.

Y así estamos en Chile, con las ventas de televisores de 60 pulgadas por las nubes, repunte en las compras de automóviles y hasta departamentos, y el chanchito roto: nadie piensa en qué hará en la vejez cuando haya dejado de trabajar y tiene que seguir consumiendo. Los políticos que lo indujeron a gastarse la plata ya no estarán y habrán sido reemplazados por otros, que serán distintos, pero probablemente conservarán algunas características propias de la especie: serán buenos para hacerse los lesos y echar la culpa a otros de los problemas. Y no me vengan con que era solo el 10%, porque no es así: la mayoría sacará cerca del 40%. Además, ya se abrió una vez la ventana y abrirla de nuevo para sacar más no costará mucho. Pregunten a nuestros vecinos peruanos. ¿Quiénes pagarán el pato? Los que habrán dilapidado todo su ahorro para la vejez y quedarán ahora a merced de los políticos que propondrán quitarles a los ricos para arreglar el problema. Pero ricos va a haber muy pocos a esas alturas y le quitarán a los que trabajan y ahorran.

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