Reorientando el análisis previsional

ANTOFAGASTA : Después del Toque de Queda Por COVID-19


Por Marcela Parada, Ph.D. in Economics; académica del Departamento de Ingeniería Industrial, Facultad de Ingeniería, Universidad de Concepción e Investigadora adjunta del Núcleo Milenio MOVI

Antes de los retiros, la discusión previsional se había centrado en mejorar los montos y la equidad, condicional a que otras condiciones deseables de los sistemas de pensiones se cumplían de manera suficiente (como, por ejemplo, que el sistema era sostenible, predecible, robusto y había un Estado atento al cumplimiento de las regulaciones). Sin embargo, la involución de la política de pensiones nos alejó de un buen diseño. El desafío ahora es delinear una reforma que responda a criterios científicos y de expertos, y que se enfoque en el bienestar de los jubilados actuales y futuros.

Actualmente, el gobierno está trabajando un proyecto pronto a entrar al Congreso para su discusión. Mientras tanto, contamos con algunos antecedentes. El Banco Mundial propone un modelo de cinco pilares, enumerados del 0 al 4: (0) un pilar básico antipobreza; (1) otro obligatorio con objetivos redistributivos; (2) un pilar obligatorio de contribución individual; (3) uno voluntario de ahorro voluntario, y (4) un pilar no financiero de acceso a programas sociales.

En Chile, hay un sistema con pilares 0, 2 y 3 (llamados Solidario, Contributivo Obligatorio y Contributivo Voluntario, respectivamente). No contamos con un Pilar 1 y el 4 en Chile depende de programas en distintos ámbitos (alimentación, vivienda, salud). De acuerdo con indicadores publicados anualmente por Mercer, el sistema chileno se ubica en el puesto 16 del mundo, bajando desde el 13 en 2020 y desde el 10 en 2019.

Con respecto al Pilar 0, Chile se encuentra en relativa buena posición si se compara con sistemas del top-10. La pensión básica es equivalente al 1,6% del PIB per cápita y al 51,8% del salario mínimo. Referente al primer indicador, Chile se encuentra por sobre países como Finlandia (1,59% del PIB per cápita), Singapur (1,3%), Canadá (1,1%) e Israel (1,1%). En relación al segundo indicador, Chile se encuentra por sobre países como Australia (49,3% del salario mínimo), Suecia (43,8%), Finlandia (43,6%), Dinamarca (35,7%) y Canadá (24,5%). Comúnmente, y como en Chile, el Pilar 0 se financia vía fondos públicos generales.

Sin embargo, en cuanto al Pilar 2, la tasa de contribución en Chile es baja en atención a otros lugares del mundo. En nuestro país se cotiza un 10% únicamente a cargo del trabajador. En el top-10, los pilares 1 y 2 se financian con contribuciones del trabajador y/o del empleador, y en algunas escasas excepciones además con fondos generales. La tasa de contribución total (ambos pilares y sumando contribuciones del trabajador y empleador) va entre 10,2% y 40,4%, con un promedio de 19,8%. Y la tasa promedio de contribución del Pilar 2 en otros países es de 12,3%; mientras que en el Pilar 1, la tasa promedio de contribución del top-10 es 21,4%, con un promedio por trabajador de 9,9% y del empleador en torno a 11,5%.

Así las cosas, para mejorar los resultados de pensiones, lo apropiado es diseñar políticas con base científica y alejarse de motivaciones de corto plazo. Es importante escuchar a expertos. No existen soluciones de esquina y hay que combinar pilares según las características propias. En Chile, es clave dejar de debilitar el Pilar 2 e implementar un Pilar 1, al mismo tiempo que fortalecer el Pilar 3.

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