Por Cristóbal OsorioSedini, con filtros

La futura ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, acaba de recibir un baño de realidad respecto de lo que es la función pública y sus diferencias con ser panelista de un programa político.
A propósito de su entrevista en La Tercera, Sedini recibió una andanada de críticas por sus afirmaciones sin grises y llenas de hipérboles (como cuando calificó a sus colegas ministros como “titanes”) y -en especial- por su incontinencia verbal. Mientras se esperaba que su estreno como vocera le sirviera para un pavimentar un estilo cercano y capaz de transmitir los sentidos de amplitud y urgencia que busca imprimir el nuevo gobierno, al final Sedini terminó ofreciendo un discurso con trincheras, baches y ripios.
Sin dudas el error más grave de la vocera fue afirmar que “la ministra de Seguridad no fue una improvisación, era una conversación que llevaba un buen tiempo”, lo que inmediatamente fue leído como una confesión a las denuncias de la oposición por la forma en que se reclutó a la fiscal Trinidad Steinert. Un gol regalado en este episodio de los nombramientos.
El impasse Steinert requirió del auxilio de Claudio Alvarado, el futuro ministro de Interior, quien tuvo que apagar su primer incendio aún antes de asumir, desmintiendo las palabras de la vocera en rodaje al afirmar que se habló con la entonces fiscal Steinert pocas horas antes de su nombramiento. Sedini luego también debió echar pie atrás y auto-desmentirse, pero quedó la firme duda respecto de cuál de las autoridades nombradas por Kast faltó a la verdad (¿o fueron ambas?).
Así y todo, es posible que el episodio sea al final solo un trastabillo y no una caída, dependiendo de si la oposición avanza en investigar los nexos previos entre la Oficina del Presidente Electo (OPE) y Steinert. Algo que podría llevar a escrutar las giras internacionales de Kast y sus ministros, lo que puede ser un cofre lleno de secretos.
Sedini también nos hace recordar la discusión que se hizo en campaña sobre el destino de la Secretaría General de Gobierno, cartera que algunos pensaron que podía entrar en la reingeniería del gabinete del entonces candidato Kast; cerrándola, distribuyendo sus funciones entre otros ministerios y creando un cargo moderno de vocero, al estilo de gobiernos como el de Estados Unidos.
¿Es Sedini la vocera de un ministerio que dejará de existir? Más allá de la decisión técnica que adoptará Kast, la futura vocera debe tener la precaución de no caer en el Síndrome Irina Karamanos, el cual se podría describir como el de llegar a un cargo y enterrarlo, sin que quede claro si es que se trató de una política pública pensada o la forma de salir de un entuerto.
Al respecto vale la pena preguntarse por lo que se espera de esta función pública. Típicamente, el cargo conlleva bajar las políticas públicas al conocimiento general de la población, coordinar a las distintas carteras y autoridades bajo lineamientos inequívocos y llevar la relación del gobierno con la prensa. En este set, hay distintos modelos para llevar el cargo, según los énfasis necesarios para el momento político y según las habilidades de los propios ministros.
Pero, lo que es ineludible para cualquier vocero es ser hábil en su función bomberil, la que se manifiesta como el difícil arte de enfrentar editores y periodistas cuando se ha desatado un incendio. Razón por la cual, no caben aquellos que les gusta jugar con fuego, pues pueden terminar regalando leña a profesionales de la prensa cuya función es azuzarlo. Como hace Sin Filtros.
Por Cristóbal Osorio, profesor de Derecho Constitucional, Universidad de Chile
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