Por Juan Pablo AndrewsGiovanni Tartaglia y la expansión del Tren de Aragua en Chile: “No hay diferencias con la mafia, los métodos son los mismos”
Quien fuera fiscal en Nápoles por casi 20 años, se encuentra en Chile en el marco de una actividad internacional organizada por la Unión Europea, y en la que participaron la Fiscalía, PDI y Carabineros. Tartaglia destaca la creación de la Fiscalía Supraterritorial y entrega recomendaciones para combatir al crimen organizado que afecta a Chile.

Giovanni Tartaglia Polcini ejerció como fiscal por casi 20 años en Nápoles. Era mediados de los noventa, una década convulsa para esa región italiana, en la que las autoridades de ese país debían enfrentarse a una nueva ola de asociaciones criminales.
Fueron años donde la Camorra, una de las mafias más antiguas de Italia, comenzó a reinventar su negocio incluso cambiando su nombre y buscando soldados jóvenes. Pero también fue cuando las detenciones se volvieron prolíficas, con lo que la Fiscalía empezó a cercar a los capos de la mafia.
La experiencia ganada por Tartaglia lo llevó a que en 2014 pasara a ser asesor jurídico del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de su país. Un periplo de asesoría que ha ido expandiendo con los años y lo que lo ha llevado a asesorar, en distintas áreas jurídicas, a otros países. Fue así como en 2022 llegó a Chile invitado por el Ministerio Público chileno para participar de actividades que fomentan el combate de grupos criminales.
Por estos días, Tartaglia se encuentra en Chile en el marco de un seminario internacional que este martes tuvo su primer encuentro en la Escuela de la Policía de Investigaciones. La actividad se da en el marco del programa EL PACCTO 2.0 de la Unión Europea, junto a Interpol y el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (GAFILAT). Allí participaron el fiscal nacional, Ángel Valencia, el director nacional de la PDI, Eduardo Cerna, y el general director de Carabineros, Marcelo Araya.
¿Cómo ha visto que ha evolucionado el combate de Chile contra el crimen organizado?
Puedo decir que tienen la atención máxima por parte de las instituciones chilenas. Está en la agenda política y también hay avances, sea de naturaleza normativa o de naturaleza institucional, como por ejemplo con la creación de la Fiscalía Supraterritorial, que es fundamental, es un paso adelante. También con el fortalecimiento del sistema penitenciario, por ejemplo.
Hace un par de semanas se desbarató una banda del Tren de Aragua cuyas redes llegaban a los bancos. ¿Qué etapa del crimen organizado representa esa situación?
El crimen organizado ha cambiado su piel. Ahora no es solo violento, es infiltrador. Se infiltra en la sociedad a través de diferentes canales. En particular, estos grupos criminales transnacionales usan tres. El primero es el canal de la corrupción. Intentan infiltrarse, sobre todo a nivel de instituciones locales, para tener más libertad de sus asuntos ilícitos. Segundo, el canal de la economía. Se infiltra en la economía a través del lavado de activos para tener mayor poder económico y control social. Y el tercero es el penitenciario. Ellos intentan tomar el control desde las prisiones para fortalecerse.

¿Cómo se puede evitar que una vez que están presos o condenados dejen de operar desde las cárceles?
Con la clasificación de los presos. Es decir, con circuitos penitenciarios especiales para los presos más peligrosos. De manera que impidan a ellos, en el total respeto de los derechos humanos, seguir mandando y seguir encontrando al interno de menor peligrosidad. Porque esos pueden ser objetivos de entrenamiento y de radicalización.
El Tren de Aragua cuenta con varias cabezas, varios jefes y subjefes. ¿Por qué hacen eso?
Si pensamos en cortar un grupo criminal como el Tren de Aragua solo mirando a las personas, no tenemos alguna posibilidad de ganar esta lucha. Estos grupos criminales se combaten en el dinero. Y esta es la razón por la cual estamos acá. El corazón de los grupos criminales es su poder económico. Los cabecillas se pueden sustituir con nuevas generaciones de cabecillas. Y el grupo criminal sobrevive. Lo que lo destruye es sacar dinero y devolverlo a la sociedad. El crimen organizado sin dinero no es peligroso.

¿Qué diferencia ve usted en una banda como el Tren de Aragua con la mafia italiana que usted conoció?
No hay grandes diferencias con la mafia, los métodos son los mismos. Puede ser, por ejemplo, que una característica del Tren de Aragua es que se especializa en el trafico de personas, y las mafias italianas, no. Pueden tener enlaces con los traficantes, pero no es su principal negocio. El Tren de Aragua tiene algunas similitudes con algunos grupos criminales de la mafia. Surgió en la prisión y esto es lo mismo que pasó con la Camorra y la nueva Camorra organizada italiana, otro grupo criminal que ha surgido en la prisión. Y otras similitudes están en la transnacionalidad de los asuntos. Y ahora la violencia particularmente fuerte en el trato de las acciones criminales.
¿Qué hicieron las autoridades de Italia para controlar a los grupos organizados?
Un gran complejo de actividades. Que no es solo de policía, sino de la Fiscalía, de la judicatura, de los Carabineros, de la guardia de finanzas, de las instituciones administrativas, de la sociedad civil también. Es un complejo de actividades que se llaman los Estatutos Especiales Antimafia, que pasan por medidas de prevención, ataques patrimoniales, un sistema penitenciario más fuerte, jueces especializados, la creación de una Fiscalía Nacional Antimafia, como ha sido acá creada la Fiscalía Supraterritorial. Un sistema que permite coordinar las informaciones y las investigaciones a nivel nacional y también a nivel internacional. Medidas de prevención, circuitos penitenciarios especiales por presos peligrosos, confiscaciones de bienes, Ley de protección de arrepentidos, captaciones telefónicas, investigaciones bancarias, etc.
¿Cuántos años tardó Italia en controlar a la mafia?
Ha sido un progreso. No puedo decir que ha sido en un año o en otro año. A lo que puedo decir que a distancia de 30 años de la matanza de Giovanni Falcone y de Paolo Borsellino (dos jueces asesinados por la Cosa Nostra), la Italia ganó su lucha, definitivamente.
¿En la actualidad ya no existen ese tipo de grupos allá?
Existen, pero son controlados, muy controlados, y la sociedad está orgullosa de haber conseguido ese resultado en el entorno de los principios del Estado de derecho.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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