Fundamento antropológico en la propuesta constitucional


SEÑOR DIRECTOR:

Mucho se ha debatido sobre los aspectos políticos, jurídicos, sociales o económicos del proyecto constitucional (PC), pero muy poco sobre sus aspectos filosóficos, como, por ejemplo, su fundamento antropológico. ¿Cuál es la idea de hombre que trasunta este PC? El texto imagina una cultura nueva y un “hombre nuevo”, no el de San Pablo, sino el de marxismo y sus epígonos criollos.

Este hombre nuevo chilensis no es, sin embargo, una creatio ex nihilo. Se ha ido forjando sin prisa, pero sin pausas en el yunque del progresismo, y, en consecuencia, ha depurado en el crisol de nuestra historia todos los atavismos cristianos. De este modo, se liberará de las demoniacas cadenas del capitalismo y se emancipará de la alienante religión. Será, entonces, su propio dios y legislador porque solo el hombre supera al hombre. Eliminará la moral burguesa y las opresoras cadenas heteronormativas patriarcales. Más aún, erradicará todo atisbo de androcentrismo, es decir, todo pensamiento, idea o doctrina, a favor de los intereses masculinos. En consecuencia, no requiere de un género predeterminado, será substancialmente emotivo, disidente y divergente per se. No tendrá deberes, salvo el de obedecer a esa Matrix llamada Estado.

Será una especie de neo Prometeo chilensis 2.0, avasallador, soberbio, que, aunque no cree en “la” verdad, ejerce “su” verdad sin compasión ante sus enemigos, practicando casi como un deporte nacional la cultura de la cancelación. Así las cosas, podríamos estar ante una Constitución imaginaria, cuyos destinatarios son chilenos imaginarios, que habitan un Chile imaginario.

Eugenio Yáñez

Director Escuela de Humanidades de la USS

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