Por Javier JaqueRebaja del IVA para productos esenciales: ¿por qué no?
La discusión sobre una eventual rebaja del IVA a medicamentos y bienes de primera necesidad ha vuelto a instalarse con fuerza en el debate tributario chileno. En el marco de la reforma que actualmente avanza en el Congreso, uno de los puntos más sensibles ha sido la propuesta impulsada por el Partido de la Gente (PDG), orientada a incorporar beneficios tributarios para productos esenciales. Más allá de la contingencia política, esta discusión abre una oportunidad relevante para analizar la experiencia internacional y evaluar cómo una medida de este tipo podría implementarse eficazmente en Chile.
La evidencia comparada muestra que la mayoría de los países desarrollados aplica tasas reducidas o incluso cero de IVA a alimentos básicos y medicamentos. España grava estos bienes con un 4%; Francia aplica tasas de 5,5% y 2,1% según el producto; Portugal utiliza una tasa de 6%; mientras que Reino Unido y México contemplan exenciones o tasa cero para determinados bienes esenciales. Dentro de la OCDE, Chile y Nueva Zelanda aparecen como excepciones al mantener un IVA prácticamente uniforme, por lo que la experiencia internacional nos muestra que estas medidas son políticamente populares y técnicamente hay bastante discusión sobre su efectividad.
La razón detrás de estas políticas responde a una discusión económica ampliamente conocida, ya que el IVA suele considerarse un impuesto regresivo, donde afecta proporcionalmente más a los hogares de menores ingresos, quienes destinan una mayor parte de sus recursos al consumo básico. Sin embargo, también existe la visión de que puede tener efectos progresivos cuando la recaudación es posteriormente redistribuida mediante políticas sociales focalizadas. Por cuanto al reducirlo, efectivamente tiene un costo importantísimo a la recaudación del país y ya recordemos que dentro de las medidas permanentes del proyecto de ley de Reconstrucción existen esfuerzos en cuanto a la recaudación, por tanto este sería un segundo esfuerzo en cuanto a la recaudación y habría que ver cómo se atenúa, y cómo se compensa esta baja en los recursos.
En este contexto, reducir el IVA a medicamentos y alimentos básicos aparece como una medida socialmente legítima y políticamente atractiva. Sus defensores sostienen que contribuiría a aliviar el costo de vida, especialmente en sectores vulnerables y adultos mayores, además de facilitar el acceso a bienes esenciales. No obstante, también existen reparos técnicos y fiscales relevantes.
El principal cuestionamiento apunta al alto costo recaudatorio. El IVA representa una de las principales fuentes de ingresos del Estado chileno y cualquier reducción genera presión sobre las finanzas públicas, particularmente en un escenario donde ya existen compromisos de gasto y medidas permanentes asociadas a proyectos de reconstrucción y financiamiento social. A ello se suma otra crítica frecuente; una rebaja generalizada también termina beneficiando a personas de altos ingresos, reduciendo la efectividad redistributiva de la medida.
Por ello, el verdadero desafío no es solo bajar el IVA, sino focalizar adecuadamente el beneficio. En esa línea, Chile podría avanzar hacia un modelo de devolución parcial o total del IVA para personas pertenecientes a los sectores más vulnerables. Mediante herramientas tecnológicas y registros tributarios, las compras de alimentos esenciales y medicamentos podrían quedar asociadas al RUT del consumidor, permitiendo posteriormente una devolución trimestral o semestral del impuesto pagado.
*El autor de la columna es socio Líder de CCL Auditores Consultores
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