Opinión

Mil formas de fallar (y seguirlo intentando)

Maduro cayó en las manos de USA. No logró escabullirse en el último segundo como el Correcaminos. Ni de cerca. De la cama al helicóptero, al barco y a NYC. Sin escalas. Una historia increíble que seguro dará para película.

En esta saga hay cosas esperables, pero que no por eso dejan de llevar a la reflexión. Maduro fue uno de los exponentes más destacados del socialismo del siglo XXI, que pregonaba, como todos los otros socialismos reales, ser capaz de mejorar “las condiciones materiales de la existencia”, según reza don Carlitos Marx. Todos sabemos, después de ver un par de capítulos del Correcaminos, que los productos ACME fallarán.

El marxismo, en cambio, sigue teniendo una gran —y en Chile, creciente— fanaticada. A pesar de sus fracasos.

Ahí están, en las universidades, protestando frente a las embajadas. Creyendo sinceramente que alguna vez resultará diferente. Pero la historia y la evidencia son porfiadas y consistentes. En todos y cada uno de los experimentos que la humanidad ha realizado, el resultado es siempre el mismo: los socialismos reales solo conducen al deterioro de las condiciones de vida. No hay caso de que el Coyote logre el éxito y pille al Correcaminos. Vamos viendo.

Una de las formas más conocidas de probar una tesis o un medicamento es un A/B test. El grupo A recibe el tratamiento X; el grupo B recibe un placebo.

Eso exactamente es lo que ocurre cuando se parte un país en dos. Uno se hace comunista, el otro capitalista, a ver qué pasa. Hay dos grandes casos, muy bien documentados, de esta experiencia con un cuerpo y dos sistemas. El primero de ellos fue Alemania, de 1945 a 1989. Los resultados convencerían a cualquiera abierto a la evidencia: el PIB per cápita occidental terminó siendo 2,5X el del oriental, la productividad 3X y los salarios reales 3X. En Corea, el experimento sigue su curso desde 1948 hasta nuestros días. Los resultados son apabullantes: el PIB per cápita de Corea del Sur es entre 35 y 50 veces mayor que el del Norte. La productividad es hasta 20X, lo mismo que los salarios reales. Punto para el Correcaminos.

Hay una segunda forma de probar una tesis. Al mismo sujeto se le cambia el tratamiento. Ahí podemos revisar los casos de países que eran comunistas y dejaron de serlo, comparando su performance con el resto del mundo. China es el más emblemático, al abandonar el comunismo desde el punto de vista económico (aunque no político). Antes de 1978 y las reformas de Deng Xiaoping, China tenía un 90% de pobres y crecía en promedio 2,9% anual, un punto menos que el mundo al año. Después de las reformas liberales y el cambio de sistema, la tendencia cambia notablemente: China pasa a crecer 8% promedio por año. 3X el mundo. ¡800 millones de personas salen de la pobreza! Polonia también es un excelente ejemplo de este tipo de experiencia. Tras abandonar el comunismo, Polonia se transformó en una de las historias de éxito económico más consistentes de Europa. En poco más de tres décadas, multiplicó su ingreso per cápita, convergió al nivel de Europa Occidental y erradicó la pobreza masiva. Pierde de nuevo el Coyote, gana el Correcaminos.

Una variante del caso del mismo test es a la inversa: pasar del capitalismo al socialismo. Esa es la experiencia venezolana. Quizás la prueba más dura de todas: destruir una economía próspera. Y lo ha hecho con honores. Venezuela tiene a su haber el dudoso logro de ser el mayor caso de generación de miseria en tiempos de paz. En la crisis de los años 30 la economía norteamericana cayó 40%; en la del 82 Chile cayó 14%, lo mismo que Argentina en 2001. Pues el socialismo del siglo XXI logró hundir el PIB venezolano en un 75%, reducir la producción de petróleo en 66% y hacer explotar la pobreza del 40% al 94% (con pobreza extrema marcando 76%). Buscando el paraíso, en el camino se comieron una inflación que pasó del 25% promedio en los 90 a 1.700.000% en 2017, que logró ser controlada solo dolarizando casi totalmente la economía. Por todos estos logros salieron a sufrir y buscarse la vida en otros países 8 millones de personas.

No hay caso. ACME siempre falla. Y la Regla #1 de Chuck Jones dice que el Coyote jamás pillará al Correcaminos. Pero el Coyote no entrará en razón. Volverá una y otra vez a las pantallas, con las mismas ideas, convencido de que esta vez será diferente…

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