Por Magdalena MerbilháaRecursos limitados y necesidades infinitas, no más despilfarro
Hay quienes creen que la carencia de algunos es por la avaricia de otros y que los ricos son ricos porque explotan a otros. Esas frases son eslóganes, frases vacías que no se condicen con la realidad. La riqueza se crea con gran esfuerzo y trabajo. Quienes poseen más es porque han sido capaces de ofrecer a la sociedad algo valioso, por lo cual ésta está dispuesta a pagar. Debe hacerlo bien para mantener su riqueza en el tiempo y poder incrementarla. Sólo quien da un buen servicio, tiene público. Son las personas las que eligen. En el camino, los emprendedores y empresarios dan empleos y mejoran la vida de muchos. Por esa riqueza producida se pagan impuestos que permiten proveer al Estado para ayudar subsidiariamente a quienes no pueden sustentarse por sí mismo. Ese principio parece justo, en tanto no se malgasten ni se roben los recursos producidos por quienes trabajan y nutren al país y al Estado.
Hay algo muy claro, de lo que no se puede escapar, los recursos son escasos y las necesidades infinitas. Por lo mismo, hay siempre que priorizar en qué gastar. Eso que hace cualquier persona sensata, debe hacerlo el Estado. El dinero que recauda el Estado se lo quita a las personas y con eso busca cubrir necesidades de la sociedad. Las necesidades son muchas y los recursos limitados, por eso hay que elegir en qué gastar. Es inmoral malgastar y evidentemente, es altamente antiético robar. Es algo malo “per se”, que debe ser siempre condenable, de modo transversal y sin peros, socialmente.
Lo cierto es que en Chile se ha malgastado y robado durante mucho tiempo “a vista y paciencia de todos”. Han sobre gastado, sin duda, al punto de dejar las arcas vacías. Durante mucho tiempo se fue extremadamente generoso con los recursos ajenos, es algo que suele suceder. Nadie malgasta lo propio, pero sí, lo que se supone que “es de todos”. Hoy, sin recursos y gastando más que lo que Chile produce, habiendo dilapidado los ahorros país, no queda más que racionalizar. Por lo mismo, parece de toda lógica la petición de la UDI, que llama a revocar las pensiones de gracia a beneficiarios con antecedentes penales. Esto parece de toda justicia, dar a cada uno lo que es de propio suyo.
Chile se ha enterado desde las auditorías ejecutadas por el gobierno que detenidos por tráfico de fentanilo son beneficiarios de pensiones de gracia, sueldos perpetuos. Delincuentes son financiados por todos, no parece lógico, ni justo. Esta situación obliga a revisar todos y cada uno de los casos de los beneficiarios de pensiones de gracia de supuestas víctimas del Estallido Social. De hecho, el Estado ha destinado más de $7.000 millones de pesos en este tipo de asignaciones. La gran pregunta es si son justas o sólo ideológicas. Nos lleva a preguntarnos si alguien con historial delictivo merece recibir este tipo de beneficios y parece de toda lógica que no debieran hacerlo. Hoy está claro que las pensiones de gracia fueron entregadas a “destajo” sin estándares de idoneidad, sin cruzar los datos con el Registro Civil, ni evaluar los prontuarios criminales, lo que es altamente inaceptable.
En esa misma línea de malgastar, parlamentarios han denunciado que miles de personas continúan recibiendo una pensión mensual desde el Estado tras mentir o utilizar certificaciones parlamentarias fraudulentas para calificar como exonerados políticos sin cumplir en forma real con los requisitos. Se habla de un despilfarro fiscal y una injusticia, ya que todo esto es financiado con el dinero producido por los chilenos de bien. Personas que trabajan y crean nación, no explotadores como les gusta llamar “a los reyes de los eslóganes y promotores de la lucha de clases”. Se les quita a los productivos para darle a los improductivos, mantener y financiar a delincuentes y a embaucadores.
¡No hay plata! Para no castigar a quienes sí necesitan ayuda y, no confundir “a justos por pecadores”, es necesario revisar todos los casos de quienes reciben “privilegios”, prebendas del Estado y cortar todos los casos injustos en los que estos beneficios no corresponden. Hay que terminar con el fraude al fisco. Loas carteles sociales. Los delincuentes y los estafadores no deben recibir ningún beneficio estatal, menos pensiones de gracia. No hay que olvidar que las necesidades son infinitas y los recursos son escasos. Mientras el falso exonerado cobra su cheque mensual, las listas de espera en salud siguen estando sin resolverse. No se puede malgastar ningún recurso público, ya que las necesidades no cubiertas son muchas y los “parásitos estatales” impiden en bienestar de la sociedad como un todo. Hay que recortar todo lo que merece ser recortado para así poder ayudar a quienes lo necesitan.
Por Magdalena Merbilháa, periodista e historiadora.
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