Madame Bovary presente

Sexo

Carne trémula.




Por Constanza Michelson / Ilustración: Camila Ortega.

Paula 1241. Sábado 16 de diciembre de 2017.

Algunos piensan que Madame Bovary es víctima de su época. Se casa con el primer

hombre que se le cruza, calculando que ese era su único destino posible (100 años después hay quienes hacen lo mismo, eso sí, por ansiedad). Pero el drama de Emma B. es muy actual: el aburrimiento del hombre bueno. El único pecado de ese marido bonachón, era suponer que ella estaría tan satisfecha como él, con la vida familiar.

Hoy las bovarianas no pueden quejarse ni de maltrato, desamor, ni de no poder buscar otro destino. Incluso sus maridos, tal como Charles Bovary, su precursor, frente al abatimiento y cara de culo de sus amadas, las intentan complacer. Las dejan entretenerse, cierran los ojos frente a la infidelidad. Y si esta es tan evidente que se ven obligados a pronunciarse, hacen la impostura de perdonar, solo para atar a su mujer por la culpa. Están tan satisfechos, que no las soltarán por tan poco.

Pero la fiebre bovariana hace que esa calma del marido genere hastío, estando dispuestas a arriesgarlo todo por un amor loco. Emma buscaba saber de la pasión y el enajenamiento, que no es sino estar fuera de sí. Así, aunque la mujer en crisis cree que sale de su vida para encontrarse, está buscando perderse. Está buscando, precisamente ser otra.

Y quien más que el amante que no ofrece nada, resulta ideal para estos efectos. Como Rodolphe, quien desde que decide seducir a Emma está resolviendo cómo deshacerse de ella.

El tipejo de las grandes emociones, pero que no está dispuesto a amar. Hoy podría tomar el traje del falso príncipe antipatriarcal, que sacude a las bovarianas, quienes, si bien, no querían replicar al marido estable, en ningún caso buscaban mezquindades.

Como sea, ningún amante alcanza. Pero Emma no se suicida por amor, sino por sus deudas. Y curiosamente, pide ayuda a todos, salvo al único dispuesto a ayudarla, a darle, su marido.

El drama de las bovarianas es buscar por la vía del amor imposible, de la pérdida y el desgarro, otra verdad sobre sí mismas.

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