Paula

Quiet beauty: la tendencia que propone simplificar el skincare

Frente a rutinas complejas y con múltiples productos, una nueva tendencia comienza a ganar terreno. El quiet beauty propone simplificar el skincare, dejar atrás la obsesión por acumular productos y priorizar una piel sana antes que una piel perfecta.

Durante los últimos años, las rutinas de skincare de múltiples pasos han dominado la conversación sobre el cuidado de la piel. Decenas de productos y una búsqueda constante por corregir cualquier supuesta imperfección marcaron una tendencia impulsada, en gran parte, por las redes sociales. Sin embargo, ese paradigma comienza a cambiar.

Hoy gana terreno el quiet beauty, en español “belleza silenciosa”, una tendencia emergente que propone una mirada más simple, consciente y equilibrada del cuidado personal, privilegiando la calidad por sobre la cantidad y entendiendo la belleza como una expresión de bienestar más que como la búsqueda de la perfección.

El concepto nace como una extensión del quiet luxury, tendencia que comenzó a instalarse en la moda para describir un lujo discreto, basado en la calidad, la sobriedad y el consumo consciente, lejos de la ostentación. Esa filosofía dio el salto al mundo de la belleza, donde se tradujo en una invitación a simplificar las rutinas de cuidado de la piel, priorizar productos efectivos por sobre la cantidad y dejar atrás la presión por seguir cada nueva tendencia viral.

La doctora Cristina Montero, dermatóloga estética y regenerativa, cofundadora de Clínica Hada, explica que esta tendencia “propone volver a lo esencial. En lugar de acumular productos o seguir cada tendencia que aparece en redes sociales, busca construir una rutina simple, coherente y adaptada a las necesidades reales de cada piel”.

La especialista enfatiza que el concepto no implica abandonar el cuidado de la piel, sino hacerlo de manera más inteligente. “Más que hacer menos por hacer menos, se trata de hacer lo necesario, con productos que tengan un propósito claro, una formulación bien pensada y evidencia que respalde su uso. El foco deja de estar en sumar pasos y pasa a fortalecer la barrera cutánea, respetar la fisiología de la piel y favorecer sus propios mecanismos de reparación”.

La fatiga del skincare y el factor redes sociales

El auge del quiet beauty no es casual. Según la dermatóloga, muchas personas comenzaron a experimentar una verdadera “fatiga del skincare”, producto de la enorme cantidad de información disponible y del bombardeo constante de nuevas tendencias en redes sociales.

Las rutinas se volvieron complejas, costosas y, en algunos casos, contraproducentes. También hemos aprendido que más no siempre significa mejor. La piel tiene una barrera que debemos cuidar y muchas veces una rutina excesiva termina alterando justamente aquello que buscamos mejorar”, señala.

Las redes sociales han sido uno de los principales motores de las tendencias en skincare, pero también han contribuido a la desinformación. “Lo más frecuente es encontrar pacientes con la barrera cutánea alterada por exceso de productos o por combinar activos sin indicación”, advierte.

A ello se suman las expectativas irreales: “En redes sociales suele mostrarse una piel completamente lisa, sin textura ni poros visibles, cuando eso simplemente no existe en la vida real”.

En un contexto marcado por rutinas cada vez más complejas, el consumo constante de nuevos cosméticos y la presión por alcanzar estándares de belleza poco realistas, el quiet beauty propone entender el cuidado de la piel como una práctica de bienestar y autocuidado, en lugar de una carrera por alcanzar la perfección.

Para la dermatóloga, el objetivo no es perseguir una piel perfecta, sino una piel sana. “No busco que mis pacientes tengan una piel perfecta; busco que tengan una piel sana, que envejezca bien y que siga pareciéndose a ellos. Porque, al final del día, no hay nada mejor que sentirse bien en tu propia piel”, concluye.

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