Flexibilización de aforos para espectáculos

Carecía de justificación seguir con restricciones tan estrictas, que amenazaban con liquidar la industria de espectáculos masivos. El país debe agilizar el paso hacia la plena normalidad, lo que se ve dificultado por el rezago en la vacunación.



Los chilenos claramente ansiaban volver a disfrutar de recitales de alta calidad y al aire libre, lo que se ve reflejado en la nutrida agenda de espectáculos que se avecina -a lo menos 56 eventos entre agosto y octubre- y en la febril compra de entradas. Es sin duda una de las mejores temporadas de las que se tenga recuerdo -desfilarán figuras como Dua Lipa, Harry Styles, Coldplay, Bad Bunny o grupos tan emblemáticos como Guns N’ Roses-, pero que sin embargo estaba en inminente riesgo producto de las estrictas normas de aforos que sigue manteniendo el país, limitando a un máximo de 10 mil espectadores en recintos al aire libre ubicados en zonas de medio impacto sanitario, conforme las reglas del plan Paso a Paso.

Las entradas se vendieron hace mucho tiempo, pensando en que los estadios -donde se llevan a cabo estos espectáculos masivos- para entonces ya no tendrían límites tan estrictos de aforos, pero dado que buena parte de dichas restricciones continuaban vigentes, la mayoría de los recitales sencillamente tendrían que cancelarse, pues con solo 10 mil espectadores no se sustentan. Ante la inminencia de destruir una industria muy importante en Chile, ha sido acertado que el Ministerio de Salud finalmente accediera a flexibilizar estos criterios, estableciendo que a partir del 25 de agosto cada aforo se determinará en proporcionalidad a la capacidad de cada recinto. Este nuevo criterio -que solo regirá para las comunas que se encuentren en la fase de medio impacto sanitario- establece que en recintos abiertos el aforo podrá llegar hasta el 85% de su capacidad normal, mientras que en lugares cerrados hasta el 75%.

Esta medida se une al anuncio realizado hace algunos días por los ministerios de Salud y Economía, que comunicaron el fin de la exigencia de homologación de vacunas como requisito para poder ingresar al país, lo que fue una medida muy bienvenida por el sector turístico. Son determinaciones sensatas y que van acorde con los estándares internacionales, pues buena parte de los países desarrollados han ido flexibilizando las estrictas medidas sanitarias adoptadas en los momentos más álgidos de la pandemia. En el caso de los aforos para espectáculos masivos al aire libre, Chile de hecho era una rareza incluso dentro de la región, afectando también las competencias deportivas, pues los clubes de fútbol también reclamaban por el fuerte impacto financiero que supone la asistencia de tan poco público.

En varios países del mundo la población ya ha aprendido a convivir con la pandemia, y en ello Chile debería agilizarse para ponerse a tono, sobre todo cuando un alto porcentaje de la población ha accedido a la vacuna. Los aforos solo deberían exigirse para situaciones muy complejas desde el punto de vista de la salud pública; el pase de movilidad -que supone tener completo el esquema de vacunación- debería ser el único requisito que se exija para espectáculos masivos, además del uso de mascarillas en sitios cerrados. Lamentablemente la pérdida de velocidad que ha experimentado el proceso de vacunación en los últimos meses -se estima en 3,5 millones el número de personas rezagadas con sus dosis de refuerzo- no solo es un retroceso desde el punto de vista sanitario, sino que complota contra el pleno regreso de la normalidad, donde la exigencia del pase de movilidad juega un rol fundamental.

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