Primarias presidenciales en el Chile constituyente

Unión en la derecha tras triunfo de Sichel y opción menos radical en la izquierda. Lo que destacan los bancos de inversión tras las primarias



Por Susana Riquelme, analista de Estudios, Universidad del Bío Bío

El resultado de las elecciones primarias es reflejo de un proceso que desestabiliza la política tradicional. La fotografía de esta primaria histórica posiciona con un rotundo triunfo a una fuerza política que antaño fue minoría, a una derecha tradicional derrotada y una ex Concertación ausente y ambigua.

Las proyecciones sobre la participación de esta primaria quedaron pequeñas ante las y los más de 3 millones de votantes, siendo la elección primaria más votada en Chile, pese a un fin de semana de vacaciones de invierno, la incertidumbre de la pandemia, con elecciones recientes y con cambios en los locales de votación. La ciudadanía militante de los partidos políticos convocados en esta elección e independientes, apostaron por hacerse partícipes de este hito democrático.

Con el 99,99% de las mesas escrutadas, se puede constatar que el 56,6% de las y los votantes marcaron su preferencia por Apruebo Dignidad y un 43,4% por Chile Vamos. La derrota para la derecha es clara. El triunfo del candidato independiente, ex DC, en términos de votación absoluta, no supera a la obtenida por Daniel Jadue (PC); solo en la región de La Araucanía, Chile Vamos tiene mayor votación. En el resto de las regiones y las votaciones en el extranjero, dejan a Apruebo Dignidad en la primera preferencia.

Gabriel Boric (CS) logra superar el millón de votos, y los datos lo posicionan triunfante en 15 regiones del país, especialmente en la región de Magallanes, con un 76% de preferencias, y en otras 8 regiones, con más del 60%, destacándose Ñuble y Biobío, con un 67,8% y 67,3% respectivamente.

Esta es la primaria post estallido social, en contexto de pandemia y en pleno recorrido hacia una Constitución Política que refleje los sueños y esperanzas de un Chile más justo, igualitario, paritario, plurinacional y descentralizado. Aun con ello, la incertidumbre sigue latente, porque la desconfianza está presente en un país que grita cambios, pero teme que no lleguen.

El triunfo de Gabriel Boric, su capacidad dialógica, su mensaje fraternal que alude a “la alegría de esta limpia victoria alcanzada”, puede ser el camino hacia un próximo gobierno, alineado con la instalación de una nueva Constitución, y con un proyecto que se enmarca en el feminismo, la transición ecológica justa y la descentralización como ejes transversales.

Ante los cambios electorales manifestados en las elecciones desde el plebiscito en adelante, ¿cuál es el costo que significará para la ex Concertación no haber participado de elecciones primarias? ¿Qué pasará con las definiciones del PS y su trabajo desplegado por Paula Narváez? ¿Cuál será la postura de Yasna Provoste frente a este escenario? ¿Será Gabriel Boric el candidato que logre unir a toda la izquierda? Hay una tendencia que es clara, y es el cansancio de la política tradicional. Chile está en el camino constituyente, que aprueba e inicia un nuevo ciclo político del cual no hay marcha atrás.

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