Por Francisca JünemannUn nuevo año y una nueva década

Junto al nuevo año nace la segunda década de vida de ChileMujeres y al terminar un ciclo, las reflexiones son más profundas. Quisiera compartir en esta columna de Año Nuevo dos de ellas.
La primera es sobre la función que cumplen en los países las organizaciones de la sociedad civil. Más allá del Estado y del mercado, existe este otro sector que actúa como un contrapeso al poder y a la vez, como puente entre la ciudadanía, el sector público y el sector privado.
Un sector que promueve bienes públicos que no siempre emergen espontáneamente de los gobiernos y que da continuidad a agendas de políticas públicas que desaparecerían o perderían relevancia cuando los ciclos políticos cambian, especialmente en aquellos cortos como el nuestro.
Este tercer sector aporta al avance del país con transversalidad gracias a la evidencia técnica que prescinde de la política y que no evade temas incómodos o impopulares, porque no busca el voto ni la reelección. Un sector que mira a largo plazo, que está sobre la urgencia del día a día. Que desafía y al mismo tiempo apoya al Estado y al sector privado con datos, que interpela con argumentos y que fortalece con propuestas.
Creo por esto, que la sociedad civil debiese tener cada vez más relevancia en nuestro país, exigiéndose a sí misma transparencia, rendición de cuentas, honestidad y responsabilidad.
La segunda reflexión que quiero compartir este nuevo año por el ciclo que termina, es sobre la relevancia de conocer bien no solo la realidad del presente, sino también del pasado para poder proyectar el futuro.
A pesar de las brechas persistentes, revisitar las últimas cuatro décadas —desde cuando tenemos evidencia— nos alienta para la nueva que debemos comenzar a construir. Como evidencia el último “Zoom de Género Anual de OCEC-UDP y ChileMujeres”, la participación laboral femenina pasó en este tiempo de 30% a 52,6%, la más alta registrada y las mujeres con educación superior completa aumentaron de 6,4% a 25,5%. Hace cuatro décadas, una de cada cuatro mujeres trabajaba en servicio doméstico y hoy lo hace menos del 5%. Las mujeres en cargos de administración, gerencia o directorio eran solo el 18%, alcanzando ya el 30%. Y la presencia femenina en sectores históricamente integrados solo por hombres ha tenido un aumento persistente, liderando Chile hoy el mundo en la gran minería.
Mirando en perspectiva, ChileMujeres es un eslabón de una cadena formada por quienes abrieron camino antes y por quienes lo hacen hoy. Nuestro sueño es ser el último eslabón para no tenerla que entregar a las generaciones de nuestras hijas. Desafío ambicioso para el cual necesitamos que los cambios estructurales sean intentados hasta último momento por el gobierno del Presidente Gabriel Boric y asumidos desde el primer instante por el nuevo gobierno del Presidente José Antonio Kast.
En el estudio liderado por Cristóbal Huneeus, por los diez años de la fundación, “Perspectiva y proyecciones del empleo de las mujeres en Chile para una ruta común”, proyectamos la necesidad de crear 843 mil empleos para aumentar en 10 puntos porcentuales la tasa de ocupación femenina; formalizar más de medio millón de empleos de mujeres para reducir la informalidad laboral a la mitad; y generar 138 mil oportunidades laborales para reducir el desempleo femenino en 3 puntos porcentuales. Estamos hablando entonces del vasto desafío de movilizar laboralmente a un millón y medio de mujeres.
La próxima década no está escrita, pero intentaremos convertir estas cifras en oportunidades, nuestro sueño en realidad y nuestra historia en un nuevo punto de partida. Gracias por el 2025 que se fue y por el apoyo en la primera década de vida de ChileMujeres. ¡Que tengan un gran 2026!
*La autora de la columna es presidenta ejecutiva de ChileMujeres
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