Turismo creativo, una atractiva oportunidad



Myriam Gómez, ex Directora Ejecutiva de la Fundación Imagen de Chile.

La oportunidad que genera el turismo sostenible nacional para la reactivación económica y el desarrollo de los territorios, es ampliamente respaldada a nivel mundial, empleando a una de cada diez personas en el planeta y proporcionando sustento a cientos de millones más, según ha dicho el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres. El debate está en el cómo se gestiona ese turismo, de manera respetuosa y cuidadosa con las comunidades, la naturaleza y el patrimonio natural y cultural a nivel global, para que se perfile como una actividad económica más sostenible, y resiliente, y “que sus beneficios se repartan extensamente y de manera justa”, tal como ha complementado Zurab Pololikashvili, Secretario General de la Organización Mundial de Turismo en cuanto a su aporte a la recuperación.

En este sentido, el turismo de intereses especiales se ha ido instalando como una gran oportunidad de desarrollo territorial sostenible y de posicionamiento para Chile. Ya sea de la mano del turismo científico en el gran laboratorio natural que tenemos gracias a nuestra vasta biodiversidad y geografía, o el turismo de naturaleza a través de nuestras maravillosas áreas silvestres protegidas, especialmente concentradas en la Patagonia. A esta oferta se agrega una nueva posibilidad que surge de la trama conformada por el patrimonio cultural, natural e inmaterial, que definen un destino de turismo creativo.

Pero ¿qué se entiende por turismo creativo? El término fue acuñado hace un par de décadas por Crispin Raymond y Greg Richards como “un turismo que ofrece a los visitantes la oportunidad de desarrollar su potencial creativo, mediante la participación activa en cursos y experiencias de aprendizaje, que son características del destino que se visita”. Se trata de una nueva generación de turismo, que permite a los viajeros descubrir y entender la cultura local, participando en actividades artísticas y creativas con los residentes.

Una ciudad vibrante en cultura, arquitectura y gastronomía, como Barcelona, ha sido cuna del trabajo en red de los destinos creativos a través de la Creative Tourism Network, una organización sin fines de lucro impulsada por Caroline Couret que promueve los destinos que apuestan por el turismo creativo como elemento diferenciador. En mi experiencia, Italia también ha sabido ver en la construcción de destinos creativos, sus oportunidades. Ya sea aprender de diseño o experimentar talleres de cocina, de lengua italiana y de artesanías, todas son invitaciones a los visitantes que se alejan cada vez más del “fast tourism”.

En Chile, un territorio que está apostando por el turismo creativo como pilar de desarrollo es la cuenca del Lago Llanquihue, en la Región de los Lagos. Unidos a través de este proyecto común y respaldados por el mundo público a través de Corfo, Sernatur y los respectivos municipios, emprendedores de las áreas de la música, la artesanía, la gastronomía y el mundo audiovisual de las comunas de Frutillar, Llanquihue, Puerto Varas y Puerto Octay, trabajan de manera articulada y colaborativa para ofrecer experiencias diferentes y profundas, en grupos acotados y conectados con la naturaleza, la cultura y la creatividad. Así, recolectar fruta y hacer un kuchen, aprender el arte de la luthería, o grabar tu primer corto de cine se vuelve una oportunidad para quienes buscan conectarse con las experiencias de la cultura local y, de paso, extender su estadía en la bella y vibrante cuenca del lago Llanquihue.

Y es así como territorios creativos del país, - Frutillar es reconocida internacionalmente como ciudad creativa de la música por Unesco, pero es una alternativa también para Valparaíso, Concepción, entre otras-, comienzan a incorporar el turismo en su quehacer creativo, sofisticando la oferta local y diversificando las fuentes de ingreso. Pero esta oportunidad requiere, como es el caso de la cuenca del Llanquihue, del trabajo articulado y colaborativo entre distintos sectores (público, privado y civil, además de la cultura, la gastronomía y el turismo). Solo así se logra mostrar a los visitantes el indivisible patrimonio cultural y natural de nuestros territorios.

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