Por Eduardo BitranOportunidad de Innovación y Desarrollo de la Ingeniería Chilena en Clusters de Recursos Naturales

La innovación tecnológica —entendida como la introducción exitosa en los mercados y en la sociedad de nuevos procesos, productos y modelos productivos basados en conocimiento científico-tecnológico— no se materializa sin ingeniería. Es la ingeniería la que permite transitar desde el descubrimiento científico o el prototipo de laboratorio hacia soluciones operativas, escalables y económicamente viables, con diseños que facilitan su adopción productiva y social.
A su vez, el proceso ingenieril no es meramente aplicativo: genera nuevo conocimiento, aprendizajes acumulativos y mejoras incrementales que retroalimentan el desarrollo tecnológico. Se configura así un círculo virtuoso entre ciencia, tecnología e ingeniería que es el núcleo de los ecosistemas innovadores avanzados. En ese marco, la ingeniería chilena puede desempeñar un rol estratégico en los procesos de adaptación, escalamiento y adopción de soluciones tecnológicas en sectores donde Chile posee relevancia global.
La activación de estas dinámicas requiere colaboración estructurada entre tres actores: el sistema de investigación científico-tecnológica, las empresas de ingeniería y los productores líderes de recursos naturales, que enfrentan crecientes exigencias de productividad, sostenibilidad ambiental y estándares internacionales. Cuando estos actores interactúan de manera sistemática, se genera una demanda sofisticada por soluciones tecnológicas, condición clave para el desarrollo de capacidades locales de clase mundial.
Chile cuenta con varios sectores de recursos naturales que poseen escala, masa crítica y liderazgo global —minería del cobre y litio, agroindustria, acuicultura, sector forestal y energías renovables— que pueden actuar como plataformas de sofisticación productiva. Estos sectores enfrentan desafíos complejos: descarbonización, uso eficiente del agua, automatización avanzada, trazabilidad, economía circular, seguridad operacional y resiliencia climática. Todos ellos son ámbitos intensivos en ingeniería.
Así como la política científica ha priorizado el desarrollo de capacidades de excelencia en los denominados “laboratorios naturales”, el Estado debiera complementar ese esfuerzo con una estrategia explícita de sofisticación productiva y diversificación exportadora basada en clusters de recursos naturales. Esto implica fortalecer encadenamientos productivos, incentivar la articulación entre grandes productores y proveedores tecnológicos locales, y promover instrumentos que faciliten el escalamiento y la internacionalización de servicios de ingeniería intensivos en conocimiento.
Una política de este tipo no busca sustituir ventajas comparativas, sino profundizarlas dinámicamente. El objetivo es transitar desde la exportación predominante de bienes primarios hacia la exportación creciente de soluciones tecnológicas, servicios de ingeniería y conocimiento aplicado. Ello permitiría elevar la productividad total de factores, diversificar la canasta exportadora, generar empleos de capital humano avanzado y posicionar a Chile como proveedor global de soluciones tecnológicas para sectores basados en recursos naturales.
Por Eduardo Bitran, académico Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI y director de Espacio Público
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE











