Por Gonzalo ValdiviaAlejandra García y la búsqueda de las nuevas joyas del cine chileno
El Deshielo, la película de Manuela Martelli que acaba de debutar en Cannes, y las nuevas cintas de Andrés Wood, Felipe Gálvez y Marcela Said tienen como denominador común a la productora nacional. Formada junto a María Elena Wood y su hermano, decidió crear su propia compañía a inicios de 2025. Aquí detalla su historia, sus proyectos y la discordancia que observa entre el reconocimiento en el extranjero de los filmes locales y su valoración al interior de nuestro país.

El deshielo es la película chilena que este jueves tuvo un aplaudido estreno en la 79° edición del Festival de Cannes. Un debut que contó con todos los hitos de rigor: alfombra roja, fotografías ante la prensa acreditada, sala llena, aplausos, entrevistas posteriores.
En contraste con la exposición asociada a ese lanzamiento, fue un largometraje que se filmó sin hacer mayor ruido. En parte gracias a que su rodaje se materializó en Antillanca, centro de esquí ubicado a cerca de 100 kilómetros de Osorno, pudo armarse en una especie de confinamiento que facilitó mantener en reserva los detalles de su historia y elenco. Recién cuando fue oficializada en la sección Un Certain Regard, a inicios de abril, se empezaron a revelar los secretos de la cinta ambientada en 1992 y enfocada en una niña de nueve años que conoce a una joven esquiadora alemana.

Esa mecánica le acomodó tanto a Manuela Martelli, su directora, como a Alejandra García, su productora. Ambas se habían compenetrado en 1976 (2022), la elogiada ópera prima de la también actriz, por lo que ese punto no fue foco de mayor debate.
“Tenemos mucha sincronía y estamos muy unidas en todo el proceso que tiene de dulce y agraz. Hay momentos de desesperación y otros de esperanza. Son muchas las situaciones que hemos tenido que pasar juntas y gracias al apoyo mutuo las hemos sacado adelante”, señala García desde Cannes.
La cautela fue precisamente el sustento de otra definición clave: cuándo presentar en sociedad a Ronda Cine, la compañía que la productora fundó a inicios de 2025 y que durante los últimos días ha copado titulares gracias a los avances de proyectos de gran escala. El deshielo es una película importante, pero es apenas la primera pieza de un plan más amplio sobre el que profundiza en esta entrevista.
Bajo total discreción, esa productora ha estado trabajando en múltiples frentes. Actualmente está detrás del primer largometraje de Andrés Wood en casi una década, de la segunda película de Felipe Gálvez (Los colonos) y del drama con tintes de thriller que Marcela Said filmó en las cercanías a Panguipulli juntó a Antonia Zegers y el español Luis Tosar (El puma).

Reconoce que el origen de la firma, hace ya casi un año y medio, estuvo motivado por la detección de una buena posibilidad en el medio. “Sentí que había una especio para trabajar con directoras y directores que me interesaban, tanto al equipo como a mí. Buscamos colaborar con directoras y directores con los que compartimos una afinidad artística, y eso nos motiva”.
Su propósito, afirma, consiste en “lograr historias que generen reflexión y al mismo tiempo tengan una vocación masiva de audiencia. El combo que toda productora desea”.
Ingeniera comercial de profesión, tuvo su primer episodio en el cine junto a Sergio Castilla en Nueva York. En 2005, de vuelta en Chile, y aún sin un objetivo muy claro, consiguió el contacto de María Elena Wood, quien en esa época estaba trabajando en La hija del general (2006), su documental sobre Michelle Bachelet.
“No podía creer el empuje que tenía para conseguir lo inconseguible”, recuerda sobre su experiencia en ese filme. A ojos de García, la realizadora “es una persona de un estilo de trabajo muy colaborativo, lo que lo volvió muy interesante para mi aprendizaje. No sólo escuchar sino que atreverme a expresar mis propias ideas”.

En Wood Producciones se desempeñó en diferentes áreas –documentales, servicios de producción, publicidad, películas de ficción–, pero no fue hasta Araña (2019) que asumió por primera vez la función de productora principal. La cinta, una mirada al movimiento nacionalista Patria y Libertad y al presente del país, fue una empresa de altísima ambición realizada en coproducción con 20th Century Fox. De hecho, admite que “la responsabilidad que sentí sobre mis hombros era brutal”.
Ahora, casi diez años después, Ronda Cine está impulsando Sacrificio, película que Wood coescribe junto a Rodrigo Fluxá y sigue a un juez que investiga la muerte de un niño mapuche en el contexto del terremoto de Valdivia de 1960.
“Siempre es interesante saber más sobre nuestra historias y sus contradicciones. Además, bajo la mano de Andrés, estará espectacularmente filmada con una profundidad en sus personajes que seguro conectarán”, indica sobre el thriller que ya tiene una primera versión de guión y se encuentra en etapa de financiamiento.
En cuanto a la influencia del autor de Machuca (2004) en su formación, dice: “Con él aprendí no sólo el oficio, sino también una manera de hacer cine. Esa relación, basada en una mirada común y el respeto, sigue vigente hasta hoy”.

Adaptaciones y nueva colaboración con Martelli
Ronda Cine también está preparando una adaptación en formato serie de El buzón de las impuras, el exitoso libro en el que la autora nacional Francisca Solar narra el incendio de la Iglesia de la Compañía de Jesús en 1863, donde murieron más de 2 mil mujeres. A juicio de Alejandra García, “creó una historia que tiene todos los ingredientes para transformarse en una gran producción audiovisual”.
De todos los proyectos que esperan por arrancar su rodaje, el que está más adelantado es Impunidad, película que comenzará sus filmaciones en Chile en diciembre de este año y luego saltará a Reino Unido y España. El segundo largometraje de Felipe Gálvez es un thriller de espionaje que abordará desde múltiples perspectivas la detención de Augusto Pinochet en Londres en 1998.
Basada en el libro Calle Londres 38, de Philippe Sands, tendrá en los roles principales a Sebastian Stan y Ana de Armas, dos figuras en ascenso y nominadas recientemente a los Oscar. La productora le da el crédito al cineasta por haberlos convencido. “Felipe los conquistó”, sostiene.
-¿Cómo cree que se consigue crear películas que tengan un balance entre la reflexión y la vocación masiva? Hasta ahora, ¿cree haber encontrado la receta?
La verdad es que no creo que exista una fórmula. Lo más importante para nosotros es comenzar con directoras y directores que tenga una o varias ideas fuerza. Lo que más nos entusiasma de los realizadores con quienes trabajamos es que suelen tener muy claro ese punto de partida, esa pulsión inicial. Luego, en el camino, cuando aparecen los distintos colaboradores, el proceso se va afinando y profundizando el descubrimiento de aquello que realmente se quiere contar (...) A medida que avanza, intentamos mirar la película también desde el lugar del espectador: alguien que se sentará a verla por primera vez y no sabe nada del proceso detrás. Ahí aparece el desafío de hacer que esa conexión ocurra, sin perder nunca su espíritu original. A veces se logra, otras veces no.

-¿Cree que hay una correspondencia entre la valoración que existe internacionalmente del cine chileno y el aprecio que existe del mismo en el plano local?
Para nada. No veo correspondencia. Creo que el cine de autor o independiente chileno se valora internacionalmente, pero a nivel nacional veo que en general no tiene espacio. Quizá es por falta de educación de audiencias y pocas salas de cines que cuiden nuestras películas, salvo excepciones tipo El Biógrafo o Centro Arte Alameda. Las películas chilenas duran una semana en salas porque no pueden competir con los blockbusters de Hollywood. Por otro lado, está el tema de las críticas de cine. Muchas veces, mientras las críticas internacionales para una película hacen un análisis completo y positivo sobre su intención y trasfondo, en Chile la tiran para abajo.
El primer apronte de Ronda Cine a ese circuito de exhibición será en agosto, fecha tentativa para el estreno comercial de El deshielo. Mientras tiene la mirada en ese lanzamiento, en paralelo trabajan en la tercer cinta de Manuela Martelli. Su título será Estrella solitaria y presentará la historia de una actriz de teatro que en los años 80 se convierte en la estrella de una teleserie mientras otorga refugio a perseguidos políticos.
Será, por un lado, el final de la trilogía que empezaron con 1976, pero, por otro, un hito clave para la historia de una productora que promete seguir a la caza de las siguientes joyas nacionales.
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