El peso de las palabras



Por Eugenio Rivera, Fundación Chile 21 y Casa Común

Declaraciones recientes denotan incomprensión de la situación que vive el país y hasta frivolidad. Jacqueline Van Rysselberghe señaló: “el país estaría mejor si hubiera ganado el Rechazo”; Kast ha sostenido que él resolverá los problemas con “carácter” y “aplicando la ley”. El presidente del Banco Central (BC) afirma que la autonomía del banco está “amenazada” por la Convención Constitucional (CC), al poder modificar/eliminar la norma respectiva inscrita en la actual Constitución.

Van Rysselberghe ignora que el Apruebo abrió la salida institucional a la crisis. Kast minimiza la falta de legitimidad y capacidad del orden jurídico-constitucional vigente para resolver nuestros problemas, expresado en el apoyo por del 80% del electorado a una nueva Constitución y transluce la convicción de que la “manu militari” puede resolver los problemas. Por su parte, Marcel actualiza la desconfianza tecnocrática ante la decisión democrática: ¿por qué una decisión de 2/3 de la CC en favor de una autonomía menos extrema del BC constituiría una amenaza?

Estas declaraciones reflejan la persistencia de problemas de fondo. El principal elemento de incertidumbre que afecta el país es el estallido que cuestionó el statu quo y sorprendió a todo el espectro político. Persiste un sector minoritario desesperado y violento, aprovechado por la delincuencia; se agudiza el conflicto y la violencia en La Araucanía. El divorcio entre la ciudadanía y el inepto gobierno exacerba las dificultades a lo que se suman nuevas evidencias de eventuales delitos del Mandatario.

Gracias a su madurez política, Chile ha dado pasos significativos para construir conjuntamente una salida civilizada. El acuerdo del 15/N y la reforma constitucional que originaron el proceso constituyente fueron cruciales. El plebiscito, la elección de una CC diversa y representativa, la deliberación democrática y eficiente que se ha logrado en ella, cimentan la esperanza de que se consolide la salida institucional a la crisis.

Por el contrario, la campaña presidencial de la derecha obstaculiza el proceso constitucional: con Kast se ha ido imponiendo el sector más duro de la derecha. Ello dificulta la salida institucional de la crisis, y los positivos esfuerzos de la derecha moderada en la Convención.

Por su parte, el Frente Amplio, que apostó al acuerdo del 15/N y a la constituyente, al ganar las primarias posibilitó sinergias poderosas en favor de la salida institucional entre la CC y la candidatura presidencial de Boric. Ésta propone transformaciones económicas, sociales y medioambientales (inspiradas en experiencias como las escandinavas y Corea del Sur) que responden a las demandas sociales y sella un claro compromiso con la democracia representativa, que, complementada con mecanismos de democracia directa, busque superar los déficits que la afectan en Chile y el mundo ante desafíos inéditos.

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