Por Alexis Paiva Mack3 recomendaciones sencillas para mejorar tu memoria, según el atleta mental chileno que rompió un doble récord mundial
Entre los logros de Manuel Vergara se encuentran recitar en vivo los primeros 33.000 decimales del número de Euler, los primeros 20.000 del número Pi, y los primeros 7.000 de la raíz cuadrada de dos, así como el libro Ternura de Gabriela Mistral.

En mayo de 2026, el atleta mental chileno Manuel Vergara (37) rompió dos récords mundiales, con apenas tres días de diferencia.
El primero fue el 12 de mayo y consistió en recitar los primeros 33.000 decimales del número de Euler, la base de la función exponencial en matemáticas. Lo hizo en 8 horas y 34 minutos, en el Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad (IFICC).
Tres días después, el 15 de mayo, recitó los primeros 7.000 decimales de la raíz cuadrada de dos. Lo consiguió en 1 hora y 35 minutos, en la misma institución.
Todo ello lo hizo de memoria, con los ojos vendados y sin recurrir a apuntes u otro tipo de ayuda.
La mayor complejidad de tales desafíos era que se trata de números irracionales, lo que dificulta que se puedan calcular los decimales sobre la marcha.
Previamente, en 2021, Vergara hizo pública su carrera como atleta mental, al recitar los primeros 20.000 decimales del número Pi. Por ese entonces, fue un récord panamericano que también rompió en el IFICC y que quedó registrado en el Pi World Ranking.
Unos meses después, atrajo la atención al recitar el libro Ternura de Gabriela Mistral, el cual reúne casi 800 versos. También lo hizo de memoria y sin recurrir a ningún tipo de apoyo.
Sus habilidades llevaron a que fuese bautizado popularmente como el “Iron Man” de la memoria.
Para establecer sus récords, utiliza un protocolo diseñado con el IFICC, cuenta Vergara a La Tercera.
“Lo que pide la estandarización internacional es que lo hagas en una institución científica, con dos jueces independientes —nosotros lo hacemos con tres incluso— y que sea idealmente transmitido en vivo. Sin embargo, hay muy pocas personas que hacen esto último. Nosotros somos de los pocos”.
Si bien, afirma que se ha contactado con otras firmas conocidas por certificar récords mundiales, dice que la cantidad de limitantes que le han puesto —como la dificultad para corroborar sus logros, al estar en español, asegura— han llevado a que prefiera declinar.
En el canal de YouTube del IFICC, se pueden encontrar múltiples videos en los que Vergara muestra sus habilidades, en desafíos que pueden extenderse por hasta más de 8 horas en algunos casos.
No solo memoriza números, sino que también fechas, versos y otros tipos de información.
“Yo nunca fui el número uno del curso ni nada por el estilo, pero algo que sí me ha jugado mucho a favor es que soy muy curioso. Esa es una gran ventaja: cultivar la curiosidad. Y también me gusta ponerme metas ambiciosas”, comenta Vergara.
Estudió cuatro años ingeniería civil industrial, pero nunca se tituló. Relata que una operación llevó a que no pudiera continuar con la carrera.
Luego empezó a trabajar como promotor y supervisor en supermercados, mientras a su vez, cultivaba una de sus pasiones: la literatura.
“Escribía un montón. Gané un par de fondos y un premio literario en un momento, por un cuento que escribí. Esto me llevó a la edición. En un momento fue difícil encontrar trabajo en esta área, porque no era profesional, pero me fue bien en las entrevistas y en las pruebas. En paralelo siempre estuve escribiendo cine. Más adelante hice un diplomado en guión contemporáneo de cine”, relata.
Su carrera como atleta mental tiene su origen en 2017, cuando trabajaba como editor en una empresa de marketing digital. Por ese entonces, le asignaron a un cliente, una universidad, para que diseñara una estrategia de contenidos en Internet.
“Ahí me puse a investigar sobre técnicas de estudio, que era lo que buscaban. Y descubrí la del palacio de la memoria”.
Dicha técnica, también conocida como método de loci, consiste en imaginar un lugar muy familiar —como tu casa— y asociar mentalmente la información que quieres recordar con objetos específicos dentro de ese espacio.

Le pareció interesante, pero no se adentró personalmente en el método hasta dos días después, una noche en la que enfrentó dificultades para dormir, a raíz de un trastorno del sueño.
“Sufrí insomnio casi toda mi vida. Lo digo en pasado, porque actualmente lo tengo bastante controlado, justamente por protocolos de higiene del sueño”.
Fue en ese momento cuando optó por poner en práctica el palacio de la memoria.
Según Vergara, esa noche consiguió memorizar los primeros 100 decimales del número Pi.
“Jamás en mi vida lo había hecho. Para mí era un desafío abstracto y difícil. Y lo puse a prueba de manera bien rudimentaria, haciendo asociaciones con imágenes que evocaban a lo que quería memorizar. Desde entonces no he parado”.
En un punto de su vida, cuenta, se fue a vivir a Bangkok (Tailandia), para trabajar en un proyecto audiovisual que desarrolló con su hermano.
“Él lo dirigía y yo veía la parte financiera y el guión. Nos fuimos como familia, con mi actual señora, como equipo”.
Sin embargo, diversos factores llevaron a que el proyecto no prosperara, por lo que volvieron a Chile.
Apenas regresó, empezó a hacer clases particulares de materias como matemáticas e historia, tanto a escolares que iban a rendir la entonces llamada PSU como a universitarios.
“Recuerdo que un día le hice clases a un chico, con el que íbamos a estudiar matemáticas. Estaba muy distraído, porque al día siguiente tenía que presentar una obra de teatro y no había memorizado sus líneas. Pensaba que era imposible hacerlo en tan poco tiempo”.
“Así que hicimos un palacio de la memoria, que fue básicamente usar su casa como referencia. Estábamos en el comedor y le dije: “Si tienes que comenzar diciendo ‘yo soy un caballero de la mesa redonda’, imagínate al caballero arriba de la mesa del comedor, visualízalo. Esa es la primera estación”.
Con ese método, el joven pudo memorizar sus primeras líneas, afirma Vergara.
“Me di cuenta de que podía enseñar esto a más personas. Y que se podía aplicar ya no solo a números. Con el tiempo me dije: “¿Por qué no empiezo a hacer atletismo mental y a mostrarle a la gente que ellos también pueden aplicar estas técnicas?”.
Para Vergara, quien es fundador de la Academia M de Memoria, “el principal secreto es entender que cuando tú conectas a nivel emocional con una imagen y logras que esa imagen sea peculiar, inverosímil, exagerada, lo único que tienes que hacer es decodificarla”.
“Entonces, el proceso es codificar lo que quieres aprender —sean fórmulas matemáticas, fechas históricas, poesía u otros contenidos— , convertirlo en una imagen memorable y luego decodificarla. Cuando decodificas se promueve el aprendizaje”.
A continuación, enumera tres recomendaciones sencillas para recordar información, ya sea relacionada a estudios, a lo profesional, a la vida cotidiana o a otros ámbitos.
1. “Separa la información que vale la pena memorizar de la que no”
—Lo primero es hacer una gran separación entre la información que vale la pena memorizar y la que no. Hay tareas que uno no debería memorizar y se castiga por no acordarse, como ir a una cita agendada con el médico, asistir a una reunión o hacer una tarea que te encargaron.
Cualquier responsabilidad, agéndala. Siempre externaliza esa memoria, porque va a usar recursos importantes, específicamente de tu memoria a corto plazo.
No hay razón por la que tu cerebro se acuerde de eso. Si hay sobrecarga cognitiva en un mundo tan estimulante, lo más probable es que se te olvide si no lo anotas. Deja todo agendado y por escrito.
2. “Relaciona la información con lo que conoces”
—Siempre relaciona con cosas conocidas. Si te está costando mucho entender algo, no vas a retenerlo. Para retener, primero hay que entender sí o sí.
Por ejemplo, si estás estudiando la morfología del cerebro o las distintas estructuras cerebrales, y nunca habías investigado sobre eso, será difícil para ti.
Ahí puedes preguntarte: “¿Qué sé de este tema? ¿Cómo puedo relacionarlo con algo que conozco?”.
Tienes que irte a las bases. Primero hay una clasificación: “Ah, mira, hay un sistema nervioso”. Luego ir adentrándote: “Ah, mira, hay un sistema nervioso central, ¿qué había escuchado sobre el sistema nervioso central? Que el cerebro es una parte de este”.
Así te empiezas a estructurar, a entender. Relaciona con lo que ya conoces, anda a lo más básico.
Cuando te toquen nombres de personas, por ejemplo, siempre piensa en alguien a quien ya conoces y que tenga ese nombre. Esto aplica para todo.
Si alguien te dice que tiene 35 años, piensa en cuántos años tienes tú, por ejemplo, y qué tanto más joven o mayor eres.
Ahí estás asociando, estableciendo un punto de comparación. En cambio, si solo escuchas que tiene 35 años, y no haces ninguna relación, se te va a olvidar.
3. “Recuerda activamente”
—Si tuviera que dar una clave a la hora de estudiar propiamente tal, para que la gente se acuerde de todo, ya no es solo relacionar con cosas conocidas, sino recordar activamente.
Recuerdo activamente todos los días, constantemente. Lo aplico para todos los récords.
Consiste en lo siguiente: cuando leas algo, espera no más de dos o cinco minutos y decodifica o recita en voz alta eso que acabas de leer. Si esperas más tiempo, no te vas a acordar.
Ese esfuerzo que haces en recuperar la información es el recordar activamente, también conocido como active recall en inglés.
Es como cuando vas al gimnasio a hacer pesas. Es ejercicio para las neuronas. Con eso vas a empezar a formar una huella en la memoria.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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